¿Por qué ahora nos rompemos la cara un 30% más que antes de la pandemia?

¿Por qué ahora nos rompemos la cara un 30% más que antes de la pandemia?
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La máxima de los expertos sanitarios durante muchos meses fue, y sigue siendo, optar por las actividades al aire libre para evitar el contagio de la Covid-19. Así hacer deportes de exterior en solitario y buscar medios de transporte alternativos, como el patinete, se han ido generalizando.

En consecuencia, y ante la inexperiencia con la que algunas personas se han acercado a estas prácticas, ha provocado un aumento de los accidentes.

Tal es así, que los expertos en Cirugía Oral, Maxilofacial e Implantología del Hospital La Luz, José Luis Cebrián y Néstor Montesdeoca, advierten de un aumento del 30% de la incidencia del número de fracturas faciales con respecto a un año prepandémico.

Es más, según asevera el doctor José Luis Cebrián, en este último verano «hemos operado traumatología facial todas las semanas».

Estos especialistas ponen en valor una atención continuada y disponibilidad todos los días del año ante cualquier accidente. Además del estudio tridimensional de la fractura y el uso de prótesis adaptadas a la medida de cada paciente.

Entre las causas, señalan un aumento de los accidentes deportivos. En particular, reportan que se practican modalidades deportivas más extremas.

Como señala el doctor Néstor Montesdeoca, «hemos visto precipitaciones de escaladores, accidentes de motocross, con motos de agua… Antes era común el típico partido de rugby o de fútbol por un codazo».

Asimismo, observan un aumento de las fracturas como consecuencia de agresiones. «En cuanto a la violencia interpersonal, vemos un volumen importante de fracturas nasales, de pómulo y en algunos casos fractura de mandíbula», indica José Luis Cebrián.

Perfil del paciente: hombres jóvenes

En cuanto al perfil del paciente con fractura facial, es predominante el joven y de sexo masculino cuando hablamos de agresiones y más variado en accidentes deportivos.

Un capítulo aparte son las fracturas ocasionadas por accidentes de patinete, no tanto por un atropello, como por una caída a alta velocidad.

Tal y como explica el doctor Montesdeoca, sus usuarios solo hacen uso de un casco de protección craneal, que protege la cabeza, pero no la cara. «Vemos fracturas de molar, de nariz y de mandíbula, son fracturas de alta intensidad donde se producen erosiones y heridas en la piel», indica.

José Luis Cebrián y Néstor Montesdeoca tratan todas las lesiones causadas en la cara por traumatismos, bien sean heridas en partes blandas (piel, tejido subcutáneo, párpados o nariz) o huesos de la cara.

Sin olvidar el componente dental. «Aunque son los dentistas de nuestro equipo quienes arreglan los dientes, si están desplazados con el hueso nosotros los colocamos en su posición y fijamos los huesos. Si se ha fracturado el hueso en el que van incluidos los dientes, el hueso de los maxilares o el hueso de la mandíbula, nosotros lo estabilizamos y reducimos a su posición original», detalla Cebrián.

En caso de una fractura de los propios dientes, la tratan los odontólogos, quienes colaboran con los especialistas en cirugía maxilofacial.

Estudios tridimensionales para la reconstrucción

Por su parte, el cirujano Néstor Montesdeoca recuerda que, de no diagnosticar correctamente este tipo de fracturas, se pueden producir secuelas estéticas y también funcionales, como visión doble o problemas de masticación.

«Es muy importante un diagnóstico tridimensional adecuado de los trazos y componentes de la fractura para la reconstrucción tridimensional del paciente tal cual era. Si un hueso de la cara no es correctamente posicionado la cara te cambia», precisa Montesdeoca.

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Para conseguir esto, los expertos en cirugía maxilofacial del Hospital La Luz llevan a cabo, mediante distintos programas informáticos e impresiones 3D, un estudio tridimensional de la fractura, donde se aplican prótesis, placas y tornillos a medida para cada paciente.

«Esto aumenta la precisión de la reconstrucción», señala José Luis Cebrián.  Quien añade que estar en el Hospital La Luz, «implica tener otras disciplinas, como neurocirugía y oftalmología que colaboran con nosotros en el tratamiento de estos pacientes».