¿Qué es la listeriosis, que ha provocado la alerta sanitaria en un lote de queso fresco?

¿Qué es la listeriosis, que ha provocado la alerta sanitaria en un lote de queso fresco?
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Ayer los responsables sanitarios de la Junta de Andalucía alertaban sobre la presencia de Listeria monocytogenes en un lote de queso fresco de leche de cabra y vaca, distribuido en las provincias andaluzas de Cádiz, Huelva y Sevilla.

Como los mecanismos de autocontrol de las empresas y los sistemas de vigilancia sanitaria funcionan, estos lotes ya han sido retirados del mercado. Y, hasta el momento, no se ha notificado ningún caso de listeriosis.

Esta noticia nos recuerda lo ocurrido hace dos veranos, también en Andalucía, donde unos envasados de carne mechada provocaron bastantes problemas.

¿Qué es la listeriosis?

Pues se trata de una enfermedad de transmisión alimentaria provocada por la bacteria Listeria monocytogenes. Un microorganismo que se adapta bien a ambientes salinos es capaz de resistir y multiplicarse a cualquier temperatura, incluidas las temperaturas de refrigeración de entre 2º y 4º grados.

La forma más eficaz de destruirla es que el alimento contaminado sea cocinado a temperaturas superiores a los 70º C durante al menos 2 minutos.

Esta resistencia permite que la listeria sea capaz de biopelículas o biofilms (capa de bacterias que se adhieren a una superficie) en gran variedad de superficies que son muy utilizadas en la industria alimentaria.

Al formar estas capas adheridas se complica mucho su eliminación, pudiendo sobrevivir a la limpieza y la desinfección.

Listeriosis: Alimentos más susceptibles

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) detalla que los alimentos más vulnerables a la hora de contener la bacteria son «aquellos listos para el consumo refrigerados con una vida útil prolongada».

Es decir, embutidos, salchichas cocidas o patés, pescados ahumados, productos lácteos no pasteurizados o ensaladas preparadas. También los alimentos crudos (verduras, frutas, hortalizas) son susceptibles de contener listeria.

La práctica mayoría de las intoxicaciones por listeria se producen a través de alimentos contaminados por la bacteria. También los animales infectados lo pueden transmitir, pero estos casos son muy infrecuentes.

Los alimentos se pueden contaminar en cualquier fase de la elaboración del producto, incluso en el transporte. Sólo hace falta que el producto entre en contacto con cualquier superficie o utensilio contaminado (cuchillas, cintas trasportadoras, máquinas para lonchear…)

Síntomas de una intoxicación por listeria

La bacteria Listeria monocytogenes puede provocar una infección leve o grave, en función de varios factores, como las características de cada persona, la cantidad de microorganismos consumidos y «la virulencia de la cepa», según explican desde la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.

«En general, la infección en la mayoría de las personas expuestas es normalmente no invasiva, asintomática y de ocurrencia relativamente baja», detallan los especialistas en medicina de familia.

En su forma más leve, entre 18 y 24 horas después de su ingesta la listeria provoca:

  • Fiebre.

  • Síntomas gripales como dolor muscular, de cabeza…

  • Dolor abdominal.

  • Náuseas

  • Vómitos.

  • Diarrea.

En los casos más graves, los síntomas son:

  • Fiebre.

  • Síntomas gripales como dolor muscular, de cabeza…

  • Septicemia.

  • Meningoencefalitis.

Especial atención merece el efecto que puede tener una infección por listeria en mujeres embarazadas. Aunque la madre tenga síntomas leves o se asintomática, el daño en el feto es importante. Pude provocar abortos, partos prematuros o sufrimiento fetal.

Para el tratamiento de este tipo de infecciones se recurre al uso de antibióticos.

Cómo prevenir la listeriosis en casa

Salvo alguna excepción, los sistemas de control y vigilancia funcionan. Pero en casa, también podemos tomar algunas precauciones para evitar posibles infecciones.

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Para ello, desde la AESAN nos ofrecen algunas claves:

  • A la hora de consumir productos preparados debemos respetar las indicaciones que da el fabricante para conservar el producto y, por supuesto, su fecha de caducidad.

  • A la hora de preparar la comida con estos productos también debemos seguir las indicaciones que nos dan para su utilización. Por ejemplo, si nos indican que el alimento no debe consumir en crudo debemos respetarlo.

  • Cocinar a más de 70º durante al menos 2 minutos. Y, por supuesto, de forma homogénea.

  • Los alimentos que requieran conservarse en refrigeración deberán mantenerse a temperaturas inferiores a 5 º C.

  • Mantener la limpieza tanto de las superficies como de los utensilios que utilizamos para cocinar.

  • Separar los alimentos crudos de los cocinados.

  • Especial cuidado deben tener los grupos de riesgo, a saber, embarazadas, niños, personas de edad avanzada o inmunodeprimidas.