Dime dónde te pinchan la vacuna y te diré cuánto te va a doler

Dime dónde te pinchan la vacuna y te diré cuánto te va a doler
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Son ya 7.571.439 de dosis de vacunas contra la COVID-19 administradas y 2.604.209 personas que ya han recibido la pauta completa. Estos son los datos actualizados de la campaña de vacunación frente al coronavirus.

Unas vacunas que, según los datos del informe 3º Informe de Farmacovigilancia sobre Vacunas COVID-19 de la Agencia Española del Medicamento, tan sólo está produciendo efectos secundarios leves, como fiebre, dolor de cabeza y cuerpo, además del dolor en la zona del pinchazo.

Y es precisamente sobre este punto sobre el que el Consejo General de Enfermería quiere incidir de cara a todas las dosis que todavía se tienen que administrar.

Porque según explican las enfermeras, localizar bien el punto de inyección es esencial para para evitar que aparezcan lesiones o reacciones adversas que pueden ir más allá de un simple dolor local pasajero.

Como explica Guadalupe Fontán, enfermera del Instituto de Investigación del Consejo General de Enfermería, «el proceso de vacunación se está realizando, por parte de las enfermeras, de forma muy ágil».

Por ello, insiste en la importancia de que sean estas profesionales y no otros quienes realicen la vacunación y es que, en este proceso, «hay muchos pasos que deben seguirse de manera escrupulosa».

Además, advierte José Antonio Forcada, presidente de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas ANENVAC, «una incorrecta técnica o la aplicación en lugares anatómicos inadecuados puede derivar en lesiones o reacciones adversas más graves de las habituales».

Porque según este experto, «no se trata sólo del hecho de pinchar, el acto vacunal comprende toda un seria de pasos para garantizar los objetivos de una vacunación, conseguir la inmunidad, evitar los efectos adversos y ofrecer la máxima calidad en la intervención».

Gráfico realizado por la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas

El punto ideal

Cada medicamento inyectable es administrado de forma distinta según las especificaciones del laboratorio. Hay varios tipos de agujas disponibles para ello.

Además, no es lo mismo vacunar a un bebé, que a un adulto, o una persona mayor.  Y quién mejor conoce cómo administrar las vacunas son los profesionales de enfermería.

Como explica José Antonio Forcada, presidente de ANENVAC, “las vacunas se deben administrar en el lugar anatómico donde se consiga mayor inmunogenicidad y menor reactogenicidad. Además, debe ser una zona donde el riesgo de producir cualquier tipo de lesión sea el mínimo».

Así, cuando hablamos de personas adultas, el mejor sitio para administrar inyecciones intramusculares, como las vacunas, es en medio del músculo deltoides, el que tenemos en el hombro.

El deltoides es un músculo grande gracias al que somos capaces de mover el brazo en diferentes direcciones.

Aplicar las vacunas de la Covid-19 en esta zona, disminuye «el riesgo de lesión de cualquier nervio o vaso y se consigue una muy buena inmunogenicidad con una baja reactogenicidad», explica Forcada.

Efectos adversos tras la inyección

Es habitual que, tanto tras la vacuna contra el coronavirus, como contra otras como la gripe, hepatitis, surjan molestias en la zona que ceden al cabo de unos días, sin embargo, también es posible, aunque de forma excepcional, que se produzcan lesiones con dolor que se mantengan durante días o una inflamación de los ganglios de la axila.

Por ello, Guadalupe Fontán señala que «es muy importante que se informe a la población de que existe una molestia local que se produce tras la inyección con bastante frecuencia». Esta suele ceder al cabo de unos días y no debemos preocuparnos por ello.

Además, añade Fontán, «en las fichas técnicas se describe otro tipo de reacciones post vacunales en las que tenemos que estar muy atentos porque puede haber una inflamación o adenopatía axilar y un dolor que se prolongue durante semanas e incluso limite la movilidad».

En estos casos, siempre hay que consultar con el profesional para que lo valore, pero manteniendo siempre la calma.

En cuanto a si estas reacciones adversas relacionadas con la inyección difieren entre unas vacunas y otras, aclara Forcada, «son similares entre las tres vacunas actualmente disponibles».

Cuando se empezó a vacunar con AstraZeneca se publicaron algunas noticias sobre las bajas laborales entre profesores por los efectos secundarios leves (fiebre y malestar) de la vacuna.

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A pesar de ello, desde el Consejo de Enfermería apuntan que son «las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) producen una mayor frecuencia e intensidad de reacciones adversas en las segundas dosis, mientras que, en la vacuna de adenovirus (AstraZeneca), la intensidad y frecuencia es menor en la segunda dosis».

Aunque también reconocen diferencias en la reacción vacunal en función del perfil de paciente, siendo las personas jóvenes las que las sufren con mayor frecuencia e intensidad.