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FUNCIONALIDAD Y CONFORT

¿Cómo elegir un sujetador deportivo?

Existen dos categorías básicas de diseño, el de copa, que encapsula el busto, y el tipo 'top' que ofrece compresión

Mireya Roca

Una clase de Ballet Fit en el Dir Diagonal.

Una clase de Ballet Fit en el Dir Diagonal. / JULIO CARBÓ

Los expertos de Deporvillage, el e-commerce deportivo líder en España, nos aconsejan que debemos tener en cuenta a la hora de decantarnos por un modelo u otro de sujetador deportivo.
Existen dos categorías básicas de sujetadores, el de copa, que encapsula el busto, y el tipo top que ofrece compresión. Aunque los primeros son más confortables, muchas mujeres prefieren los segundos porque ofrecen mayor firmeza y amortiguación, aunque puedan parecer incómodos si no tenemos costumbre de usarlos.

Lo realmente importante es encontrar un equilibrio entre la sujeción y la estabilidad, porque esto puede incluso afectar a la respiración durante el entrenamiento. Es importante que el sujetador no quede muy suelto y se desplace, porque no realizaría bien su función, y por ello algunos modelos incluyen bandas de silicona o fibras especiales en los bordes para evitar que se deslicen. También es importante que las tiras no molesten; una tira delgada tiende a ser más discreta, pero a su vez puede ser más "cortante".

A la hora de escoger entre los miles de modelos que ofrece el mercado, hay que tener en cuenta sobre todo el nivel de impacto de las actividades que realizamos: a mayor impacto, mayor grado de firmeza. Así, la práctica de yoga, escalada o pilates son de bajo impacto y no requieren prendas tan firmes; pero en las de impacto medio, como el ciclismo de carretera, spinning, senderismo, o las de alto impacto como el running y deportes de combate, sí es recomendable utilizar sujetadores más compresivos.

También es una gran equivocación condicionar la elección al precio. Las marcas de referencia poseen modelos que oscilan entre los 20 y los 70 euros, condicionados por el nivel técnico, o valores añadidos como la gestión de la transpiración (evacuación del sudor), la resistencia UV e incluso tratamientos antibacterianos para el control del olor.

Es, por tanto, una inversión para nuestra salud, y con unos cuidados correctos –por ejemplo, evitando su lavado con productos degradantes–, mantendremos bien el estado de las fibras del tejido, garantizando la durabilidad de sus propiedades.