Día Internacional de los Tumores Cerebrales ¿Cuáles son los signos de la presencia de un tumor?

Día Internacional de los Tumores Cerebrales ¿Cuáles son los signos de la presencia de un tumor?
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Un tumor cerebral no es otra cosa que una masa que crece dentro del cerebro. Su origen puede estar en el propio cerebro, son los llamados tumores primarios, o pueden surgir como consecuencia de la metástasis de un tumor situado en otra parte del cuerpo.

Anualmente se diagnostican 7,5 casos de tumores cerebrales primarios por cada 100.000 personas en todo el mundo, representando el 2% de los casos de cáncer en adultos, según los datos de la Sociedad Española de Neurocirugía.

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El doctor Pedro Pérez Segura, jefe del servicio de oncología médica del Hospital Universitario Clínico San Carlos, señala que la gran mayoría de los tumores cerebrales que se diagnostican en adultos son metastásicos, mientras los que aparecen en la infancia son primarios.

De hecho, los tumores primarios representan un 2% del total del cáncer en el adulto y hasta casi un 15% en los niños menores de 15 años. Además, los datos epidemiológicos señalan que son los hombres los que más los padecen.

Pero ¿por qué aparecen los tumores cerebrales? El oncólogo Pérez Segura explica que no se conoce con exactitud la causa de la aparición de tumores en el sistema nervioso central.

Según los estudios que se han realizado los factores genéticos, los ambientales, virus, radiaciones y traumatismos podrían predisponer a su aparición. «Pero es muy probable que sean mecanismos múltiples que actúan sobre bases genéticas», concluye el doctor.

Signos de la presencia de un tumor

Pérez Segura explica que como el cerebro está «encerrado» en un revestimiento de hueso, el cráneo, no puede expandirse ni crecer. Por eso, «cuando aparece un tumor y crece, los síntomas se presentan, en general, de forma rápida y brusca».

Las molestias que causa un tumor cerebral van a ser distintas según el lugar en el que esté situada esa masa que crece anormalmente.

Por ello, «puede debutar con crisis epilépticas (convulsiones) o con síntomas generales como la falta de concentración, lentitud de pensamiento, cambios de carácter o comportamiento (denominados cognitivos), o también con síntomas secundarios debidos al incremento de la presión intracraneal (dolor de cabeza, vómitos) o finalmente con síntomas más relacionados con la localización del tumor como pueden ser alteraciones en los movimientos o del lenguaje, etc», enumera el especialista en oncología.

El doctor Pérez Segura establece algunos de los síntomas más habituales en función de la zona del cerebro afectada:

Afectación a los lóbulos frontales:

  • Parálisis motoras en la cara o las extremidades.

  • Trastornos del lenguaje.

  • Cambios de humor.

  • Falta de atención.

  • Alteraciones de la conducta y la personalidad.

  • Incontinencia urinaria o intestinal.

Afectación en los lóbulos temporales:

  • Problemas de visión.

  • Trastornos auditivos.

  • Problemas de equilibro.

  • Alteraciones del olfato y el gusto.

  • Problemas en el lenguaje o la memoria.

  • Alteraciones emocionales y de la conducta.

Tumores en los lóbulos occipitales:

  • Problemas de visión, incluida la ceguera.

Cuando aparecen los síntomas, serán los especialistas los que procederán a determinar la presencia o no del tumor. Para ello las pruebas diagnósticas más habituales son la Tomografía Computerizada (TAC) o la Resonancia Magnética (RM).

Tipos de tumores cerebrales

Existe una gran variedad de tumores cerebrales, de ahí las dificultades con las que se encuentran los especialistas a la hora de diagnosticarlos. La clasificación básica, realizada en función de la célula en la que se originan, es la siguiente:

  • Originados en unas células llamadas astrocitos. Si son detectados a tiempo este tipo de tumores pueden curarse mediante cirugía. Son los más frecuentes entre personas jóvenes.

  • Es un tumor benigno, aunque muy poco frecuente.

  • Constituyen el 1–2% del total de tumores cerebrales primarios.

  • Son también poco frecuentes y aparecen fundamentalmente entre adultos jóvenes. Se subdividen a su vez en varios tipos: Germinoma, Teratoma, Carcinoma Embrionario, Seno Endodérmico y Coriocarcinoma.

  • Glioblastoma. Es el tumor primario más frecuente. Su incidencia se incrementa con la edad como ocurre en otros tumores. Además, son tumores que crecen muy rápido, lo que hace que los síntomas sean proporcionales a la presión que la masa produce en el cerebro. Es un tumor muy agresivo.

  • Se trata de un tumor poco frecuente en la edad adulta. Se localizan siempre en el cerebelo y son de crecimiento muy rápido y con capacidad de extenderse a otras partes del sistema nervioso central.

  • Como su nombre indica, se sitúan en las meninges, son muy frecuentas y en la mayoría de los casos benignos.

  • Metastásicos. Nacen fuera del cerebro y son resultado de una metástasis. Los tumores que más frecuentemente pueden dar lugar a metástasis cerebrales son los de pulmón y mama aunque muchos otros pueden también hacerlo.

  • Son tumores muy poco frecuentes.

  • Son también tumores poco frecuentes y su principal síntoma son las convulsiones.

¿Cómo es la operación de un tumor cerebral?

En muchos casos la cirugía es una opción viable para tratar algunos tumores cerebrales. Se trata de procedimientos complicados, pero poco dolorosos para el paciente. Básicamente, «la operación consiste en la apertura del cráneo (craneotomía) para acceder al lugar donde está situado el tumor y extirparlo. La cicatriz en la piel del cuero cabelludo dependerá de la localización y tamaño de la lesión», explica la doctora Sonia Tejada desde la Sociedad Española de Neurocirugía.

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«La dificultad y duración de la intervención depende del tipo y localización del tumor, tratándose en todo caso de intervenciones de larga duración, un mínimo de 3-4 horas».

En el caso de los tumores benignos la cirugía pondrá fin al tumor cerebral. Cuando hablamos de cáncer, la operación no curará al paciente, pero si permitirá «llegar al diagnóstico de certeza del tipo de tumor, reducir su tamaño para aliviar los síntomas de compresión cerebral y preparar para otros tratamientos posteriores, que suelen ser más efectivos si se ha podido reducir este tamaño», concluye la doctora Tejada.