Ecosistemas marinos

Jardines submarinos para regenerar el océano

El fundador de Underwater Gardens, Marc García-Durán, pasó de la arquitectura a la restauración de los ecosistemas marinos al ver la importancia vital del océano en el equilibrio del planeta

Los países costeros deben incluir la restauración marina en sus planes de acción, según la UNESCO

El fundador de Underwater Gardens, Marc García-Durán, en la sede de la empresa en Barcelona.

El fundador de Underwater Gardens, Marc García-Durán, en la sede de la empresa en Barcelona. / Jordi Otix

Glòria Ayuso

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Hay quien se refugia en un libro, en el cine, en la montaña o en una habitación. Para Marc García-Durán, CEO de Underwater Gardens, su lugar predilecto era a dos metros bajo el agua del mar. Allí se agarraba a una roca y pasaba el máximo tiempo posible, haciendo apnea, contemplando el fondo marino. Pero debido a “un profesor de biología desastroso en el instituto”, pasó de querer ser un buceador del Calypso a interesarse por la arquitectura.

Tras años intensos en estudios de arquitectura como el de José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres y en proyectos como el Fòrum, trabajar con la Fundación Vicente Ferrer en la India le llevó a pasar a la acción para intentar cambiar lo que considera "una explotación desenfrenada del planeta que genera grandes desequilibrios". Pero, ¿por dónde empezar? “Cuando hablas con los científicos te das cuenta de que el océano, donde surgió la vida, es la base y el equilibrio de todo”, explica. Así que decidió aprovechar su conocimiento en arquitectura para fundar y dirigir una start-up, Underwater Gardens, dedicada a diseñar e implementar jardines submarinos que restauran y protegen los ecosistemas marinos

Colocación de estructuras regenerativas de biodiversidad marina de Underwater Gardens en el Dic de Recer del Port Olímpic.

Colocación de estructuras regenerativas de biodiversidad marina de Underwater Gardens en el Dic de Recer del Port Olímpic. / UGI

Impacto positivo en comunidades

Estos jardines submarinos pueden ser de restauración activa, con la plantación, por ejemplo, de nuevas praderas de posidonia; o pasiva, creando las condiciones favorables para la regeneración natural mediante el diseño de arrecifes artificiales y otras estructuras. Para ello Underwater Gardens se ayuda de un software -al que le ha puesto de nombre Reefhopper-, con el que diseña los proyectos regenerativos, tras monitorizar y analizar el estado de salud del ecosistema, para tener claro primero cuál es la solución más indicada.

La 'start-up' cuenta con proyectos en marcha en Barcelona, Tarragona, Tenerife, así como en Noruega, Dinamarca e Israel. Estos proyectos “no solo ayudan a mejorar la salud de los ecosistemas marinos, sino que también tienen un impacto positivo en las comunidades costeras”, que recuperan la biodiversidad y la pesca, pueden promocionar un turismo sostenible y llevar a cabo actividades de educación ambiental, explica García-Durán.

Un pulpo habitando una de las estructuras de Underwater Gardens tres semanas después de su colocación en el Port Olímpic.

Un pulpo habitando una de las estructuras de Underwater Gardens tres semanas después de su colocación en el Port Olímpic. / UGI

Integración multidisciplinar

Su filosofía se basa en un enfoque multidisciplinario, que incluye a científicos, tecnólogos, biólogos marinos, arquitectos y otras disciplinas para integrar conocimiento y desarrollar soluciones efectivas. Con una treintena de trabajadores y oficinas en la calle de París de Barcelona, la empresa se nutre de una red internacional que suma a unos 300 científicos de más de 43 países  -MAF WORLD- en una iniciativa integrada en la Década de los Océanos de la Unesco y liderada por el director científico de Underwater Gardens, Sergio Rossi. Su objetivo es crear las sinergias adecuadas entre diferentes países para promover proyectos de regeneración marina basados en una colaboración estrechaentre científicos, ingenieros y comunidades locales, incluyendo también administraciones y todos los actores, como son por ejemplo los puertos y el sector turístico. 

Su enfoque se centra en la creación de soluciones prácticas y escalables que pueden implementarse para beneficiar tanto a la naturaleza como a la sociedad. “Es necesario un cambio sistémico, en el que las empresas actúen no como depredadoras sino como regeneradoras o guardianes de la naturaleza”, incide el CEO de Underwater Gardens. “El 'greenwashing' es al menos un comienzo, en una acción que debe ir mejorando y perfeccionándose para ser realmente efectiva”, concede. 

El fundador de Underwater Gardens, Marc García-Durán, con el resto de su equipo.

El fundador de Underwater Gardens, Marc García-Durán, con el resto de su equipo. / Jordi Otix

Proyecto en la Macaronesia

La colaboración entre el mundo científico es básica, considera García-Durán, y para hacer frente a los miedos y resistencias existen “instrumentos maravillosos, como los proyectos europeos que permiten crear marcos jurídicos, en los que todo el mundo está tranquilo con su propiedad intelectual”. Underwater Gardens ha participado así en la creación conjunta con 21 entidades de un jardín marino financiado con fondos europeos en la Macaronesia, comparando los resultados de biodiversidad, biomasa y créditos de carbono con otros pilotos en el Ártico, Mar Báltico, Mediterráneo y Mar Rojo.

Beneficio financiero y ambiental

La protección del medio marino debe ser rentable y sostenible, para lo que deben crearse modelos económicos que hagan compatible el beneficio financiero con el impacto ambiental positivo. En esta línea, Underwater Gardens trabaja en metodologías para certificar la biodiversidad en el mar y vincularla a créditos de carbono de alta calidad, mediante la elaboración de un amplio estudio financiado a través de un acuerdo con BNP Paribas.

Para el CEO e Underwater Gardens, “es impresionante la tecnología y los medios con los que contamos. En una época de post verdad y de competitividad extrema, hay que lanzar un mensaje a políticos, a las empresas consolidadas y al mundo de la start-up de que debemos cooperar para acelerar nuestra capacidad de impacto positivo, imprimir velocidad y hacer resilientes los servicios ecosistémicos”. 

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