¿Necesitaremos dosis de refuerzo de las vacunas contra la COVID-19?

Una vacuna del covid

Una vacuna del covid

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En plena campaña de vacunación contra la COVID-19, muchas dudas son las que están presentes en todo el mundo.

Las principales tienen que ver, una vez comprobada su eficacia a la hora de frenar los contagios y reducir los efectos del SARS-CoV-2 en nuestro organismo, con si las vacunas serán o no capaces de hacer frente también a las nuevas variantes del virus.

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La cepa Delta, la secuenciada en la India, está volviendo a poner en jaque al sistema sanitario británico, que ha visto cómo los contagios han aumentado un 65% en la última semana.

Lo que unido al hecho de que Vietnam haya sido capaz de secuenciar otra variante que combina la mutación Delta con la mutación Alpha (cepa británica), está poniendo en peligro la estrategia de vacunación.

Aún con todas estas dudas sobre la mesa, es la vacunación, unida a las restricciones sanitarias de distanciamiento, obligatoriedad de mascarilla y demás normas de seguridad, las que están frenando el avance del virus.

A medida que nos acercamos a los objetivos de vacunación, la pregunta que intenta responder la ciencia a contrarreloj es si necesitaremos o no una dosis de refuerzo en los próximos meses.

Diferentes estudios se están llevando a cabo para dar respuesta a esta compleja pregunta.

El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos ha puesto en marcha un ensayo para saber cómo deben las naciones actuar una vez esté vacunada el 100% de la población.

Bajo el título «Delayed Heterologous SARS-CoV-2 Vaccine Dosing (Boost) After Receipt of EUA Vaccines» (Dosificación tardía de la vacuna heteróloga contra el SARS-CoV-2 (refuerzo) después de recibir las vacunas en Estados Unidos), los expertos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas pretende «evaluar la seguridad, reactogenicidad e inmunogenicidad de un refuerzo de vacuna retardado (>12 semanas)» para la COVID-19.

La investigación del Instituto nacional americano ha sido llevada a cabo con sujetos que han recibido la pauta completa de las vacunas contra la COVID-19, las aprobadas en Estados Unidos (Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson).

En estos sujetos es en los que se está analizando si un refuerzo de la vacuna de Moderna aumenta o no sus anticuerpos, logrando así prolongar, aún más, la protección contra la posible infección por culpa del SARS-CoV-2.

Ningún experto puede aún asegurar a ciencia cierta que la resistencia de las vacunas será de «a» o de «b» número de meses.

Aunque muchos se decantan por pensar que la protección durará al menos un año, como es lógico por la imposibilidad de probarlo con certeza, nadie puede asegurarlo.

Es necesario tener previsto qué hacer y cómo actuar una vez pase un tiempo prudencial tras la administración de la segunda dosis de las vacunas.

Cuánto durará la protección contra el virus

Teniendo en cuenta que como señalan expertos como la Doctora Kirsten Lyke, experta en vacunas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland y líder del ensayo de refuerzo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas americano, «no sabemos cuál es la respuesta inmune dentro de un año», aún no podemos estar seguros de cuánto tiempo estaremos inmunizados tras la vacunación.

Las primeras señales son muy buenas ya que los niveles de anticuerpos en sangre de muchos sujetos que han sido ya vacunados son realmente elevados.

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Se está produciendo en muchos de ellos, como es lógico, un descenso gradual de la protección, pero lo suficientemente lenta como para que resista varios meses más.

También es importante reseñar que no todas las vacunas ofrecerán el mismo tiempo de protección. En función de su formulación algunas durarán más que otras.

Ahora, la clave está en descubrir el momento en que las vacunas vayan a dejar de ser efectivas.

Para ello, la ciencia se afana en encontrar marcadores biológicos que acaben por revelar esa información. Pero todavía es pronto para saberlo.

¿Qué pasa con las mutaciones?

Son varias las mutaciones definidas por la Organización Mundial de la Salud como «variantes de preocupación mundial», y quizás falte alguna más por aparecer.

El aumento de la transmisibilidad y de la peligrosidad con las nuevas variantes, ha aumentado el ritmo de investigación para saber si las vacunas existentes y aprobadas son efectivas contra ellas.

Los estudios realizados hasta el momento indican que, aunque con alguna de las variantes se reduce la efectividad de las vacunas, como estamos viendo en Reino Unido con la variante Delta, no nos deja desprotegidos ante ellas.

Existe, eso sí, la posibilidad más que real de que en algún momento aparezca una mutación que nos deje indefensos ante el virus.

Ante esta posibilidad, los expertos de Pfizer han desarrollado ya un diseño experimental de vacuna contra la variante Beta del SARS-CoV-2 (cepa sudafricana) que están dando como refuerzo a varios voluntarios como parte del estudio que están llevando a cabo.

«Hasta que veamos una reducción en la circulación del SARS-CoV-2 y la enfermedad de la Covid-19, es probable que sea necesaria una tercera dosis, un refuerzo de nuestra vacuna, para brindar mayor protección contra el virus», señala Jerica Pitts, directora de relaciones con los medios globales de Pfizer.

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Los mismos expertos señalan en la importancia de anteponer la primera dosis de la vacuna a quienes aún no la tengan, antes que aplicar esa tercera de refuerzo. Será la manera de lograr cuanto antes que el virus reduzca al mínimo sus posibilidades de mutación, complicando aún más la estrategia para acabar con él.

Es una realidad, a la vista de los datos actuales obtenidos en diferentes ensayos clínicos, que probablemente vayamos a necesitar una dosis de refuerzo contra la COVID-19 para blindar la protección y lograr que la pandemia no se reactive.