¿Cómo están hoy las otras enfermedades infecciosas en España? Sarampión, hepatitis, tétanos, paperas…

¿Cómo están hoy las  otras enfermedades infecciosas en España? Sarampión, hepatitis, tétanos, paperas…
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Son tiempos de hablar de vacunas e inmunidad. Hace apenas un par de días España batía su récord al administrar en un solo día 453.682 dosis de vacunas contra el coronavirus. Y aunque la pandemia y sus efectos en la salud y en la economía centran la atención de la mayor parte del planeta, existen otras enfermedades que siguen circulando e infectando a la población, y contra las que también hay vacunas.

Para conocer la situación de estas enfermedades inmunoprevenibles, un equipo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha participado en la realización del 2º Estudio de seroprevalencia en España.

Este estudio, que se publica 21 años después del primero, es un complemento a la continua evaluación que se hace de estas enfermedades, y facilita un conocimiento más amplio sobre la situación de inmunidad de nuestro país frente a estas enfermedades.

El objetivo de la investigación, cuyos resultados refleja el informe, es estimar la prevalencia de anticuerpos de diversas patologías en la población de 2 a 80 años, residente en España.

Las enfermedades incluidas en el estudio son: poliomielitis, difteria, tétanos, tosferina, sarampión, rubeola, parotiditis (paperas), varicela, enfermedad meningocócica invasora por serogrupo C, hepatitis A, B, C, D y E, e infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Con este estudio, en el que han participado 10.223 personas, se puede conocer el estado inmunitario por grupos de edad y sexo de cada una de las enfermedades.

También permite saber la cobertura de la vacunación por grupos de edad en personas menores de 30 años, y así saber si la inmunidad de esta población es acorde con las vacunas administradas según el calendario de vacunación vigente en cada momento.

Además, permite estimar la prevalencia de infección por microorganismos de interés para la salud pública, analizar los cambios ocurridos con el tiempo en la prevalencia de las enfermedades incluidas en la anterior encuesta, e investigar los factores asociados al estado inmunitario frente a cada una de las enfermedades estudiadas.

Sarampión: Bajan los anticuerpos

Según este estudio de prevalencia ha disminuido la población con anticuerpos protectores ante el sarampión. En concreto, esta bajada se ha detectado a partir del grupo de edad 10-15 años hasta 30-39 años, siendo más pronunciada la caída en el grupo de 20-29 años.

Según los expertos del ISCIII esto puede deberse a la pérdida de protección serológica a medida que pasa el tiempo desde que fueron vacunados con la segunda dosis.

Por ello, la recomendación es estudiar la posibilidad de establecer nuevas estrategias de vacunación a medio y largo plazo en ciertos grupos de población en función de su probabilidad de exposición.

Rubeola: Control total, al 95%

El control de esta enfermedad vírica es prácticamente total. De hecho, la inmunidad de la población española es superior al 95% en todos los grupos de edad. Esto habla muy bien de la capacidad de inmunización que da la vacuna contra la rubeola a lo largo de los años.

Esta alta inmunidad de la población asegura el mantenimiento de la eliminación de la rubeola en España.

Paperas o parotiditis

En este caso son los niños entre los 2 y los 14 años son los que presentan una mayor cantidad de anticuerpos contra las paperas. A partir de esta edad, la inmunidad empieza a decaer, y aumenta en los mayores de 30 años.

Esto sugiere, por una parte, la pérdida de inmunidad con el paso del tiempo desde la vacunación. Y, por otra, la mejor persistencia de la inmunidad que aparece tras haber padecido la infección en aquellos que nacieron antes de 1978, año en el que se inició la primera campaña de vacunación contra esta enfermedad en nuestro país.

Poliomielitis: Más cerca de la erradicación

La prevalencia de anticuerpos neutralizantes frente a poliovirus tipos 1 y 3 es muy alta en todos los grupos de edad, lo que asegura que el nivel de población susceptible es inferior al 15% necesario para evitar la transmisión en caso de introducción de estos virus.

Con estos datos, el objetivo de lograr la erradicación de esta enfermedad está cada vez más cerca.

Difteria

La seroprevalencia de anticuerpos protectores frente a esta enfermedad aumenta con la edad hasta llegar a los 30 años, momento a partir del cual desciende de manera importante, probablemente debido a la pérdida de la inmunidad con el paso del tiempo.

Los datos evidencian que las altas coberturas de vacunación infantil contribuyen a limitar el contagio y el mantenimiento de las cadenas de transmisión en toda la población tras la importación de casos.

El estudio también señala que mejorar la vacunación frente al tétanos entre la población mayor con vacunas combinadas frente a tétanos y difteria, podría contribuir a mejorar también la inmunidad frente a la difteria.

Tétanos: Necesidad de vacunación en mayores de 60

La protección contra la enfermedad del tétanos, causada por la bacteria clostridium tetani, es muy fuerte entre la población menor de 50 años.

Pero, a partir de esa edad, baja de forma significativa, en especial entre los mayores de 60 años.

Ante estos datos, los expertos del Instituto de Salud Carlos III, consideran importante concienciar, tanto a la población como al personal sanitario, de la necesidad de la vacunación en mayores, grupo de población en el que se encuentra una importante proporción de personas susceptibles.

Tosferina

Los resultados de seroprevalencia indican que la circulación del microorganismo

Bordetella pertussis ocurre en todos los grupos de edad.

Varicela

La introducción de la vacuna en el calendario de vacunación se refleja en el aumento de la seroprevalencia de anticuerpos en el grupo de menor edad (2-5 años) con respecto a estudios anteriores.

El informe señala que aún es pronto para observar el efecto de la vacunación infantil en los otros grupos de edad.

Meningitis C

La seroprevalencia de anticuerpos protectores frente a la enfermedad meningocócica invasiva por serogrupo C es cercana al 75% entre los grupos que se han beneficiado de la vacunación sistemática en la adolescencia (entre 12 y 16 años de edad).

Hepatitis A: ¡Vigilancia epidemiológica!

Se observa una alta proporción de población susceptible a padecer esta enfermedad. A pesar de ello, casi el 5% de la población infantil entre 2 y 5 años presenta una inmunidad que se mantiene hasta los 19 años, por lo que probablemente se adquirió tras exposición natural a este virus durante la primera infancia.

Esta situación de infección por el virus de la hepatitis A en la infancia, junto al aumento de susceptibilidad en la población adulta, pone de manifiesto la importancia de la vigilancia epidemiológica en la identificación de casos y en la rápida intervención en brotes para limitar la posible extensión.

Hepatitis B y D: éxito del programa de vacunación

La prevalencia de infección por el virus de la hepatitis B ha disminuido significativamente desde la realización del estudio anterior, en 1996.

La prevalencia de infección activa por virus de la hepatitis B y de mujeres portadoras de anticuerpos es también muy baja; la prevalencia de hepatitis D en portadores de anticuerpos es similar a la de otros estudios.

Por otro lado, la seroprevalencia de anticuerpos anti hepatitis B muestra dos picos, lo que refleja la vacunación sistemática realizada en España, que comenzó en adolescentes y se cambió a la infancia posteriormente.

Todos estos resultados reflejan el éxito del programa de vacunación frente a la hepatitis B.

Hepatitis C

El nivel de prevalencia de infección en España es bajo, especialmente en lo que se refiere a prevalencia de infección activa. La prevalencia es mayor en hombres y en personas nacidas fuera de España.

Hepatitis E

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Los resultados de seroprevalencia de anticuerpos frente a este virus son superiores a las estimaciones realizadas hasta el momento en España, y sugieren una transmisión continuada con mayor exposición en el pasado.

Se observa persistencia de los anticuerpos en quienes han estado expuestos al virus. El bajo número de casos de infección aguda detectados parece indicar que la infección pasa desapercibida cuando es asintomáticas.