Efectos secundarios

Las 8 verdades (con datos) de la vacuna de AstraZeneca

Las 8 verdades (con datos) de la vacuna de AstraZeneca
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Eduardo Costas

La proliferación de noticias preocupantes sobre los posibles efectos adversos de la vacuna de Oxford AstraZeneca está consiguiendo que bastantes personas se estén negando a vacunarse con esa «marca» maldita.

Además, muchos de los que reciben la primera dosis lo hacen angustiados, en mayor o menor medida, por el miedo a si tendrán o no la mala suerte de sufrir serios problemas tras la vacunación.

Hace dos días la Base de datos Europea sobre posibles efectos adversos de las vacunas recogía que en España 2.599 personas se han quejado de dolores musculares y de malestar general tras vacunarse con AstraZeneca. Es una estadística que sin duda refuerza la gran preocupación de la gente.

Pero lo que de verdad inquieta a nuestros gestores es saber si la vacuna de AstraZeneca produce en ocasiones lo que se ha denominado trombocitopenia inmunitaria protrombótica, los ya célebres trombos post-vacunación.

Primera Verdad: lo que está pasando

Un riguroso seguimiento de los vacunados en Alemania demuestra que 1 de cada 83.000 vacunados con AstraZeneca desarrolló trombos. En este sentido las cifras de afectados por trombos tras recibir la vacuna de AstraZeneca registradas en los países nórdicos son aún peores.

En medio de la polémica, el pasado 18 de marzo, Emer Cooke, la directora ejecutiva de la EMA compareció para afirmar que la Agencia Europea de Medicamentos seguía dando su visto bueno a la vacuna de AstraZeneca, al considerarla segura y eficaz.

Sin embargo, Marco Cavaleri, jefe de Estrategia de Vacunas de la Agencia Europea del Medicamento, afirmó ayer que «existe alguna relación entre casos raros de trombosis y la administración de la vacuna contra la COVID-19 de AstraZeneca, aunque no se han podido establecer las causas».

A través de una nota enviada a la prensa este miércoles 7 de marzo por la tarde, el Comité de Seguridad de la Agencia Europea del Medicamento anuncia que los casos muy raros de coágulos sanguíneos inusuales que se producen en pacientes con bajos niveles de plaquetas en sangre, deben incluirse como efectos secundarios muy raros de Vaxzevria (el actual nombre de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca).

El citado comité «recuerda a los profesionales de la salud y a las personas que reciben la vacuna, que estén al tanto de la posibilidad de casos muy raros de coágulos de sangre combinados con niveles bajos de plaquetas en la sangre dentro de las 2 semanas posteriores a la vacunación. Hasta ahora, la mayoría de los casos notificados han ocurrido en mujeres menores de 60 años dentro de las 2 semanas posteriores a la vacunación. Según la evidencia actualmente disponible, no se han confirmado factores de riesgo específicos”.

Se recuerda a las personas que han recibido la vacuna de AstraZeneca que deben buscar asistencia médica de inmediato si desarrollan síntomas de esta combinación de coágulos sanguíneos y plaquetas bajas en sangre.

Como el asunto de la vacuna de AstraZeneca tiene pinta de convertirse en una interminable sucesión de declaraciones que nos hartará de «dimes, diretes y retornares», conviene analizar los datos aplicando rigurosamente el método científico.

Segunda verdad: No es la que más trombos provoca

Hay que destacar que, sorprendentemente, el registro sobre posibles efectos adversos de las vacunas del Reino Unido (que nos guste o no es uno de los países más avanzados del mundo en ciencia y sanidad, y también es de los que más han vacunado) recoge muchos más casos de trombos post-vacunación en quienes recibieron la vacuna de Pfizer que entre los vacunados con AstraZeneca (y las diferencias son estadísticamente significativas) pese a que allí la mayoría de la gente ha sido vacunada con AstraZeneca.

Tercera verdad: No es la que tiene más efectos adversos

La misma Base de datos Europea sobre posibles efectos adversos de las vacunas que destacó que en España 2.599 personas se quejaron de dolores musculares y de malestar general tras vacunarse con AstraZeneca, también recoge que 8.610 personas han sentido un malestar semejante tras vacunarse en España con Pfizer.

¿Acaso 2.599 es más que 8.610?

Además, dicha base de datos refleja 1.148 quejas de quienes han recibido la inoculación de la vacuna de Moderna en España. Por cierto ¿Cuántos de estos afectados lo serán en realidad por el efecto nocebo? (nocebo es más o menos lo contrario a placebo, es decir, sufrir signos de una enfermedad por la expectativa de que van a ocurrir)

Todo este lío sobre la vacuna de AstraZeneca suena a que es consecuencia de uno de los mayores problemas de la sociedad europea actual: la burocracia excesiva.

Seguramente el riesgo que corremos al vacunarnos con AstraZeneca sea de un nivel muy parecido al que corremos al vacunarnos con cualquier otra de las vacunas de la Covid-19.

Sin duda es un riesgo significativamente menor que el que corrimos muchos de los que ya somos mayores cuando en nuestra ya lejana infancia nos vacunaron con las vacunas de esa época.

Podemos entender mejor el riesgo que corremos al vacunarnos con AstraZeneca si lo comparamos con el riesgo de alguna de nuestras actividades diarias.

Cuarta verdad: Es más peligroso probar una nueva comida

En primer lugar nos pondremos imaginariamente en el peor de los casos.

Asumamos que la vacuna de AstraZeneca produce trombos en 2 de cada 100.000 vacunados, que es una cifra bastante peor que la registrada en Alemania.

Asumamos también que algunos de quienes sufran esos trombos deberán ser tratados hospitalariamente. Y unos pocos morirán. Parece muy grave. Pero ¿lo es en realidad?

Sin duda es muchísimo más peligroso probar una nueva comida que vacunarse con AstraZeneca.

En nuestro país 57 personas de cada 100.000 sufren al año un shock anafiláctico muy grave simplemente por comer. Alimentos tan corrientes como el pescado, el marisco, la fruta y los frutos secos están entre los productos que causan buena parte estas anafilaxis.

Quienes las padecen acaban en las urgencias de un hospital. Los que no llegan a tiempo a menudo fallecen (y algunos de los que llegan a tiempo, también).

Sin embargo nadie renuncia a probar un nuevo pescado o una fruta exótica, por miedo a morirse pese a que tiene 48 veces más probabilidad de que estos alimentos le maten a que lo haga la vacuna de AstraZeneca, incluso en el caso de que sus efectos adversos fueran en realidad tan altos como 2 casos de trombos de cada 100.000, que no lo son.

Quinta verdad: Es más peligrosa la pastillita para que no duela

Se nos recomienda que tras vacunarnos con AstraZeneca debemos tomar un medicamento AINE (anti inflamatorio no esteroideo) como el paracetamol. Pero tomar estos medicamentos es muchísimo más peligroso que vacunarse con AstraZeneca.

En España alrededor de 60 personas de cada 100.000 sufren un shock anafiláctico grave debido a alergias a medicamentos, en su mayoría a los AINES, como el paracetamol y a algunos antibióticos. Cinco veces más que los 1,2 casos por 100.000 habitantes que desarrollan trombos tras la vacuna de AstraZeneca.

Eso significa que morirá más gente por los efectos adversos de medicamentos «de toda la vida» (como el Parcetamol) que se tomarán después de vacunarse para no tener dolores, que como resultado de problemas provocados por la Vacuna de AstraZeneca.

Sexta verdad: Lo que sí mata, y mucho, es NO vacunarse

Lo que sí parece olvidar todo el mundo es que en un año la Covid 19 produjo hasta ahora 75.783 muertos según las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad (y más de 92.000 según el exceso de muertes del INE), mientras que los vacunados no enferman con síntomas graves, no van a las UCIs y no mueren.

Séptima verdad: Yo me he vacunado con AstraZeneca el pasado lunes

Hace poco comentaba que no me importaría nada que me vacunasen con AstraZeneca.

Mi deseo se cumplió. El pasado lunes me vacunaron con AstraZeneca en el Hospital Isabel Zendal de Madruid. No tengo dolor ni malestar alguno. No tomé AINES. Ni tuve la más mínima preocupación. Sabía que tenía más posibilidades de sufrir daños a manos de los numerosos guardias de seguridad privada que proliferaban (des)organizando las colas en el Zendal que por culpa de la vacuna de AstraZeneca que administraban enfermeras capaces y competentes.

Tuve suerte con los guardias. Sabiendo de números ¿A quién le preocupa la vacuna?

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Octava verdad: ¿Por qué tanto lío?

Sobre cuál puede ser la causa de las sospechas, acusaciones, suspensiones, aplazamientos… tan difíciles de entender desde el punto de vista científico, no tengo respuesta. No me compete a mí buscarla y tampoco sabría cómo hacerlo. Hay magníficos periodistas que seguro investigarán y nos contarán la razón de un sinsentido que puede costar vidas.