Incendios forestales: ¿qué consecuencias tienen sobre nuestra salud?

Incendios forestales: ¿qué consecuencias tienen sobre nuestra salud?
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El incendio forestal de Sierra Bermeja, en la localidad malagueña de Ronda, sigue imparable. Según los últimos datos, desde el pasado miércoles las llamas han calcinado ya 7.400 hectáreas en un perímetro de 85 kilómetros. Y ya son seis los municipios desalojados, con más de 2.600 personas fuera de sus casas.

Las consecuencias de los incendios forestales en el medio ambiente son desbastadoras. Los efectos directos afectan a la pérdida de animales, la vegetación de la zona y, sobre todo, la degradación del suelo. Sin embargo, también hay secuelas indirectas: erosión del suelo, contaminación del agua y los deslizamientos de tierra.

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Más allá de las consecuencias sobre el entorno rural, los incendios forestales inciden, y mucho, sobre nuestra salud.

El humo, que está compuesto de una mezcla de gases y partículas finas, pueden provocar problemas de salud que, serán más intensas en personas con enfermedades crónicas. Las partículas finas, precisamente, son la mayor amenaza para nuestra salud.

Las pequeñas partículas, las más perjudiciales

Las partículas microscópicas pueden penetrar en los pulmones y provocar, entre otros síntomas, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, desde irritación ocular a goteo nasal.

Ya lo advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS) con los incendios que afectaban a países europeos como Albania, Grecia o Italia, y que es extensible al demoledor incendio de Málaga, “es un riesgo para la salud porque los incendios de vegetación generan contaminantes atmosféricos tóxicos en forma de gases y partículas».

«Los efectos del humo van desde la irritación de los ojos y las vías respiratorias hasta trastornos más graves, como la reducción de la función pulmonar, la bronquitis, la exacerbación del asma y la muerte prematura».

Sin embargo, no solo suponen un riesgo para la salud de los vecinos afectados, sino también para las comunidades, indica la OMS: «Una mayor exposición a la contaminación atmosférica a distancias más largas con efectos más a largo plazo».

Impacto cardiovascular y respiratorio

«Las partículas son capaces de penetrar profundamente en los conductos pulmonares y entrar en el torrente sanguíneo, lo que provoca principalmente impactos cardiovasculares y respiratorios», añade la Organización Mundial de la Salud.

Peor, ¿cómo sabemos que nos está afectando el humo?

Las altas concentraciones de humo, incluso a kilómetros de distancia, nos pueden afectar negativamente y desencadenar una serie de síntomas:

  • Irritación en los ojos, rinorrea (goteo nasal), tos o dificultad para respirar.

  • En el caso de enfermedades crónicas, cardiovasculares y pulmonares, el humo puede empeorar los síntomas: molestia en el pecho, palpitaciones, fatiga o sibilancia -sonidos que se producen durante la respiración-.

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Pero los enfermos crónicos no son los únicos que sufren -con mayor impacto- las consecuencias de los incendios forestales. Los niños, debido a que sus sistemas respiratorios aún están en desarrollo, son más propensos a sufrir asma. También las embarazadas, ya que el humo tiene efectos adversos tanto en la madre como en el feto.

Por eso, dice la OMS, «durante estos episodios de alta contaminación, todas las personas, especialmente las de riesgo, los niños y los ancianos, deben permanecer en el interior en la medida de lo posible y evitar la ventilación directa con el aire exterior. Sintonice con los servicios de emergencia locales para estar al tanto de cualquier instrucción de reubicación o evacuación».