Terremoto comercial
La renuncia de Sony al videojuego físico pone las tiendas especializadas de los Encants y Sant Antoni a un paso del 'vintage'
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Sergi Luis Colás, vendedor en los Encants. / MANU MITRU

Anunció Sony desde su cuartel general del barrio tokiota de Konan que en 2028 dejará de vender videojuegos palpables, o sea, en formato de disco, ese que tantos regalos de Navidad y cumpleaños ha resuelto a padres carentes de mejores ideas, y las réplicas de ese terremoto comercial se han dejado sentir, y de qué modo, en los mercados de segunda mano de los Encants y Sant Antoni. También, claro, y con más inquietud, en las cadenas de venta de este tipo de entretenimiento, como Game, toda una institución en Barcelona. Pero la pregunta, tras esa noticia, es ahora otra: ¿terminará por ser una antigüedad la undécima edición de un juego como Fifa (luego habrá que subrayar qué tiene de especial esa unidad) como lo comienza a ser ya una versión en perfecto estado de conservación de la mítica Game Boy? Sergi Luis Colás, al frente de uno de las tiendas de segunda mano de este tipo de productos tiene varias opiniones para compartir.
Solo a modo de contexto, en mitad de la conversación que amablemente tiene para analizar las consecuencias del anuncio de Sony, una familia extranjera se detiene frente al escaparate. El hijo, veinteañero, probablemente, pregunta por el precio de una Game Boy. Salieron de fábrica por primera vez en 1989 y, nada más comercializarse en España, el precio de venta rondaba las 18.000 pesetas. No era tecnológicamente nada del otro mundo. La pantalla era en blanco y negro y las prestaciones gráficas eran ‘vintage’ nada más nacer aquella consola, pero fue la bomba. Es uno de los iconos de los años 90. No está de más recomendar aquí, de paso, la película ‘Tetris’, el juego más famoso de aquel dispositivo, porque el telón de fondo en el que se alumbró el éxito de la Game Boy fue el de la caída, valga la redundancia, del Telón de Acero. “150 euros”, responde Sergi al muchacho, vamos que con el paso del tiempo se ha revalorizado.

Sergi Luis Colás, entre varias piezas de colecionista. / MANU MITRU
En un lugar como los Encants, del que téngase presente que tiene detrás una trayectoria de 750 años en esta ciudad, el precio es un termómetro. Los muebles, por muy antiguos que sean, salvo que lleven la firma de Chippendale, no valen ni su peso en madera para la leña. De las películas de videoclub, ni hablar. Se revalorizan, por el contrario, los vinilos, los ancianísimos negativos fotográficos de cristal y, lo que son las coas, los videojuegos.
¿Por qué? ¿Por qué, por ejemplo, alguien querría comprar la edición número 11 si la más reciente en el mercado corre ya por la veintipico? “De entrada, porque es los jugadores no son los mismo. En la 11 la estrella era Andrés Iniesta. Eso ya es un motivo. Pero, en realidad –aclara este vendedor—lo que mueve este tipo de productos es el coleccionismo, todo un mundo”. Y en ese mundo –añade—ha sentado muy mal la decisión de Sony. Hay quien sostiene que es un tiro en el pie y que la empresa puede pagar cara su decisión. “Pretenden que pagues 80 euros para algo que nunca será tuyo del todo”. Así es. A Sony le bastaría pulsar un botón (bueno, seguro que hay que dar más pasos) y borrar de la nube un juego o modificarlo porque por comercialmente le conviene.

Mega Drive, el gran éxito de las consolas antes de la PlayStation. / MANU MITRU
Luego están los que sostienen que la decisión, mal que pese, es un futuro inevitable, el anticipo de un día en el que una parte del mundo físico será solo para nostálgicos. Y ahí es donde entran en juego, nunca tan bien dicho, los Encants. Lo dicho. Son 750 años de historia los que suma este mercado de oportunidades y segundas manos. Es tan antiguo que su propio nombre es una derivada de una expresión en latín, ‘in quantum’, es decir, por cuánto se vende tal o cual pieza. En Glòries lleva desde 1928. Fue una mudanza que iba a ser provisional y, caramba, esa incertidumbre duró casi un siglo.
El caso es que en qué mejor lugar que los Encants se puede preguntar qué sucederá a partir de 2028. Pues eso, que igual que ahora, en 2026, habrá quien aún desee comprar, por la razón que sea, una unidad de la primera versión de la PlayStation o, mejor aún, de esa robusta máquina que fue su antecesora en la línea evolutiva, la Mega Drive. Sergi las tiene expuestas porque de vez cuando las vende. Hay gente para todo. También hay quien va en busca de un Nokia 3310, el cascanueces de la telefonía, que solo servía para llamar o recibir llamadas y que ya podía caerse al suelo que no se rompía jamás.
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