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43 años de deterioro

El parque de Joan Miró renovará sus actuales inertes tierras para renacer como un vergel más sano y frondoso

Los vecinos responden con una tormenta de ideas ante la futura reforma de Joan Miró

La propuesta virtual de reformulación del parque, que reubica las construcciones a las partes en las que el subsuelo hace inviable el plantado.

La propuesta virtual de reformulación del parque, que reubica las construcciones a las partes en las que el subsuelo hace inviable el plantado. / AR47

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Carles Cols

Carles Cols

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El parque de Joan Miró será literalmente refundado desde sus entrañas. Acaban de conocer de primera mano los vecinos de la Esquerra de l’Eixample, por boca del equipo de arquitectos AR47, cómo renacerá este gigante y maltrecho espacio cuando la Generalitat retire sus máquinas del corazón de esa zona verde, que ha perforado para extraer las tierras del nuevo túnel de Ferrocarrils por debajo de la ciudad. El pasado mayo, el Ayuntamiento de Barcelona y los profesionales de AR47, en una tormenta de ideas, recogieron las sugerencias de los vecinos sobre cómo deseaban que fuera el nuevo parque (un vergel, por encima de cualquier otra consideración) cuando se puedan iniciar las obras, o sea, tal vez por fases a partir del próximo mandato municipal. Esos mismos vecinos ha recibido ahora el bumerán de aquella sesión con un diagnóstico previo: las tierras del parque son preocupantemente inertes, vamos una condena en vida para los actuales árboles, que crecen en la mayor parte de los casos raquíticos. Toda reforma, pues, deberá comenzar por refundar Joan Miró desde varios metros de profundidad.

Aquellas cuatro manzanas que ocupa hoy el parque fueron hasta 1979 el matadero de la ciudad. De hecho, costó dios y ayuda que los barceloneses se acomodaran a su nuevo nombre. Durante años continuó siendo ‘l’escorxador’. Incluso así se llamaba el colegio de la zona, de modo que cada mañana lectiva los padres llevaban a sus hijos al matadero.

Fue en 1983 cuando, con Narcís Serra como alcalde y con ganas de subrayar que comenzaba una nueva etapa en el urbanismo, el matadero renació como parque, pero con unos conceptos que hoy serían inaceptables. La escultura ‘Dona i Ocell’ que donó Joan Miró se colocó en el cuadrante más cercano a la esquina de Aragó con Tarragona, pero sobre una superficie dura, sin una brizna de verde, a pesar de que en el subsuelo de aquella parte del parque no hay nada. Podría ser tierra fértil. Más abajo, todo lo contrario. El aparcamiento subterráneo de la esquina de Tarragona con Diputació, un espacio imposible para plantar árboles, fue cubierto con un parterre gigante de hierba de unas exigencias hídricas inasumibles. Son dos antecedentes importantes para comprender lo que ahora se presenta como solución, simplemente aplicar el sentido común, que los alrededores de la escultura sean vegetales y que la cubierta del aparcamiento sea la esquina a la que se traslade otro absurdo, la pista polivalente y asfaltada que actualmente hay en mitad del parque.

El parque, pelón y maltrecho, poco antes de que fuera ocupadopor las obras de Ferrocarrils.

El parque, pelón y maltrecho, poco antes de que fuera ocupadopor las obras de Ferrocarrils. / A. de B.

A lo largo de 43 años, esta zona verde de la Esquerra de l’Eixample se ha ido desfigurando con añadidos, entre otros la ocupación de una parte de los terrenos por un cuartel de bomberos, de futuro traslado. Por otra parte, ha envejecido mal. Es casi un monocultivo de pinos y palmeras, dos especies que invisibilizan las distintas estaciones del año. El plan, sin que por ahora se puedan saber las cifras, es incrementar y mucho el número y la variedad de especies plantadas para que, en cierto modo, el nuevo parque de Joan Miró se adapte a la nueva realidad de la ciudad. Es el kilómetro cero del eje verde de Consell de Cent, algo inexistente en 1983 y que, gracias a su gran aceptación, impone una línea de actuación.

Pero para llevar a cabo esa transformación, habrá que revitalizar primero el suelo del parque, que de tan compactado no es capaz de retener ni siquiera el agua de la lluvia para dar de beber a los árboles. Es el mismo que había bajo el matadero. La mayor parte de la lluvia que cae sobre esas cuatro manzanas va directamente al alcantarillado. Una vez tratadas o directamente sustituidas esas tierras, cada chaparrón debería quedarse allí en el subsuelo, para alegría de la vegetación.

Desde el punto de vista de los accesos y las comunicaciones, el diseño que AR47 ha presentado a los vecinos sostiene que el parque tiene que ser, sin barreras ni rampas alambicadas (vamos, todo lo contrario que hoy en día), un lugar en el que transitar de Vilamarí a Tarragona y de Aragó a Diputació. A partir de septiembre está previsto que comience a redactarse el proyecto ejecutivo. Lo ahora visto son solo las líneas maestras del anteproyecto. Será entonces cuando con más exactitud se podrá precisar el número de árboles (queda dicho que no todos los pinos sobrevivirán a la reforma), la ubicación de las petancas, los huertos urbanos, los juegos infantiles, los bancos, las mesas de picnic, la zona de perros… con la ambición de superar un listón que está muy alto, el de la plaza de las Glòries. Algunas de las ideas ejecutadas allí, en el otro extremo de la calle de Consell de Cent, tendrán su réplica en Joan Miró, como esos biotopos de biodiversidad cerrados a los humanos que salpican Glòries.

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