Ir a contenido
Christian Louboutin, en la fiesta de Vanity Fair de los Oscar, el 26 de febrero del 2017.

DANNY MOLOSHOK

Christian Louboutin: el tacón (rojo) soy yo

Habituado a remar contra corriente, el diseñador hace frente al fallo que le niega la paternidad de los famosos 'stilettos' de suela roja

Son bellos, sexis y elegantes, estilizan la figura femenina más que ningún otro complemento y son una señal de distinción. Pero calzar unos Louboutin que elevan el talón 12 centímetros sobre la punta del pie entraña también un gesto de afirmación personal y rebeldía, la misma rebeldía que define el carácter y la trayectoria vital de su creador.

En el Tribunal de Justicia de la Unión Europea acaban de retirarle a Christian Louboutin (París, 1964) la exclusividad que el zapatero reclamaba para usar sus famosas suelas rojas, marca distintiva de sus 'stilettos'. Un contratiempo para el diseñador, pero ni será el último ni es el primero en su vida, marcada por la obstinación y la huida de los lugares comunes. Hijo de un ebanista y una ama de casa, a los 12 años abandonó el hogar familiar para irse a vivir con un amigo y entregarse a su afición favorita: ver los cabarets del Folies Bergère y fantasear con la idea de calzar algún día a sus bailarinas.

A los 12 años se fue de casa para irse a vivir con un amigo y entregarse a su afición favorita: ver los cabarets del Folies Bergère

En el Tribunal de Justicia de la Unión Europea acaban de retirarle a Christian Louboutin (París, 1964) la exclusividad que el zapatero reclamaba para usar sus famosas suelas rojas, marca distintiva de sus stilettos. Un contratiempo para el diseñador, pero ni será el último ni es el primero en su vida, marcada por la obstinación y la huida de los lugares comunes. Hijo de un ebanista y una ama de casa, a los 12 años abandonó el hogar familiar para irse a vivir con un amigo y entregarse a su afición favorita: ver los cabarets del Folies Bergère y fantasear con la idea de calzar algún día a sus bailarinas.

Lo logró pronto: al poco de salir de la escuela de diseño donde aprendió el abecé del oficio, hizo zapatos para las actrices del 'music hall' parisino y lo ficharon importantes marcas de moda para trabajar como 'freelance'. Pero la suya no era una vocación de trastienda sino de escaparate, y a los 27 años abrió su primer local en París. Bastó que Carolina de Mónaco y Catherine Deneuve se hicieran clientas fijas para que las suelas rojas de sus tacones se convirtieran en la superficie que toda mujer quisiera pisar.

Pareja de un paisajista y padre de gemelas

En los últimos 25 años, la flor de la realeza europea y la nata del artisteo hollywoodense han rendido sus pies a las creaciones de Louboutin, que ya tiene más de 60 tiendas en todo el mundo. Pareja de un paisajista desde hace dos décadas y padre de dos gemelas desde hace cuatro años, en el pasado ya pleiteó con Yves Saint Laurent y Zara para reclamar la propiedad intelectual de sus taconazos. También se las vio a veces con clientas que se quejaban de incomodidad. Su respuesta fue siempre la misma: «Yo no hago zapatos confortables sino sexis. Si no puede, no los calce». 
 

0 Comentarios
cargando