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Sexto capítulo

Los rincones secretos de la Sagrada Família (y VI): un coro de 1.000 voces

Los rincones secretos de la Sagrada Família | Cantorías

Así son las cantorías de la Sagrada Família. / Patricio Ortiz y Manu Mitru

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Barcelona
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Antoni Gaudí era profesionalmente un gran arquitecto y en su vida personal un gran melómano, aficionado a la ópera, entre otros géneros. De él se cuenta que quiso ingresar como miembro del Cercle del Liceu, pero Eusebi Güell se lo impidió. Es ese un preludio como poco curioso cuando se constata hasta qué punto quiso después Gaudí que la Sagrada Família, además de un templo expiatorio, fuera un coliseo de voces sin igual en la ciudad.

Hay que elevar la vista cuando se visita la nave central de la basílica y no conformarse solo las hipnóticas claves de bóveda del templo. Es algo insólito, pero, a diferencia de otros lugares de culto, Gaudí reservó para los coros que acompañan la liturgia no solo los cuatro puntos cardinales del templo, sino incluso un espacio recóndito sobre el altar, encajado entre los cuatro órganos previstos, en total, según su deseo, para unas 1.500 voces en las celebraciones de máxima plenitud. Esa cifra, porque así lo exigen las normas actuales de seguridad, no pueden ser más de 1.000, pero es incluso así una cifra notable.

A más de 15 metros de altura y en el interior de las tres fachadas de la Sagrada Família, o sea, en forma de una gran letra U, están las gradas reservadas a las voces femeninas. Por encima y en la misma disposición, las masculinas. El espacio del ábside, de modo que se cierra así el cuadrado, está reservado para las llamadas voces blancas, las de los niños. Todo ese conjunto ya proporciona a los fieles una sensación de envolvente inaudita en la práctica totalidad de arquitecturas laicas o religiosas que reservan un espacio a los coros. Pero el plus, en este caso, será que, además, a 45 metros de altura, sobre el altar, está la capilla de la música. Las voces se proyectarán desde ahí a la nave principal del templo como si provinieran de los cielos.

¿Está la acústica de la Sagrada Família a la altura de los tiempos modernos? La visita del Papa el pasado 10 de junio fue una ocasión inmejorable para certificar que el templo, además de despuntar por una arquitectura única, es también una perfecta caja acústica. Durante su infructuosa etapa al frente de las obras de la Catedral de Mallorca, Gaudí ya ensayó algunas fórmulas constructivas que actuaban como una suerte de altavoces naturales. En la Sagrada Família sublimó aquellas ideas a través de las características bóvedas hiperbólicas del templo, que realizan esa función con un millar de voces corales.

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