¿La falta de vitamina D afecta a la fertilidad?

¿La falta de vitamina D afecta a la fertilidad?
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La vitamina D es un micronutriente esencial que se absorbe en un 90% a partir de la luz solar (el 10% restante a través de la alimentación) y, además de tener un rol fundamental en el sistema inmunitario, también es clave para la fertilidad.

No obstante, debido a la pandemia de Covid-19, una gran parte de la población mundial ha tenido que pasar por restricciones de movilidad y confinamientos, lo que ha disminuido nuestra exposición al sol.

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Si antes del confinamiento el 50% de la población mundial entre 18 y 60 años tenía déficit de vitamina D, desde la clínica de fertilidad Fertilab Barcelona estiman que actualmente este porcentaje puede haber subido hasta el 80%.

«Antes de la pandemia ya había un gran número de personas con déficit de vitamina D, porque nuestra vida se desarrolla básicamente en interiores. En vez de estar bajo el sol, nos encontramos sentados ante una pantalla. Aun así, esta situación ha empeorado con el Covid», asegura la Doctora Federica Moffa, directora médica de la clínica Fertilab Barcelona.

Afortunadamente, los datos sobre contagios han mejorado mucho y, poco a poco, las restricciones van desapareciendo.

Efectos de la falta de vitamina D

Está demostrado que un nivel adecuado de vitamina D en las mujeres favorece la calidad del tejido ovárico y del endometrio, así como la correcta implantación del embrión en el útero materno.

En el caso de los hombres, unos niveles buenos de este micronutriente ayudan al desarrollo del esperma.

La doctora Moffa explica que «está demostrado que el nivel de vitamina D inferior a 20 nanogramos por mililitro de sangre nos conduce a una tasa de embarazo más baja». Desde la clínica de reproducción asistida también explican que la mayoría de sus pacientes tienen déficit de vitamina D.

Efectos en la fertilidad

La diana principal de la vitamina D es el endometrio (revestimiento interno de la cavidad uterina donde se implantan los embriones).

La razón este que esta vitamina favorece el proceso de implantación promoviendo un estado de tolerancia inmunitaria local, necesaria para que el organismo femenino acepte el embrión.

Otros efectos en el organismo materno incluyen la activación de algunos genes, cuya transcripción es importante para la implantación, y la estimulación de la producción de la hormona progesterona por el ovario.

Pero no sólo afecta a la infertilidad. La carencia en vitamina D expone a la paciente a un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo.

En concreto al riesgo de aborto, tanto en embarazo natural como en embarazo a través de técnicas de reproducción asistida.

Si comparamos pacientes que tienen niveles normales, con pacientes que tienen un déficit, las del segundo grupo tienen una tasa mayor de aborto.

Además, la insuficiencia de vitamina D puede contribuir a la aparición de diferentes enfermedades del aparato reproductor femenino, como el síndrome de ovarios poliquísticos, la endometriosis, los miomas uterinos o insuficiencia ovárica prematura.

Varios estudios sugieren que podría disminuir el riesgo de diferentes complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, tales como la preeclampsia, la restricción del crecimiento fetal, la diabetes gestacional y la depresión posparto.

Los niveles adecuados

Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), los valores normales de concentración de vitamina D en sangre se sitúan entre 30 y 50 ng/ml. Se considera una insuficiencia cuando el nivel está entre 10 y 30 ng/ml y una deficiencia cuando el valor es menor a los 10 ng/ml.

Teniendo en cuenta este criterio, más de la mitad de las mujeres españolas en edad reproductiva tienen carencia de vitamina D.

La SEEN explica que el déficit en España, a pesar de la gran exposición solar disponible, se debería a la falta de aporte dietético de la vitamina y a que gran parte de la población española habita por encima del paralelo 35 (por lo que solo sintetiza la vitamina en primavera y verano).

También añaden que en los países del norte de Europa los niveles son mejores porque han suplementado la leche y otros alimentos con vitamina D para compensar la carencia.

Alimentos ricos en vitamina D

Aunque la dieta es una fuente secundaria de vitamina D, sólo entre el 10 y el 20% de la vitamina D la obtenemos de la alimentación según los datos de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), no debemos pasarla por alto.

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Los expertos de esta sociedad científica enumeran los alimentos ricos en este micronutriente.

  • La principal fuente de vitamina D es el pescado. Las especies que más cantidad aportan son el atún, el bonito, el arenque y el congrio. Le siguen el jurel, la dorada y la palometa. También aportan esta vitamina, aunque en menor cantidad, el salmón, la sardina, el boquerón y el pez espada.

  • Los huevos, en especial la yema, así que hay que comerla también.

  • Los lácteos. Tanto la leche como el yogur, los quesos e incluso la mantequilla. Eso sí, nada de lácteos semidesnatados o desnatados, porque en estos casos su aporte es prácticamente nulo.

  • También es válido cualquier producto enriquecido con este micronutriente.