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Golpes de calor

Los empleados de la Sagrada Família protestan frente al templo por las insalubres condiciones de trabajo

China descubre la Sagrada Família y sube al tercer puesto de visitante del templo, 4,8 millones en total en 2025

La protesta de los trabajadores de la Sagrada Família, frente a la Fachada del Nacimiento.

La protesta de los trabajadores de la Sagrada Família, frente a la Fachada del Nacimiento. / A. de Juan

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Carles Cols

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Tras la mundialmente célebre visita del Papa y después también de que hayan finalizado las obras de reurbanización de la calle Marina frente a la Fachada del Nacimiento (que es casi un revival de las plazas duras de los años 80), los trabajadores de la Sagrada Família han organizado una jornada de protesta frente a la basílica. Son empleados de una empresa subcontratada por el templo, Audioguiarte, y su queja no es por razones económicas, sino esencialmente de salud. Denuncian unas condiciones de trabajo insufribles, que pueden terminar en casos de deshidratación y golpes de calor, y que, desde su punto de vista, son incomprensibles si se tiene en cuenta que en 2025, por ejemplo, los ingresos de la Sagrada Família por venta de entradas superaron los 134 millones de euros.

Han colocado sus pancartas de protesta y mesas informativas en esa calle de Marina recién remozada, con información en todos los idiomas que sea necesario. ¿En coreano, por ejemplo? Pues también. La puesta en escena ya ha sido, a su manera, una síntesis de la cuestión de fondo que les ha llevado a alzar la voz. Ese tramo de calle es estos días, otra vez en plena ola de calor, un horno. Los turistas que esperan a que sea la hora que tienen adjudicada para entrar se apelotonan en las escasas sombras que proporcionan los árboles de la plaza Gaudí o que por la tarde proyectan las torres de esa fachada. Lo que sufren esos visitantes, dicen los trabajadores, o padecen ellos durante jornadas de 11 horas. Sus reivindicaciones son también 11, y solo una de ellas tiene relación indirecta con los salarios. Reclaman cobrar las horas extras y un plus por los domingos trabajados.

Los otros 10 puntos, paradójicamente si se tiene presente de qué lugar se trata, retratan un infierno. “Acceso fácil e inmediato a agua mineral y refrigerada”. “Taburetes para que los trabajadores puedan sentarse una parte de la jornada”. “Sombrillas y toldos adicionales en las posiciones más expuestas”. “Ventiladores con agua para los trabajadores que están en el exterior”. La lista sigue. La Sagrada Família no es un edificio fácil de refrigerar. Tampoco en invierno es sencillo de calefactar. Eso lo sufren unos 900 empleados que trabajan en las distintas áreas del templo.

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