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#Afterwork de EL PERIÓDICO

Esteve Camps, presidente delegado de la Fundació Sagrada Família: "Antoni Gaudí sigue siendo un gran desconocido"

La capacidad turística del templo se incrementará ligeramente cuando esté operativo el ascensor de la Torre de Jesús, que se está construyendo en Alemania

El acuerdo sobre la escalinata de la Fachada de Gloria está maduro, pero solo se podrá anunciar tras la visita de Papa

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Carles Cols

Carles Cols

Barcelona
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Han transcurrido 144 años desde que comenzaron las obras de la Sagrada Família y cuanto más cercana es la fecha de su finalización (¿serán una o dos décadas más de grúas?) más preguntas se plantean. ¿Ha tocado techo el número de visitantes? ¿A qué se destinarán las millonarias ventas de entradas cuando finalicen las obras? ¿Es, por fin, un proyecto respetado por los barceloneses, aunque sean estos quienes menos lo visitan? A esas y no pocas preguntas más respondió el jueves en el #Afterwork de EL PERIÓDICO el presidente delegado de la Fundació Sagrada Família, Esteve Camps, para quien el templo, paradójicamente, es mundialmente conocido y, sin embargo, “Antoni Gaudí sigue siendo un gran desconocido”.

“En los años 60 y 70, la obra de Gaudí no se estudiaba en las escuelas de arquitectura de Barcelona”, ha explicado Camps en la sesión con público en Casa Seat. No ha sido el camino de la reconciliación un camino fácil. No fueron pocos los profesionales del gremio que se manifestaron en su día en contra de la continuación de las obras del templo. Oscar Tusquets, por ejemplo, a quien Camps agradece que en público y las veces que haga falta (la última, la semana pasada) reconozca que aquella intransigencia “fue un error de juventud”. El salto entre aquel antes y el hoy se relata mejor con la llamada que durante las pasadas vacaciones recibió el presidente delegado de la fundación. Era el decano del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, Guim Costa, que le comunicaba que, “por unanimidad”, los organizadores del congreso mundial que el próximo junio se celebrará en Barcelona deseaban que uno de los actos centrales de esa cita, la entrega de galardones, se lleve a cabo en la nave central del templo.

Esteve Camps, presidente delegado de la Fundació Sagrada Família, y Albert Sáez, director de EL PERIÓDICO.

El auditorio de Casa Seat, durante la conversación entre Albert Sáez y Esteve Camps. / JORDI OTIX

Ha derribado la basílica el muro del rechazo generalizado de los arquitectos, pero otra cuestión sobre la mesa sigue siendo siempre la misma. Se la planteó el director de EL PERIÓDICO, Albert Sáez. ¿Cómo es la convivencia con los vecinos? Los hay que sufren las ingratitudes de la multitudinaria presencia de turistas en las calles del entorno, además de una evidente degradación comercial en el perímetro más inmediato. Pero los hay aún más inquietos, los que temen tener que mudarse si el Ayuntamiento de Barcelona da luz verde a la construcción de la escalinata de la Fachada de la Gloria. A ambas cuestiones dio respuesta Camps.

La escalinata

“Las relaciones con el ayuntamiento son excelentes y con los vecinos y el eje comercial de la avenida Gaudí son también muy buenas”, dijo. Comprendió, cómo no, la inquietud de los afectados por la construcción de esa escalinata, pero recordó que a solo una manzana de distancia la Sagrada Família es dueña de un solar en el que podrían construirse unos 300 pisos para desencallar esa negociación. ¿Cuándo? Si hay un anuncio al respecto, dijo, “no será antes de la visita del Papa”, el próximo 10 de junio, con motivo del centenario de la muerte de Gaudí.

La decisión de León XIV de hacer una parada en el templo durante su viaje a España podría, vistos los precedentes, multiplicar de nuevo el interés por visitar la Sagrada Família en los próximos años, algo que ya sucedió tras la consagración como basílica menor que en persona hizo Benedicto XVI en 2010. Fruto de la retransmisión mundial de aquel acto, la venta de entradas creció un 48%. ¿Sucederá de nuevo? Aquí Camps fue cauto y realista. Llevaba anotada, por ejemplo, la cifra de visitas del día, 17.900. Es un listón que a día de hoy, para que la experiencia de la visita no deje de ser agradable, no se quiere superar. Si acaso, reconoció Camps, la capacidad se incrementará ligeramente cuando sea accesible la Torre de Jesús, a lo largo de 2027 o 2028, porque hasta entonces no estará instalado el ascensor acristalado interior, actualmente en construcción en Alemania.

La primera fila del público durante el #afterwork de EL PERIÓDICO.

La primera fila del público durante el #afterwork de EL PERIÓDICO. / JORDI OTIX

El reto, prosiguió Camps, no es tanto cuantitativo como cualitativo. La Sagrada Família recibió en 2025 casi 4,9 millones de visitantes y ni de lejos el público español encabeza el ránking de nacionalidades. A la cabeza están los estadounidenses y en tercer lugar los chinos, que más pronto que tarde adelantarán al público local. Con esas cifras, en cualquier caso, la Sagrada Família se ha mantenido fiel a su propósito original, que fuera un templo expiatorio y, en consecuencia, financiado con donativos. Las entradas tienen esa consideración. No hay dinero público de por medio. Recordó Camps en ese punto una estupenda anécdota de cuando Gaudí en persona iba con la hucha por la ciudad a pedir donativos. En una ocasión se lo planteó a un acaudalado barcelonés. Gaudí le planteó una cifra. Aquel hombre le dijo que ningún problema, que eso no era nada. “Pues que sea el doble”, respondió el arquitecto, “tiene que ser un sacrificio”.

En 2025, la venta de entradas aportó 134 millones de euros a las cuentas bancarias del templo. Las obras y los gastos corrientes consumieron 113 millones, pero algún día esa segunda cantidad, cuando los trabajos se vaya terminando, menguará. Conforme se acerque esa fecha, dijo el presidente delegado, se podrá aumentar el fondo de ayudas sociales que hace tres años puso en funcionamiento el patronato de la Sagrada Família y que en 2025 fue ya de cinco millones de euros y benefició a 362 entidades.

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