Transformación de la ciudad
Las obras del Biopol-Granvia de L'Hospitalet comenzarán en el primer trimestre de 2026
En una primera fase, se soterrará la autovía urbana y, posteriormente, se procederá a la urbanización y edificación de la zona
El director del Consorci per la Reforma de la Granvia, Raúl Alvarín, ha calendarizado el proyecto ante el Fòrum Empresarial del Llobregat
CLAVES | Soterrar la Gran Via, proteger Can Trabal y el 1,8% del PIB catalán: guía para entender L'Hospitalet del futuro
CONTEXTO | Aprobado definitivamente el plan urbanístico para desarrollar el futuro polo biomédico de L’Hospitalet

Vista aérea del futuro aspecto del tramo final de la Granvia de L'Hospitalet tras el desarrollo del PDU Biopol-Granvia. / Departament de Territori

Las obras para soterrar la Granvia de L'Hospitalet en el tramo que va desde el río y hasta la plaza Europa podrían comenzar en el primer trimestre de 2026, tras una década de interrupciones y reveses judiciales al Plan Director Urbanístico (PDU) Biopol-Granvia, aprobado definitivamente en el mes de abril, y que contempla no solo el soterramiento de la autovía urbana, sino también la creación del Bioclúster de Innovación y Salud: un conglomerado de empresas del ámbito de la medicina, la investigación y la innovación.
Así lo ha explicitado el director del Consorci per la Reforma de la Granvia, Raúl Alvarín, durante un desayuno informativo con el tejido empresarial de la ciudad y de la comarca del Baix Llobregat: "La reconfiguración de la Granvia convertirá un extremo metropolitano en un espacio de nueva centralidad que acogerá actividad económica de un alto valor añadido". A Alvarín le ha acompañado en la presentación el concejal de Agenda Urbana 2030-2050 del Ayuntamiento de L'Hospitalet, José Antonio Alcaide, que ha situado el PDU Biopol-Granvia como uno de los "tres polos de a futura transformación de L'Hospitalet" junto al campus del Hospital Clínic (que se situará al norte, a caballo entre Barcelona y Esplugues) y al intercambiador ferroviario de La Torrassa.
El acto ha consistido en un desayuno informativo, moderado por el presidente de Associació Empresarial de L'Hospitalet i Baix Llobregat (AEBALL), Santiago Ballesté, que ha acogido "con entusiasmo" el proyecto de bioclúster: "Será una pieza clave para nuestro futuro". Alvarín ha ido más allá y ha sentenciado que se trata de "uno de los proyectos con mayor capacidad transformadora de los que se desarrollarán en el área metropolitana de Barcelona en los próximos 20 años".

El concejal Alcaide; el presidente de AEBALL, Santiago Ballesté, y el director del Consorci per la Reforma de la Granvia, Raúl Alvarín, durante la presentación del PDU Biopol-Granvia ante el tejido empresarial / FÒRUM EMPRESARIAL DEL LLOBREGAT
El calendario anunciado consta de diversas fases. Alvarín ha informado de que si bien el proyecto para soterrar la Granvia ya está aprobado, actualmente se trabaja en el proyecto de la urbanización de la superficie y, paralelamente, en el de reparcelación de los terrenos. Las licitaciones necesarias se deberán publicar a finales de 2025. Una vez adjudicados los trabajos, se empezará por "deprimir el tronco central de la vía" hacia el primer trimestre de 2026. Es decir, como ya se hizo en el tramo que va de Ildefons Cerdà a la plaza Europa. Estos trabajos se alargarán, prevé Alvarín, durante tres años.
La urbanización de la superficie se extenderá durante dos años y medio más: "Eso sí —ha detallado Alvarín—, solaparemos ambas obras de manera que un año antes de acabar el soterramiento empezaremos con la urbanización". Los cálculos arrojan, en tal caso, unos cuatro años y medio de obras. De esta manera, el soterramiento de la Granvia y la urbanización de la superficie deberían estar finalizadas hacia finales de 2030: "A partir de entonces, vendrá la edificación, que tenemos planificado se consolide en los siguientes 10 años". Alvarín ha recordado que, en el otro tramo, ya transformado, de la Granvia, la plaza Europa se acabó hacia 2009 y, sin embargo, la última licitación para edificar ahí se produjo hacia 2021.
Un PDU en los tribunales
De cumplirse el calendario, la transformación urbanística y económica de la zona habrá superado todas las trabas judiciales. Las pasadas y las presentes, ya que sobre el PDU pesan aún sendos recursos, presentados por el grupo local de Comuns y por las entidades No Més Blocs y Ecologistes en Acció. Preguntado al respecto de cómo podrían influir los recursos en el calendario anunciado, Alvarín ha empezado por valorar "con normalidad democrática" los procesos judiciales: "Estoy seguro de que los 'comuns' tienen la mejor de las intenciones, de manera que si no coinciden con el gobierno municipal o con la Generalitat, es normal que presenten un recurso". "En otros posicionamientos sí que estamos de acuerdo y, de hecho, se incorporaron en el nuevo PDU algunos de los aspectos más importantes que señalaban en el recurso anterior". Un recurso que, en aquella ocasión, causó que el TSJC declarase nulo el PDU.
"Esta vez —ha zanjado Alvarín—, confío en que el recurso no prosperará". La seguridad del director del Consorci se fundamenta, según ha explicado, en que en aquella ocasión el tribunal tumbó el PDU "de oficio", por una "cuestión de forma" que ni siquiera se consideraba en los recursos presentados. El TSJC adujo que el PDU no podía ser aprobado por la Generalitat porque no tenía un interés supramunicipal. "En este caso, el interés supramunicipal está más que demostrado", insiste Alvarín.
No en vano, tanto desde el Consorci como desde el Ayuntamiento insisten en la proyección de beneficios que el PDU comportará para toda Catalunya: "El impacto previsto para el Bioclúster de Innovación y Salud es de 556.000 m2, su repercusión en el PIB catalán sería del 1,77% y comportaría unos 30.000 puestos de trabajo". En este sentido, Alvarín ha insistido también en que el Bioclúster de Innovación y Salud "es un proyecto de interés nacional a partir del acuerdo del Govern de la Generalitat del 13 de diciembre de 2022".
Inundabilidad y pervivencia agrícola
La pervivencia de las masías de Cal Trabal, Cal Masover Nou y la Torre Gran, la última zona agrícola del área metropolitana, ha sido uno de los caballos de batalla de los contrarios al PDU. A este respecto, Alvarín mantiene, como ya explicó este medio, que esta zona de cultivos no seguirá siendo una explotación agrícola, aunque sí será un "espacio libre público" que se configurará como "un vestíbulo de entrada al parque fluvial del río y al parque agrario del Llobregat".
"Preservaremos las características ambientales para que la fauna protegida no se vea perjudicada por la urbanización de la zona, que merecerá una planificación especial —ha detallado Alvarín—, con vegetación natural que garantice la pervivencia del hábitat y la preservación de las aves protegidas".
Ante la creciente preocupación por la inundabilidad de los nuevos espacios urbanos, el director del Consorci asegura que el PDU tiene en cuenta esta problemática: "Las plantas bajas estarán siempre por encima de la cota de calado de inundación máxima en un retorno de 500 años". Además, la zona de Cal Trabal, ha explicado Alvarín, "funcionará como cojín de seguridad por su permeabilidad, que garantizará la recarga natural del acuífero subterráneo".
