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CUARTO CAPÍTULO

Los rincones secretos de la Sagrada Família (IV): el Centro de Documentación

EL PERIÓDICO recorre espacios del templo de Gaudí inaccesibles para el público, tras la bendición de la torre de Jesús

Los rincones secretos de la Sagrada Família (I): la sacristía de cristal

Los rincones secretos de la Sagrada Família (II): el huerto junto al sepulcro de Jesús

Los rincones secretos de la Sagrada Família (III): ¿qué hay debajo del templo?

Los rincones secretos de la Sagrada Família | Archivo y centro de documentación

Así es el archivo de la Sagrada Família. / Patricio Ortiz y Manu Mitru

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Carles Cols

Carles Cols

Barcelona
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Es el disco duro de la Sagrada Familia, una estancia fuera de todas las posibles visitas, y, en cierto modo, es una lástima, porque el centro de documentación de la basílica no solo atesora una oceánica colección de documentos, planos, revistas y libros relacionados con Antoni Gaudí y su obra, sino que, además, aquel lugar es casi una oportunidad única de tocar con las manos los primigenios muros del templo. Está en el subsuelo. Ahí están, a la temperatura adecuada, las estanterías móviles en las que se ordena la documentación, en muchos casos auténticas piezas de coleccionista, pero que para los responsables de las obras han sido durante décadas más que eso, un faro del rumbo adecuado de los trabajos. La biblioteca es también muy nutrida. De un tiempo a esta parte, las editoriales han prestado un interés creciente por Gaudí y eso en el sinfín de títulos publicados.

Pero, lo dicho, ese centro de documentación goza, además, de un privilegio único. Parte de las paredes son los muros exteriores de la cripta original de la Sagrada Família, una obra anterior al propio Gaudí, concebida a 10 metros bajo tierra en 1882 por Francisco de Paula del Villar. Cuando Gaudí le relevó al frente del proyecto respetó la cripta. Es más, la preexistencia de aquel primer recinto de culto le obligó a reconsiderar su deseo inicial de reorientar las fachas de la Sagrada Família de modo que trazaran diagonales sobre la cuadrícula de Ildefons Cerdà. La cripta forma parte hoy del conjunto del templo. Da cobijo, por ejemplo, al propio sepulcro de Gaudí. Pero el único espacio desde el que es posible tocar el perímetro exterior es desde ese archivo.

Vista del Centre de Documentació de la Sagrada Família, en el subsuelo y fuera del circuito visitable

Vista del Centre de Documentació de la Sagrada Família, en el subsuelo y fuera del circuito visitable / MANU MITRU / EPC

Que mejor lugar, pues, para custodiar, por ejemplo, los Álbumes del Templo, aquellas cuatro buscadísimas publicaciones que entre 1915 y 1929 publicó la asociación El Propagador de la Devoción a san José. A menudo se olvida, pero en sus inicios La Sagrada Família fue una iglesia que pretendía predicar la figura de San José. A través de esa asociación, que llegó a tener 600.000 afiliados, se organizaban colectas de donativos para las obras y, en justa correspondencia, se publicaba detallados informes sobre los trabajos realizados y sobre los planes de futuro. No fue en vida Gaudí un arquitecto que dejara obra escrita. Apenas algunos artículos en revistas de la época. Tampoco escribía un diario, ni personal ni profesional. Concedió, eso sí, entrevistas, pero, a su manera, todas y cada una de las publicaciones que sacó de la imprenta El Propagador de la Devoción a san José (no solo álbumes) son la voz de Gaudí.

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