Tram, metro y bicing
¿Qué conecta más rápido y/o mejor Diagonal Mar con Verdaguer?
Tram, metro y bicing
¿Qué conecta más rápido y/o mejor Diagonal Mar con Verdaguer?
Por Carlos Márquez Daniel (en Tram),
David Jiménez (en metro)
y Pau Lizana (en bicing)
Cada extensión del transporte público genera la misma duda: ¿Será más rápido y cómodo que mi opción habitual? No es fácil modificar las rutinas vinculadas a la movilidad, por eso este diario les va a facilitar la tarea con una comparativa entre el nuevo ramal del Tram por la Diagonal de Barcelona, desde Glòries hasta Verdaguer, y el resto de opciones: metro, Bicing o autobús. Verán que se produce un empate técnico entre suburbano y tranvía, con la bici compartida algo por debajo. El bus, por la necesidad de transbordo, queda fuera de la ecuación.
La prueba se realizó el martes a las 10 de la mañana. Un redactor para cada medio: Tram, metro y Bicing, con el bus a parte (les daremos también los datos) a sabiendas de que no es un opción viable para la ruta estudiada: desde el Fòrum (plaza de Llevant) hasta el cruce entre la Diagonal y el paseo de Sant Joan.
TRAM
Por Carlos Márquez
Por ahí llega el tranvía desde el Besòs. Acaba de detenerse en la parada de Fòrum, así que toca un poco de trote desde el paso de peatones para no perderlo. Por delante, nueve paradas hasta Verdaguer y una distancia de 5,22 kilómetros. Silencioso, cómodo, se diría que incluso elegante. El ferrocarril urbano presenta una generosa entrada a esta hora, con mucha gente joven y también personas mayores.
Avanza lozano y a buen ritmo y en poco más de cinco minutos ya ha cubierto los dos primeros kilómetros. Pero algo pasa en Glòries y el tercer kilómetro, con mucho rato detenidos en la estación de Ca l’Aranyó, se cubre en 7 minutos y 23 segundos, casi un andar rápido. A unos 150 metros se ve el Tram que va por delante, detenido justo antes de la gran plaza que en el futuro será el parque de la Canòpia.
Un portavoz del Tram confirmará más tarde que, efectivamente, entre las 10 y las 11 se ha producido una alteración de la frecuencia de paso en Glòries. El cuarto kilómetro requiere algo más de siete minutos y el quinto se cubre en 6 minutos y 11 segundos. La llegada a Verdaguer para el crono en 28 minutos y 51 segundos después de haber salido del Fòrum, con una velocidad media de 10,8 kilómetros por hora, muy por debajo de lo que suele marcar de media el tranvía: unos 16,5 km/h.
Según los datos de la empresa, esta línea suele tardar, en condiciones óptimas, entre 22 y 26 minutos. El gesto de alguno de los pasajeros, veteranos del Tram, deja claro que estos retrasos no son para nada habituales. "Siempre va bien, pero algo debe pasar en Glòries", señala una mujer de unos 70 años, bolsa de la compra en mano. Es probable que el nudo de tres líneas que se produce en la gran plaza (T4, T5 y T6) todavía se tenga que ajustar, pues ahí coinciden, además, con los coches que vienen por Badajoz, además de los de la propia Diagonal.
Cuando funciona bien, que suele ser casi siempre (es el transporte público mejor valorado por los barceloneses desde hace años), el Tram es cómodo, ágil y fiable. Raramente hay aglomeraciones, la conducción no va a trompicones, la información es correcta y las vistas acompañan. Un metro en superficie, podría decirse. Lo negativo, y la prueba da fe de ello, son los problemas derivados de la convivencia con otros medios de transporte. Ser una infraestructura tan rígida en la vía pública tiene estas cosas: cualquier incidencia genera un efecto en cadena.
- 28 minutos y 51 segundos
- Rápido y cómodo.
- Sufre menos aglomeraciones.
- Más silencioso que otros transportes.
- Su rigidez de movimiento en la vía pública le expone a incidencias que otros transportes no tienen.
BICING
Por Pau Lizana
No son pocos los barceloneses que optan cada día por desplazarse por la ciudad con Bicing. Con más de 148.000 abonados, y 70.000 usuarios diarios, es el cuarto servicio de bicicleta compartido más usado en el mundo.
Entre las claves del éxito de este sistema están la óptima red ciclable de Barcelona y el hecho de que el Bicing sea el servicio europeo con más estaciones de bicicleta por quilómetro cuadrado. Quizá por eso, desde el punto de salida, no se tarda más de un minuto en desbloquear una bicicleta eléctrica de la parada 158.
Desde ese punto, y con permiso de un ligero desvío en la Plaza de las Glòries, quedan poco más de cuatro quilómetros en línea recta hasta Verdaguer. Tras un breve carril bici segregado, el tramo hasta esta plaza transcurre por la acera central de la Avenida Diagonal, donde hay que ir sorteando constantemente tapas de alcantarilla para evitar ir botando todo el recorrido.
El sistema a esta altura de la Diagonal prioriza la circulación de los coches de las calles colindantes a la avenida, así que, tras seis exasperantes semáforos en rojo, llegamos a la altura de la Torre Glòries en 15 minutos y 29 segundos.
Hasta hace pocos días, cruzar esta gran plaza en obras se volvía una odisea. Ahora, gracias a un pasillo exclusivo para ciclistas que se ha habilitado sobre el nuevo adoquinado de la plaza, todo es más sencillo. Tan solo hacen falta cinco minutos para llegar a la calle Marina desde Glòries.
Un carril bici segregado junto al tranvía acaba de llevarnos hasta Verdaguer, y tras una breve pausa para buscar la estación más cercana, aparcamos nuestra bici a los 27 minutos y 22 segundos de pedaleo en la estación 029. Todavía nos harán falta cuatro minutos más para llegar, a pie, al punto de encuentro en Verdaguer.
Quizá con un poco más de fortuna en los semáforos, y más conocimiento de la zona de Verdaguer, esta media hora de viaje se podría haber reducido. Lo cierto, sin embargo, es que, cumpliendo la normativa al dedillo, el Bicing es la opción más lenta de las tres comprobadas.
- 31 minutos y 11 segundos
- Estaciones y bicicletas generalmente disponibles
- Nuevo paso habilitado en Glòries
- Carril segregado y ancho entre Glòries y Verdaguer
- Tiempo de viaje muy condicionado por los semáforos
- Mal estado del carril bici entre Fòrum y Glòries
- Estación alejada de la plaza de Verdaguer
METRO
Por David Jiménez
Apostar en Barcelona por el metro es, casi siempre, jugar sobre seguro. Sus más de 37 millones de viajeros mensuales lo sitúan como el transporte público preferido por los usuarios, al que dan una valoración de notable alto (7,94).
Eficiente, rápido y sostenible, en su contra solo se le puede achacar que en hora punta se convierte en una lata de sardinas y que la accesibilidad de algunas estaciones es deficiente a pesar de que en estos últimos años se está poniendo el foco en revertir la situación.
¿Y qué es lo que jugaría en contra para no otorgarle la victoria de antemano en este reto? Pues que, a diferencia del tranvía y el Bicing, el trayecto del suburbano no es en línea recta. Y eso que desde el punto de partida a la parada de Maresme-Fòrum solo hay 100 metros, y otro centenar de metros son los que separan el apeadero de Verdaguer del punto de reunión final de este reto.
Resulta que para conectar estos dos enclaves queda un largo, que no tortuoso, trayecto de 8,5 kilómetros y 11 estaciones que planean un extenso rodeo por Poblenou, Vila Olímpica, Barceloneta, Gòtic y la Dreta del Eixample.
Aun así, y a pesar de que el panel de información del andén de la estación de Maresme-Fòrum se vuelve juguetón recreándose en un pseudo 'flashback' (hasta cuatro veces da un salto atrás de los 30 a los 45 segundos de espera) y accedemos al primer tren pasado ya 5 minutos de activar el cronómetro, llegar a Barceloneta (seis paradas) solo añade a la suma 10 minutos y luego Passeig de Gràcia -cuatro minutos- queda a tiro de piedra para un viaje en tren de 18 minutos y que permite llegar al punto de encuentro y parar el cronometro en 25 minutos y 55 segundos.
Foto: Victòria Rovira Casanovas
Foto: Victòria Rovira Casanovas
Y es que en el momento que a un medio de transporte le eliminas de la ecuación el tráfico y la señalización viaria compartida, no cabe otra que claudicar con la realidad y reconocer que el metro mira de tú a tu al tranvía en cuanto a rápidez... siempre y cuando ese viaje esté a salvo de los típicos contratiempos ocasionales: averías, vandalismo e incidencias sanitarias.
Foto: Victòria Rovira Casanovas
Foto: Victòria Rovira Casanovas
Y, por supuesto, que tampoco tengas necesidad de usar el ascensor o las escaleras mecánicas porque, así es la realidad, en pleno 2024 la estación de Verdaguer sigue sin ser accesible para personas con movilidad reducida.
- 25 minutos y 55 segundos
- Rapidez
- Frecuencia respecto al resto de transportes públicos
- Pocas incidencias propias
- Frecuencia menor respecto a otras líneas de metro
- Trayecto más largo en distancia
- La estación de Verdaguer aún no es accesible.
El resultado de la carrera para ir de Fòrum a Verdaguer deja claro hasta qué punto un transporte público es eficiente si su camino es, o no, un largo río tranquilo. Sobre el papel, el ganador ha sido el metro, pero si el tranvía no se hubiera encontrado con una incidencia en Glòries (poco habitual), no solo habría podido empatar, sino que incluso habría superado al subterráneo. El ferrocarril urbano no puede igualar la velocidad comercial del suburbano, pero en el Tram todo sucede al mismo nivel, con más facilidad para acceder y salir del vehículo. Y luego está la bici pública, siempre con el yugo de encontrar una parada y si tendrá un anclaje libre. En cualquier caso, una Barcelona más y mejor conectada.
Un reportaje de EL PERIÓDICO
Textos: Carlos Márquez, Pau Lizana, David Jiménez
Diseño e infografías: David Jiménez
Coordinación: Rafa Julve, Meritxell M. Pauné