Coronasomnia: El daño de la Covid en los ritmos circadianos, el hígado, el metabolismo… y las pesadillas

Coronasomnia: El daño de la Covid en los ritmos circadianos, el hígado, el metabolismo… y las pesadillas
Se lee en minutos

El trastorno del sueño que más sufre la población es el insomnio. Se calcula que hasta un 50% de la población tiene dificultades para conciliar el sueño, sufre varios despertares a lo largo de la noche, despierta excesivamente temprano o no consigue tener un sueño reparador. Todas estas son las caras que tiene el insomnio según la definición de la Sociedad Española del Sueño.

Las causas del insomnio pueden ser variadas. Una de las más importantes es sufrir una situación estresante como un gran incendio, un terremoto, tsunami o guerras. A nadie se le escapa que la incidencia que estos eventos tienen en la calidad de nuestro sueño es enorme y está documentada y analizada.

Pero ¿Qué impacto está teniendo la pandemia del coronavirus en nuestro descanso?

Según el estudio «Cigna Covid-19 Global Impact 1«, casi la mitad de los españoles (44%) no disfruta de un sueño de calidad y un 41% no duerme las horas necesarias para que el cuerpo y la mente se repongan, desde que comenzó la pandemia.

Te puede interesar: ¿Qué puede pasar si retrasamos o nos saltamos la segunda dosis de la vacuna?

Acontecimientos estresantes como los que ya hemos nombrado tienen la particularidad de estar muy localizados tanto espacialmente como temporalmente, pero no ocurre lo mismo con la crisis sanitaria de la Covid-19, que afecta a todo el mundo sin excepción y que se está extendiendo en el tiempo.

A esto se suma que, debido al confinamiento, al teletrabajo y a los aislamientos a los que todavía estamos sometidos, nuestras rutinas se han modificado radicalmente.

La importancia de los efectos de la pandemia en el sueño es tal que ya se ha acuñado una nueva expresión: coronasomnia.

Un análisis realizado por las Universidad de Laval y Montreal, en Canadá, alerta de un nuevo peligro. Porque los problemas de sueño que provocó el confinamiento y que siguen produciéndose, pueden causar insomnio crónico a largo plazo.

Según este estudio, con la irrupción del coronavirus se ha incrementado la preocupación de la población sobre la salud, la situación laboral y económica. Todo ello ha generado unos altos niveles de estrés y ansiedad, reforzados en algunos casos con la necesidad de compatibilizar las obligaciones familiares y laborales a causa del teletrabajo, los aislamientos preventivos, etc.

De hecho, tal y como se desprende de nuestro estudio de Cigna sobre el impacto global de la Covid, el 81% de los españoles está estresado, siendo la incertidumbre por el futuro una de las principales causas de estrés (49%), seguido de la posibilidad de infectarse por coronavirus (46%).

Y como consecuencia de todo ello, han aparecido las dificultades para dormir entre la población en un momento en el que, como señala el estudio canadiense, es más necesario que nunca descansar para poder afrontar y adaptarse a una situación dominada por la incertidumbre.

Pero al estrés y la ansiedad, la pandemia añade un elemento más a los trastornos de sueño provocados por el coronavirus, y es el radical cambio de rutinas que todos hemos experimentado.

Levantarse todos los días a una hora, llevar a los niños al colegio, acudir al puesto de trabajo, parar para comer, programar actividades de ocio…. Todo saltó por los aires hace más de un año.

Durante la pandemia, en especial durante el confinamiento, hemos retrasado nuestros horarios a la hora de ir a la cama o salir de ella, y también esto ha afectado a nuestro sueño.

Te puede interesar: Las 8 verdades (con datos) de la vacuna de AstraZeneca y sus riesgos

Insomnio crónico y enfermedades

Con todos estos datos, los profesionales canadienses encargados del estudio , ya que esto tendría graves consecuencias para la salud de la población.

Y es que cuando se rompen los ritmos circadianos de nuestro cuerpo, regidos por las horas de luz y oscuridad y que determinan el funcionamiento óptimo en cada momento del día, además del lógico cansancio y falta de energía, pueden provocar un incremento de la tensión arterial, un aumento de los niveles de estrés o derivar en enfermedades mentales como la depresión.

El insomnio crónico también causa problemas metabólicos como la diabetes, y hace que determinados órganos, como el hígado, no funcionen correctamente al no estar preparados para tener una gran actividad nocturna.

Por todo ello, los expertos encargados de la elaboración del estudio alertan sobre la necesidad de tomar medidas para prevenir un problema que consideran que afecta a la salud pública, el insomnio crónico.

La primera pauta imprescindible para evitar que el insomnio ocasionado por la pandemia se cronifique es conocer los principios básicos sobre la salud del sueño. Cuestiones básicas como mantener horarios de sueño regulares o exponerse diariamente a la luz solar son dos elementos imprescindibles para recuperar los ritmos circadianos.

En el caso de las personas con insomnio crónico, el análisis canadiense apunta a la terapia cognitivo-conductual como la mejor manera de mejorar la calidad del descanso.

El coronavirus: nuestra peor pesadilla

Parece claro que en tiempos de pandemia nuestra calidad de sueño se ha deteriorado sustancialmente, pero ¿qué pasa con el contenido de nuestros sueños? ¿Se ha convertido el coronavirus en el protagonista de nuestras pesadillas? Pues parece que sí.

Un grupo de expertos de las universidades de Helsinki, Turku y Stanford, han analizado los sueños de alrededor de unas 4.200 personas. La conclusión es que el 55% de las pesadillas estaban relacionadas con la pandemia.

Los fallos en el distanciamiento social, el temor al contagio de coronavirus, los equipos de protección individual (mascarillas, lavado de manos, EPIS) han sido los temas más recurrentes. De hecho, el 12% de los sueños angustiantes analizados estaban relacionados con la salud.

Las pesadillas son definidas por la American Psychiatric Association como ocurrencias repetidas de sueños prolongados, extremadamente desagradables y bien recordados que, generalmente, implican amenazas a la supervivencia, la seguridad o la integridad física. Y nada más amenazante y que genere más preocupaciones y temores en los últimos meses que la Covid-19.

Noticias relacionadas

El análisis de los sueños también ha permitido establecer una relación entre el aumento del estrés provocado por la pandemia y el aumento de sueños desagradables durante la noche.

Y como se conoce que los trastornos del sueño y las pesadillas son factores que en muchas ocasiones anticipan problemas como la depresión, lo más probable es que la Covid-19 provoque problemas en la salud mental general de la población.