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En un antiguo campo de golf

Ecologistas cargan contra el nuevo 'ecobarrio' de 3.000 viviendas de Sant Cugat: "Pone en riesgo un entorno natural"

El alcalde de Sant Cugat y la 'consellera' Paneque mantuvieron un primer encuentro de trabajo con una propuesta sobre la mesa: "se mostró receptiva a estudiarla en profundidad", explican fuentes municipales

CONTEXTO | Sant Cugat transformará un antiguo campo de golf en un nuevo 'ecobarrio' con 3.000 viviendas públicas

Antiguo campo de golf de Can Sant Joan

Antiguo campo de golf de Can Sant Joan / ACN

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Sant Cugat del Vallès
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El antiguo campo de golf de Can Sant Joan, ubicado en el municipio de Sant Cugat y fronterizo con Rubí, está en el centro de la polémica tras el anuncio del Ayuntamiento de Sant Cugat de convertir este espacio verde en un ecobarrio con 3.000 viviendas públicas.

Un proyecto que el consistorio de Sant Cugat defiende como una solución a la crisis de acceso a la vivienda en la ciudad, pero que ha despertado el rechazo frontal de entidades ecologistas y, también del Ayuntamiento de la ciudad vecina, que denuncian el incumplimiento de normativas urbanísticas y la destrucción de un espacio en proceso natural de regeneración.

El plan, presentado el pasado 18 de febrero por el alcalde Josep Maria Vallès (Junts) y los arquitectos responsables, forma parte de la estrategia 'Ecodistricte 2030' y pretende multiplicar por cuatro el parque de vivienda pública en Sant Cugat. "Este barrio representa la evolución del modelo de ciudad que queremos, con un crecimiento ordenado y respetuoso con el paisaje", defendía Vallès. Sin embargo, las entidades ecologistas alertan de que el proyecto choca con acuerdos previos y con las directrices urbanísticas vigentes.

El presidente de la Asociación por la Defensa y Estudio de la Naturaleza (ADENC), Joan Carles Sallas, ha criticado duramente el proyecto, asegurando que "se salta las normativas actuales del Plan Director Urbanístico (PDU) aprobado por el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) y las mociones aprobadas por ambos ayuntamientos que apostaban por la renaturalización del espacio, propiedad de Incasòl". Según Sallas, el propio consistorio, junto con el municipio de Rubí, acordó en la legislatura anterior proteger la zona como un parque interurbano que sirviera de corredor biológico entre Collserola y la Serra de Galliners.

"Se ha trabajado durante años en la idea de preservar esta zona verde", explica Sallas. "Ahora, sin retirar la moción que aprobaba la renaturalización, nos encontramos con un proyecto totalmente opuesto. Es una forma de actuar poco rigurosa por parte de la administración". Además, denuncia la falta de planificación urbanística: "Hace dos o tres años, este desarrollo no figuraba en el PDU. Que ahora aparezca de repente demuestra una falta de coherencia en los objetivos del Ayuntamiento". El Ayuntamiento de Rubí tampoco tardó en reacción en contra. La alcaldesa del municipio, Ana María Martínez Martínez (PSC), calificó la propuesta de "ocurrencia" y advirtió que su gobierno utilizará todas las herramientas a su alcance para frenar la iniciativa, argumentando que pone en riesgo el entorno natural del parque de Ca n’Oriol.

Además, las entidades ecologistas también argumentan que el espacio ya está en un proceso de naturalización espontánea y que alberga una rica biodiversidad. "Hemos documentado la presencia de una pareja de buhos reales (Bubo bubo), la especie de búho más grande de Europa y protegida por normativas medioambientales", señala Sallas. "También se han registrado otras aves rapaces propias del Vallès, lo que confirma que la zona se está recuperando de forma natural".

Por su parte, el presidente de Rubí d’Arrel, Falet Bosch, denuncia la falta de conciencia ambiental y la excesiva presión metropolitana que afecta al territorio. Desde 1993, dice, están trabajando para llegar a un acuerdo efectivo en la zona y están "agotados" de tantas propuestas distintas. "Es uno no parar, parecía que se había llegado a un acuerdo con la renaturalización en forma de parque urbano del campo de golf", explica Bosque, quien dice que desde la entidad están estudiarán la propuesta de Sant Cugat.

Reunión con Habitatge

Paralelamente, el alcalde de Sant Cugat se reunió con la 'consellera' de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, el pasado 21 de febrero, en un primer encuentro de trabajo donde se presentó una propuesta clave para el municipio. Según han declarado fuentes municipales a este diario, la 'consellera' se mostró receptiva a estudiarla en profundidad, y desde el Ayuntamiento se entregó toda la documentación necesaria para su análisis. "Se trata de una iniciativa en fase de desarrollo, abierta a mejoras y a la colaboración con los diferentes agentes e instituciones implicadas, con el objetivo de lograr la mejor solución posible para Sant Cugat", aseguran fuentes municipales.

Según los ecologistas, el proyecto de urbanización alteraría el equilibrio de este ecosistema en formación y supondría una barrera artificial dentro de una de las pocas conexiones ecológicas que quedan entre Collserola y el resto del territorio. "Sant Cugat parece que solo ve Collserola y no tiene en cuenta otros espacios naturales relevantes", critican.

Desde ADENC, dicen, seguirán el proceso administrativo para alegar en su momento la evaluación medioambiental y se pondrán en contacto con diversas entidades ecologistas como la Assemblea pel Clima de Sant Cugat, SOS Volpelleres o la Paperola de Terrassa para organizar asambleas y acciones para presionar a la administración a revertir la decisión

"No se puede justificar cualquier urbanización con la excusa de la emergencia habitacional", apunta Sallas. "Es evidente que hay un problema de acceso a la vivienda, pero eso no significa que debamos construir en cualquier parte sin respetar los criterios medioambientales y los acuerdos previos". Las entidades también recuerdan que Sant Cugat tiene otras alternativas para promover vivienda asequible sin necesidad de ocupar zonas verdes en regeneración como el control del alquiler de temporada.