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Un gran proyecto fotográfico

Los paisajes más inaccesibles del Eixample, sus interiores de manzana, se exhiben en la Rambla de Catalunya

Nace 'Ánima Interior', un proyecto fotográfico para reivindicar la extraña belleza de los interiores de manzana

Tres visitantes se adentran en una suerte de interior de manzana fotográfico.

Tres visitantes se adentran en una suerte de interior de manzana fotográfico. / JORDI OTIX

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Carles Cols

Carles Cols

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Ha sucedido en mitad del cruce de la calle de Consell de Cent con la Rambla de Catalunya lo que a diario, no se sabe cuántas veces de día y de noche, ocurre cada vez que alguien se asoma, desde un piso del Eixample, a un interior de manzana. Tienen esas vistas algo irresistible, porque no hay dos iguales y lo más común es que sean desconocidos, salvo por los propios vecinos. Son como la cara b de los antiguos ‘singles’ de un éxito musical, en los que a veces la canción era el verdadero ‘hit’. Le pasó a Gloria Gaynor, ahí es nada, con ‘I will survive’ que inicialmente era un relleno. Pues eso, que en ese céntrico cruce del Eixample, con la indispensable colaboración de la Associació de Comerciants de la Rambla de Catalunya, la fotógrafa Bea Schulze acaba de inaugurar una muestra del proyecto Ànima Interior, un proyecto que nació inicialmente en las redes sociales y con el que pretende retratar cuantos más mejor interiores de manzana de Barcelona.

Una visitante de la exposición señala (quizá es ella misma) a una de las vecinas de un interior de manzana.

Una visitante de la exposición señala (quizá es ella misma) a una de las vecinas de un interior de manzana. / JORDI OTIX

Es una exposición modesta en dimensiones, pero, lo dicho, ha sucedido, nada más montarla, lo previsto. Las 14 fotografías de gran tamaño seleccionadas a modo de aperitivo del proyecto están montadas de modo que el espectador puede, si lo desea, y así ha sido, entrar literalmente en una suerte de minúsculo interior de manzana y mirar, que es lo que seguro haría si fuera invitado a cualquier piso del Eixample con ventana o balcón como el de James Stewart en ‘La ventana indiscreta’.

Bea Schulze conversa con algunos asistentes a la inaguración de la exposición.

Bea Schulze conversa con algunos asistentes a la inaguración de la exposición. / JORDI OTIX

Venezolana, barcelonesa y formada en Institut d’Estudis Fotogràfic de Catalunya (IEFC), Schulze tiene, si se anima, una larga aventura por delante. Hasta ahora ha cosechado unas 60 fotografías, en las que lo común es que aparezca siempre en escena una o varias personas, las que viven en el piso. Pero el Eixample, según cuáles se considere que son sus fronteras, son 420 manzanas, o sea, 1.680 ‘contrafachadas’, si así se las puede llamar. En cierto modo, más, porque una de las magias de muchos de esos interiores de manzana es cómo cambian cuando anochece, cuando se convierten en un damero de ventanas con luz y a oscuras. Desde la calle, ya sea por la presencia de árboles o por las distancias, o sea, esos 20 metros que fijó como patrón Ildefons Cerdà, ese espectáculo es menor. Dentro de cada manzana, el paisaje es otro, el de una ciudad menos maqueada, de acuerdo, porque los arquitectos (no todos, pero la mayoría) no lo consideraron necesario, pero cree Schulze que tiene una belleza mucho más salvaje e irresistible.

Anima Interior, la exposición, estará en la calle hasta mediados de junio. Forma parte del sinfín de actividades alumbradas bajo el paraguas de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura, pero el proyecto seguirá vivo después, a la espera de que más vecinos se animen a participar.