Recomendaciones para desinfectar su casa de coronavirus, sin correr riesgos

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Recomendaciones para desinfectar su casa de coronavirus, sin correr riesgos
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El Periódico

La primera acepción que la Real Academia de la Lengua da a la palabra higiene es: «parte de la medicina que tiene por objeto la conservación de la salud y la prevención de enfermedades».

Y eso es lo que, en estos días muy especialmente, supone la higiene: una de las formas de prevenir una enfermedad contagiosa y desconocida hasta hace muy poco tiempo, como es la Covid-19.

Para nuestros abuelos o bisabuelos, que vivían bajo la sombra de las enfermedades infecciosas, la higiene era una cuestión muy importante. De ahí que fuera norma obligatoria lavarse las manos y la cara al llegar a casa, descalzarse y no andar con zapatos por las habitaciones...

En nuestra época ha seguido siendo una norma básica para algunos, pero muchos perdieron el foco y pasaron a centrarse en la limpieza dejando un poco de lado la higiene, quizás convencidos de que eran lo mismo.

En cualquier caso, desde que comenzó la pandemia casi todo el mundo ha extremado mucho más los hábitos de higiene para eliminar el coronavirus de casas, oficinas, coches...

En estos meses hemos aprendido mucho sobre cómo mantener el virus lejos de nuestros hogares. Y la mayoría lo hace con dedicación. Pero cuidado, porque un exceso de celo a la hora de limpiar la casa puede provocarnos algunos disgustos.

Una mezcla desafortunada de productos o un exceso de cantidad a la hora de limpiar pueden provocar intoxicaciones que nos hagan terminar en un servicio de urgencias. Así que conocer qué productos usar y cómo hacerlo puede evitarnos accidentes caseros.

Familias de desinfectantes

Lo primero que hay que saber es que disponemos de varias familias de productos indicadas para la limpieza doméstica. Son los alcoholes, las lejías, y los amoniacos.

El Ministerio de Sanidad tiene publicada una larga lista de productos indicados para eliminar el virus de hogares, oficinas, colegios... Son marcas comerciales conocidas, seguras y homologadas para dejar las superficies libres del coronavirus.

Es importante leer las indicaciones del fabricante de cada producto antes de usarlo, porque no todos se utilizan de la misma manera. Incluso varía la temperatura a la que deben ser usados.

Siempre nos han dicho que el agua caliente desinfecta más y limpia mejor, pero hay productos como la lejía que deben usarse con agua fría. De hecho, todos los productos que contengan cloro, como es este caso, tienen una parte de ese elemento que se libera poco a poco, y esta liberación aumenta considerablemente cuando se diluye en agua caliente. Y si no queda cloro, no hay desinfección.

Y aunque sea algo engorroso es importante conocer las características del producto y los tiempos de acción que tiene. Algunos requieren varios minutos para actuar, otros hay que impregnarlos y dejarlos actuar, mientras que otros con una sola pasada son efectivos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que para realizar correctamente la limpieza debemos empezar por lo más limpio y terminar con las zonas más sucias. ¿Por qué? Porque si empezamos por lo más sucio vamos a ir arrastrando esa suciedad a las zonas más limpias, aunque cambiemos el agua y las bayetas que utilizamos en la tarea.

¡Y lo más importante! Antes de aplicar los productos desinfectantes hay que limpiar primero con agua y jabón para eliminar la suciedad.

¿Cuánta cantidad de producto debo utilizar? Pues en el caso de la lejía lo recomendado es entre 20 y 30 mililitros por litro de agua, ya que la que solemos encontrar en los supermercados está bastante concentrada.

Por eso, y aunque resulte un poco pesado, dedicar unos minutos a calcular la cantidad necesaria de este producto sin que suponga un riesgo para la salud nos ahorrará muchos disgustos. Y hay que usarla en el momento en el que se diluye en agua, porque si tardamos pierde toda su eficacia.

En el caso de otros productos como el amoniaco, puede ser aplicado directamente, sin necesidad de diluirlo en agua.

Y una cuestión muy, pero que muy importante, es la de no mezclar productos. En especial aquellos que contienen cloro (lejía) o vinagre. No debemos mezclarlos nunca. Si optamos por el uso de un producto, usaremos ése en exclusiva, sin mezclarlo con otro, aunque sea apto para luchar contra el virus y esté homologado.

Y si queremos un plus de limpieza y utilizar varios productos, no debemos usarlos NUNCA a la vez. Primero aplicaremos uno, dejaremos que actúe y se seque antes de aplicar uno nuevo, aunque la calidad y efectividad de productos como la lejía no requieren ningún producto de limpieza adicional.

¿Me puedo intoxicar limpiando?

Hay que tener en cuenta que todos los productos de limpieza de los que disponemos tienen un poco de toxicidad. Así que es importante usarlos con precaución, retirarlos del alcance de los niños, incluso manipularlos con guantes para evitar lesiones.

Los productos de limpieza son corrosivos y pueden lesionar la piel, las mucosas (ojos, nariz y boca) y a las vías respiratorias.

Las lesiones sobre la piel suelen ser leves y en caso de que se produzcan al entrar en contacto con los productos de limpieza, lo mejor es limpiar la zona con agua abundante. Si la lesión continuara doliendo o se pusiera peor habría que acudir a un centro médico para que la revisaran.

En el caso de una salpicadura en los ojos, procederemos igual que con la piel, aclarando con abundante agua, y si continuamos con cualquier síntoma de escozor, dolor o visión borrosa debemos hacer una visita al médico para que lo revise.

Si limpiamos espacios pequeños, cerrados o mal ventilados, pueden irritarse la nariz o la faringe. En este caso, lo adecuado es tratar de mejorar la circulación de aire o salir a un lugar más ventilado hasta que las molestias pasen. Si persisten es necesario acudir al servicio de urgencias.

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Pero la gravedad de este tipo de intoxicación es mayor cuando afecta a las vías respiratorias, a los pulmones. Tos, dolor torácico, dificultad para respirar, o alteraciones de la voz que no remiten nos deben llevar directamente a urgencias.

Así que, leer la composición de los productos de limpieza, su forma de uso, y, sobre todo, no mezclar nunca los productos, son esenciales para evitar este tipo de accidentes domésticos.