Moda en las redes
La escalera mecánica viral del metro de Sagrada Família renace como temerario plató pese a la prohibición
Ni el intermitente apagado de la infraestructura, ni los carteles que prohíben distraerse con la cámara del móvil, han logrado erradicar la peligrosa tendencia
Los rincones secretos de la Sagrada Família

Foto: Manu Mitru/ Video: Redacción

Cantó victoria antes de tiempo Transports Metropolitans de Barcelona y presumió antes de que llegara el verano de que había cortado de raíz la moda de convertir el ascenso por la escalera mecánicas de Sagrada Família en un video que subir a las redes sociales, por cierto, con gran división de opiniones en los comentarios. Aquel inesperado plató urbano vuelve a ser un lugar en el que, como actores o modelos más que como turistas, decenas de visitantes cada hora se detienen en el vestíbulo, se arreglan el pelo, se pintan los labios a veces y ensayan la cara cara de sorpresa que pondrán cuando en lo más alto de la escalera se giren con falsa naturalidad y vean la imponente presencia de la basílica de Antoni Gaudí.
Un turista recoge su cámara en el último instante en las escaleras del metro, en Sagrada Família. / MANU MITRU
Ni el intermitente apagado de esas escaleras ni los carteles que prohíben distraerse con la cámara del móvil, y mucho menos apoyarlo temerariamente en un escalón para obtener un contrapicado, han impedido que regrese con fuerza lo que en lugares como Instagram se conoce como una tendencia. Es más que eso. El departamento de Antropología social de la Universitat de Barcelona hará mal si deja pasar esta ocasión de estudiar el alma humana (que no se olvide que el destino es un templo expiatorio) sin salir del Eixample.
La esencia del problema, aunque ya contada varias veces, es simple. El guion clásico de la escena exige girarse cuando el viaje en la escalera llega a su fin, porque es entones cuando la silueta del protagonista queda enmarcada por la Fachada del Nacimiento. Mirar atrás en el último escalón automático es, obviamente, desaconsejable. Un tropiezo en ese punto puede ir de lo cómico a lo trágico. La necesidad de recoger el teléfono del escalón añade un plus de peligrosidad.
Macarena Leichtle, dentista chilena y titular de una cuenta de Instagram en la que (atención antropólogos) no cabe más ego lo hizo a la perfección. “Hermosa, me encanta tu esencia”, comenta una seguidora. Abundan los corazones y los aplausos. No falta ahí quien usa el bocadillo de los comentarios para ahorrarse una visita al terapeuta: “Te falta una visita al peluquero”. Y, cómo no, ahí está el barcelonés hasta las narices, quejoso de que por culpa de este ‘trend’ (parece que hay que llamar así a la cosa) hubo que poner guardias de seguridad que se pagan con los impuestos: “Los que vivimos aquí no queremos que la ciudad sea un parque de atracciones”.

Un grupo de turistas se acicala y espera su turno para el ritual de la escalera. / MANU MITRU
No hay que fiarse mucho de la espontaneidad de esos videos. Ana Lu, por ejemplo, recibe entusiastas felicitaciones por su interpretación, en su caso grabada por un acompañante. Es un consejo para los vecinos, y también para los que no lo son, dedicar unos minutos a observar el ‘making off’ de esas escenas. Queda aquí reseñado que un joven, por el acento quizá estadounidense, ha grabado hasta siete veces esa situación y siempre con la misma cara de, ¡oh! sorpresa, la Sagrada Família. Los camarógrafos tienen también su qué. Tal vez se pueda sacar una ecuación sobre el grado de enamoramiento de algunas parejas por la paciencia de uno de ambos en repetir una y otra vez la escena que le requiere su acompañante.

Boquita de piñón, por lo que parece, aconsejable en este tipo de videos. / MANU MITRU
No hay ya vigilante de seguridad que evite este ‘trend’. Están intactos los carteles que lo prohíben. En realidad, si TMB deseara con más ganas el fin de esta práctica bastaría con arruinar el plano a pie de calle, con alguna suerte de marquesina. Tampoco, y eso es extraño en Barcelona, ningún vecino harto de la turistificación del barrio se ha venido arriba y ha convocado una protesta para estropearle la fotogénica alegría a los turistas. En realidad, no son culpables de nada que no haga tantísima gente que tenga una cuenta en las redes sociales, que han transformado los viajes igual o más que los vuelos baratos.

Una turista se la juega tumbada en la escalera para lograr un contraplano de su amiga. / MANU MITRU
La estación de metro Sagrada Família tiene cuatro bocas de salida a la calle, cuatro escaleras metafóricamente del inframundo a ese monumento formalmente celestial. Las dos de Sardenya, por lo que sea, no salen recomendadas para esos ‘trends’. La más aconsejada en internet es la de la plaza Gaudí, que es la única con escaleras mecánicas. La cuarta, Marina con Provença, tiene sus defensores. Es, podría decirse, la analógica. Ningún cartel de TMB prohíbe nada de nada allí, aunque detenerse en mitad de las escaleras muy concurridas para hacerse un ‘selfie’ es igualmente una imprudente idea.
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