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paseo cal trabal

L'Hospitalet diseña un parque tan grande como la Ciutadella y una Granvia cubierta para realzar su polo biomédico

La ciudad aspira a situar en el mapa internacional su futura infraestructura de investigación científica con un nuevo pulmón verde de 28 hectáreas

Un reportaje de Manuel Arenas y Àlex Rebollo

L’Hospitalet está llamada a jugar un papel clave en el devenir económico de Catalunya. La gran ciudad prepara un polo biomédico (biopol) capaz de atraer talento empresarial como para generar casi el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) catalán a una década vista. El epicentro económico y de investigación científica, que la Generalitat contempla como "proyecto de país" y que pivota sobre el Hospital de Bellvitge y el Institut Català d'Oncologia (ICO), implicará profundas transformaciones al sur del segundo municipio catalán más poblado.

El futuro parque se ubicará en unos terrenos agrícolas

La ciudad ha diseñado un pulmón verde circunscrito a la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) que delimita el desarrollo urbanístico de la zona: se prevé que la plantación de 3.000 árboles provea de 1,5 metros cuadrados más de zona verde por habitante a un municipio golpeado por las altas densidades poblacionales. La infraestructura es el siguiente paso al ya calendarizado soterramiento de la Granvia: la idea es que las obras del parque empiecen a mediados del 2029 para que, idealmente, esté listo junto con el soterramiento a finales del 2031.

Los detalles del que aspira a ser nuevo refugio climático hospitalense constan en el proyecto de urbanización del Plan Director Urbanístico (PDU) del futuro polo biomédico de L'Hospitalet, dotado de un presupuesto de 66 millones de euros. El plan urbanizador ha sido aprobado inicialmente este mes de febrero por el Consorci per a la reforma de la Granvia y el Samontà, la entidad que comparten Ayuntamiento y Generalitat para la transformación urbana del norte hospitalense.

El organismo también dio luz verde al anteproyecto de espacios libres de Cal Trabal, área que estuvo en el centro de la polémica medioambiental en torno al PDU y que dejará de usarse como explotación agrícola profesional, aunque queda abierta la posibilidad de que incluya huertos urbanos. De hecho, actualmente hay aún pendientes de resolverse tres recursos judiciales, dos de los cuales —interpuestos sendos por Ecologistes en Acció y los Comuns de L’Hospitale— tienen motivación medioambiental. Entre otros motivos, apuntan a supuestos incumplimientos en la normativa por las volumetrías y en materia de espacios verdes y tachan el proyecto del biopol de “operación inmobiliaria especulativa". El tercero corresponde a un privado: la Masia Can Escarré, que finalmente no queda afectada por el ámbito.

Ámbito de Cal Trabal desde la masía de Cal Masover Nou.

Ámbito de Cal Trabal desde la masía de Cal Masover Nou.

El alcalde de L'Hospitalet, David Quirós, afirma que con la integración de la Granvia L’Hospitalet “elimina una herida histórica: ponemos fin a lo que quedaba de la antigua autovía de Castelldefels, reducimos ruidos y contaminación y conectamos definitivamente los hospitales de Bellvitge y el ICO con la ciudad”. De hecho, una de las máximas de Quirós para explicar el nuevo entorno del biopol es que, tras el soterramiento de la Granvia, se podrá ir caminando del Hospital de Bellvitge al ICO.

Cal Trabal, el último reducto agrícola de L'Hospitalet.

Cal Trabal, el último reducto agrícola de L'Hospitalet.

Un posicionamiento municipal que apuntala Raúl Alvarín, director del Consorci: "El parque es una apuesta de L'Hospitalet por la atracción de talento: es el entorno idóneo para una economía de alto valor como la del polo biomédico. Con el proyecto buscamos situarnos entre los 'hubs de lifescience' de referencia internacional como el Cambridge Biomedical o el 'hub' de Life Science de Mainz, con empresas como BionTech, Merck o Sanofi”.

“El espacio será una puerta de entrada a la Barcelona metropolitana: ganamos 22 hectáreas de zona verde conectada a Bellvitge y hacemos llegar la nueva economía al corazón de la ciudad conectando con L’Hospitalet el biopol, la plaza Europa y el nuevo campus del Clínic”, rubrica el alcalde Quirós.

Un parque pensado para las aves protegidas

El gran parque diseñado por el Consorci está concebido más como espacio natural que urbanizado, al estilo del Delta del Llobregat, sobre todo por las restricciones que impone la ZEPA en cuanto a desarrollo urbanístico. "No habrá bordillos ni demasiados bancos o juegos infantiles", asume Alvarín, porque "es un parque que no podrá acoger grandes masificaciones, incompatibles con la preservación de especies".

En sus 28 hectáreas —sin el recinto del zoo, la Ciutadella ocupa unas 17 hectáreas—, ubicadas sobre dos acüíferos, el parque contará con una gran balsa, unas acequias húmedas, riego por goteo y un pozo donde se espera que pueda crecer biodiversidad como anfibios o lagartijas. "Plantaremos un bosque mediterráneo que acompañará el camino del río y una pequeña zona de pícnic", comenta Alvarín.

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El director del Consorci enfatiza el carácter "naturalista" del proyecto: en global, ubica en él 600.000 metros de superficie permeable en el que el agua de la lluvia vaya directa al nivel freático para recargar el acuífero. El cálculo del Consorci es que los 3.000 nuevos árboles, con unos cuatro metros de copa media por cada uno, equivaldrá a unos 150.000 metros cuadrados de sombra en una ciudad donde los espacios verdes escasean.

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De hecho, los elementos medioambientales del parque han sido pensado para favorecer a las aves protegidas de la ZEPA. En Cal Trabal se ubicará una balsa de agua que favorezca la biodiversdad, alrededor de la cual se desarrollarán especies vegetales y animales que sirvan de alimento para las aves. Hasta ese lago artificial conducirán 'caminos de agua' desde todo el ámbito; desde ahí, el agua será devuelta al río a través de un desagüe que actualmente ya existe en el sur de Cal Trabal.

"La propuesta de ordenación a través de caminos de agua está inspirada en el antiguo mapa de canales que iban enganchados al Canal de la Infanta", comenta Alvarín. La transformación de Cal Trabal en un parque, como ya explicó este diario, ha levantado suspicacias entre entidades vecinales debido a que supondrá poner fin a los últimos campos de cultivo que quedan en L’Hospitalet.

La edificabilidad y zonas verdes

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El equilibrio entre edificabilidad y zonas verdes en el ámbito del biopol ha sido un caballo de batalla desde el inicio de la tramitación del PDU que lo sustenta. De hecho, el Consorci ya se vio obligado a reformular el plan tras los reveses judiciales del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) en noviembre del 2020 —el primero a instancia de los Comuns; el segundo, de ERC, CUP y Depana—.

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Render de la Granvia cubierta y el Biopol ya terminado

En la primera nulidad, el TSJC apeló a una cuestión competencial: apuntaba al Área Metropolitana de Barcelona, y no a la Generalitat, como competente para impulsar el plan. En la segunda, el tribunal criticó la incorrecta ubicación de las zonas verdes que preveía el proyecto.

Estos precedentes desembocaron en cambios como que la Generalitat enfatizó la entidad del PDU como “proyecto de país”; que se contempló la preservación del 85% del uso agrícola de Cal Trabal; que se rebajó la edificabilidad del proyecto en un total de 70.000 metros cuadrados de techo edificable; y que se dejó de incluir zonas verdes en nudos viarios sin acceso.

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Imagen virtual del parque con la pasarela para peatones y bicicletas sobre la Granvia de L'Hospitalet

El PDU que a día de hoy avanza propone que la mayoría del suelo tenga un uso vinculado con la actividad económica propia del biopol, incluyendo la biomédica, de oficinas o administrativa. El resto de edificabilidad máxima por usos es la siguiente: un 13,5% del suelo está reservado a hoteles; un 10% a actividad comercial; y un 5% a residencias. Más allá del parque, las zonas verdes del resto del ámbito ocupan unas 22 hectáreas más. En cuanto a la propiedad del suelo del ámbito, alrededor del 70% es público —entre Ayuntamiento, Generalitat, Ministerio, AMB, Adif y el Consorci— y el 30% restante es privado, con un propietario destacable.

A la urbanización deberá sumársele también el suministro energético a través de la intervención de la red eléctrica, lo que supondrá por sí solo un gasto público de 20 millones. En ese paquete se incluirá la construcción de una nueva subestación eléctrica, cuyo coste rondará los ocho millones de euros, que el Consorci pondrá a disposición de Endesa e irá conectada con la subestación próxima al Hospital de Bellvitge.

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Render de la cubierta de la Granvia de l'Hospitalet

Se trata de un requerimiento de la compañía para poder suministrar electricidad al biopol. Las subestaciones eléctricas tienen la función de transformar la energía: les llega la energía en alta tensión, ellas lo transforman en media tensión y se la envían a los centros de transformación, los cuales generan la baja tensión que llega a los hogares, oficinas y equipamientos.

En marzo de este 2026 está previsto aprobar inicialmente la reparcelación de la zona afectada por el PDU, para luego hacerlo de forma definitiva en mayo o junio de este mismo año. Esta reparcelación redistribuirá los derechos de aprovechamiento entre propietarios públicos y privados según el planeamiento, asignará las futuras parcelas a explotar y fijará las respectivas cargas económicas. Posteriormente se inscribirá en el Registro de la Propiedad y se iniciará el proceso de licitación de las obras de urbanización. Será una vez acaben las obras de urbanización y soterramiento cuando el Ayuntamiento podrá empezar a conceder las licencias de obras de los edificios.


Un reportaje de EL PERIÓDICO

Texto: Àlex Rebollo y Manuel Arenas
Diseño: Ricard Gràcia, Ramon Curto y Andrea Hermida-Carro
Diseño: Zowy Voeten
Coordinación: Rafa Julve y Ricard Gràcia

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