Radiografia vecinal
La Dreta de l'Eixample denuncia que la compra especulativa de fincas ha crecido un 22% en dos años
La Agencia Tributaria embarga al fondo NAD los alquileres que cobra en la Casa Papallona de Barcelona
La Dreta de l'Eixample destina cada mes una finca completa a pisos de lujo
La Fira Modernista y la fiesta mayor de la Dreta de l'Eixample celebran un año más su feliz coincidencia

Gemma, vecina de Mallorca 243, comenta su caso con Jaume Artigues, de la asociación de vecinos de la Dreta de l'Eixample. / JORDI COTRINA

En mitad de la fiesta mayor de la Dreta de l’Eixample, entre espacios de música, gastronomía, juegos y espectáculos varios, la asociación de vecinos del barrio ha decidido dedicar, a la altura del número 62 de la calle de Girona, un espacio para recordar la preocupante osteoporosis social que sufre esa zona del Eixample, la más deseada por los fondos de inversión, que gentrifican comunidades enteras de vecinos cuando compran una finca con fines especulativos. Han actualizado los últimos datos de que disponían. Si en 2024 localizaron en el barrio 116 fincas adquiridas con ese fin, en los dos años que han pasado desde entonces ya son 141. Es un incremento del 22%, de media, una cada mes. Si hace dos años los vecinos afectados eran unos 5.000, el número ha escalado ahora hasta 6.200.
La Dreta de l’Eixample es, con diferencia, el epicentro de la crisis residencial de la ciudad. Es plusmarquista local en viviendas gentrificadas para construir pisos de lujo, también en número de camas turísticas por habitante y, lo más reciente, es el barrio donde más residencias geriátricas han cerrado, cinco, porque los dueños del edificio deciden que es más rentable dedicar ese espacio a ‘expats’ o a ‘colivings’.

Uno de los paneles, en Girona, 62. / JORDI COTRINA
Ha sido una labor de relojero la que durante años ha llevado a cabo la asociación de vecinos para tener una imagen de alta definición de cuál es la situación del barrio. Han censado en mapas todas las propiedades verticales existentes, o sea, las 607 fincas apetecibles para cualquier fondo de inversión sin escrúpulos. Han señalado en otro mapa dónde están esas 141 que ya han entrado en ese proceso de expulsión de los residentes y tiene 12 más bajo sospecha que quizá tengan añadir pronto a la lista. Puestos a radiografiar, han contado incluso el número de camas. Los vecinos del barrio son, por decirlo de algún modo, 45.920 almohadas. Los turistas y residentes de pisos de lujo, que a menudo solo pasan unos días en la ciudad, 33.000.
La última incorporación de la asociación de vecinos es un mapa detallado sobre dónde están todos y cada unos de los apartamentos turísticos del barrio. Señalados con puntos rojos, son un sarampión en su fase más avanzada.

La Fira Modernista, que este fin de semana comparte la calle con la fiesta mayor del barrio. / JORDI COTRINA
Piden los miembros de la asociación que, si se va a la fiesta mayor, no se desdeñe la oportunidad de visitar esa exposición de cifras y de leer los paneles en los que cuenta la historia del barrio. Está Girona, entre Consell de Cent y Diputació. Nunca se sabe, dicen, cuando el problema puede llamar a la puerta de casa. Eso es lo que han contado, durante la presentación de los datos, dos vecinas, Gemma y Daniela, la primera, vecina del 243 de la calle de Mallorca, inquilina de un piso que ha sido revendido ya tres veces con ella dentro, cada vez más caro sin que ni siquiera se haya efectuado una mínima reforma para mejorarlo. Pura especulación. Daniela, por su parte, es vecina del 22 de la ronda de Sant Pere, otro de esos casos que parecen una película distópica pero que en realidad son comunes en la ciudad. Cuenta que entre las muchas perrerías que los dueños de la finca han puesto en marcha para echar a los residentes está cambiar la cerradura de la puerta de la finca. Ahora no funciona con llave. Va con una tarjeta magnética. Le dan solo una a cada residente, lo cual complica la vida cotidiana, como es evidente. Para rematar la situación, la empresa propietaria de la finca vigila con cámaras a los vecinos cuando transitan por la escalera. Confiesa que no fue hasta que le tocó a ella ser víctima de un proceso de gentrificación que comenzó a entender de qué va esta ciudad. Gemma lo descubrió antes. A veces, los inversores se saltan la ley, recuerda, pero incluso cuando no lo hacen no quiere decir que lo pretenden sea indecente desde el punto de vista ético.
Suscríbete para seguir leyendo
- Las próximas semanas os llegará un nuevo recibo': miles de hogares del área de Barcelona reciben la carta de pago del Tributo Metropolitano
- Badalona gana más de un centenar de trabajadores y unos 40 camiones para su limpieza municipal: 'Iban con vehículos indignos
- Cortes de verano en el metro de Barcelona: la L1 cerrará entre Florida y Plaça de Sants y la L9 entre La Sagrera y Onze de Setembre
- Una gran fiesta el 13 y 14 de febrero de 2027 culminará cuatro años de reforma integral de la Rambla de Barcelona
- Este será el único tramo donde se podrá ver al Papa León XIV en el papamóvil en Barcelona: solo nueve calles
- El rincón de Mollet que ya está en la historia del cine
- El cierre repentino de una academia en Barcelona atrapa a decenas de alumnos: “No nos han devuelto el dinero”
- La floristería Soriano anuncia su cierre tras 80 años en la avenida Gaudí, harta del turismo y del ayuntamiento