Sant Jordi 2026
El Sant Jordi más fantástico cumple 13 años en el Triángulo Friki y se expande como un Cordyceps
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Dos clientes hojean un ejemplar ante la atenta mirada de dos personajes de cómic. / FERRAN NADEU

El Sant Jordi más fantástico cumple 13 años en el (sin igual en todo el mundo) Triángulo Friki del paseo de Sant Joan y, además de por la cifra del aniversario, de mal agüero para los supersticiosos, tiene en esta edición (que nos disculpen los alérgicos) una insuperable ‘mise en scène’. Caminan los lectores entre paradas de libros y rosas con los ojos inyectados en sangre porque la ventolera agita las copas de los plátanos de la ciudad como si fueran los trífidos de la novela de John Wyndman. Es un Día del Libro fantástico el de esta parte del Eixample por los géneros literarios que allí son casi una fe desde que en 1983 Norma Comics abrió una primera tienda, pero también es fantástico porque el 23 de abril no es para los libreros de la zona LA FECHA del calendario, o sea, el día que cuadra las cuentas, sino una jornada más, importante sin duda, “pero no más, por ejemplo, que los días de Navidad”, explica Antonio Torrubia, de Gigamesh, librería (disculpen el uso abusivo del término) realmente fantástica.
Alí Bei, casi esquina con Sant Joan. Pasan cinco minutos de las 11 y una pareja se apoya en el tronco de un árbol, él con las dos manos sobre la madera y ella, agachada, con la frente. El apocalipsis zombi comenzará así, seguro, con los mismos síntomas de cuando esa pelusilla de los plátanos parece que echa raíces en la mismísima epiglotis y no hay tos que calme esa agonía. A escasos metros firman ejemplares de sus libros Drew Tuà, Pat Ubach, Marc Pastor, André Jiménes (por dios, qué cola), María Hesse y Ran y Kurohaine, autores que no presentan programas en TV3 o de aquellos que parecen haber sincronizado sus hábitos de escritura para que su última obra salga de imprenta justo días antes de Sant Jordi. Está feliz Torrubia, dice, porque a las cinco de la tarde tendrá en su carpa del paseo de Sant Joan a Irene Solà y la cola que seguro que tendrá de lectores vendrán para que les firme, quizá, una novela de hace seis años, como ‘Canto yo y la montaña baila’. Aquello es otro mundo, otro público, otra manera de celebrar la pasión por la lectura.

Una autora firma un ejemplar en el Triángulo Friki. / FERRAN NADEU
Este año, el Sant Jordi Friki ha crecido en dimensiones. Habrá que comenzar a buscar una nueva figura geométrica que no sea el germinal triángulo de calles que fue muy al principio. Las carpas de libros, como el apocalíptico hongo Cordyceps, se han extendido hasta más allá del Arc de Triomf a lo largo del espacioso paseo de Lluís Companys. Que una de las editoriales presentes sea Pol·len parece una provocación en toda regla. Ni a propósito, visto el día. Los hay que pasean con mascarilla, como hace un lustro. Los más listos, también con gafas.
La esencia de lo que es ese Sant Jordi Alternativo, no obstante, está por encima del arco triunfal, en las aceras desde hace años tomadas por Okulus, Freak Books, Kaburi, Dashu, Norma Comics, por supuesto, y, como gran altar, Gigamesh, que conservan la broma de que lo suyo es el vicio y la subcultura desde que una señora, años ha, les preguntó por un libro que no vendían, pero que en realidad es mucho más que todo eso. Es un sano divertimento descubrir, más como un Watson que como un Sherlock, cuál es el criterio con el que se ordenan los títulos en las librerías de la ciudad. El simplemente alfabético, vaya esto por delante, aburre. El de Finestres (pregunten, pregunten…) es la repera. El caso es que el de Gigamesh podría parecer fácil de averiguar a priori. Los 13 juicios reales por brujería documentados por Marion Gibson deberían compartir estantería, quizá, con novelas de esa misma materia. Las ucronías, a repanocha si de literatura fantástica se trata, podrían ir todas de la mano. Y, sin embargo, no es así. ¿Qué tienen en común George Orwell, Gabriel García Márquez y Chuck Palahniuk para que en Gigamesh los haya emparentado? La editorial. Así es. La librería está organizada por editoriales y, dentro de ese singular criterio, por otro añadido, el año de su fundación. Fantástico una vez más.
A modo de posdata, solo queda añadir que es casi un deber salir de una visita a cualquier librería, no hoy, sino cualquier dñia del año, con un libro en la mochila. Pues esta vez han sido dos. 'Abrir en caso de apocalipsis', de Lewis Dartnell, y 'Zombi: guía de supervivencia', de Max Brooks. El primero parece ser un resumen muy bien seleccionado del célebre 'Recetario industrial' que desde 1941 ha publicado Gustau Gili y que es un manual imprescindible para profesionales de decenas de oficios. El segundo, ya se verá. Ambos parecen ideales para, una vez visitado el Sant Jordi del Triángulo Friki, adentrarse, ¡ay!, en el del paseo de Gràcia y Portal de l'Àngel. En caso de que sean útiles, habrá que escribir una reseña.
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