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Primer semestre de 2027

Barcelona elige la plaza Universitat para erigir un monumento a Cerdà con 150 años de demora

Barcelona retoma (y van seis intentos ya) el reto de erigir un monumento a Cerdà en el 150 aniversario de su muerte

La plaza Universitat, un año antes de que, si nada se tuerce, acoja el monumento a Cerdà.

La plaza Universitat, un año antes de que, si nada se tuerce, acoja el monumento a Cerdà. / FERRAN NADEU

Carles Cols

Carles Cols

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A finales de enero de 2025 decidió Jaume Collboni que no quería emborronar su biografía como alcalde de Barcelona del mismo modo que lo hizo Francesc Rius i Taulet en 1888, que cuando todo estaba a punto para erigir un merecidísimo monumento a Ildefons Cerdà se acobardó ante la furiosa campaña en contra de los arquitectos que entonces estaban a punto de inaugurar la edad de oro del modernismo catalán. Aquel mismo enero de 2025, sopesó Collboni, tras colocar una placa honorífica en la finca en la que vivió Cerdà cuando fue vecino del Eixample, Bruc 49, que 2026 sería una excelente oportunidad para reivindicar la obra de aquel gran visionario. Es una fecha redonda, 150 años de su muerte. Acaba de anunciar el alcalde de Barcelona que Cerdà, a iniciativa del Col·legi d'Enginyers de Camins, Canals i Ports, tendrá por fin un monumento como se merece (es el sexto intento, por pura prevención, no está de más recordarlo) en la plaza Universitat.

Han sido seleccionados ya tres artistas de trayectoria reconocida, pero sus nombres no han sido todavía revelados. Se conocerán a principios de mayo, cuando de forma oficial se convoque el concurso. No será como el anterior intento, el de 2023, cuando el lugar elegido para el homenaje fue la plaza de las Glòries y el llamamiento era internacional, con absoluta libertad creativa. Aquella idea no llegó a buen puerto y esta vez se ha optado por una más prudente navegación de cabotaje. Tres artistas respetados, un fallo a cargo del Consell d’Art Públic y un presupuesto cerrado, 400.000 euros, para producir e instalar la pieza. Si no hay tropiezos, Cerdà, al que aún hoy se le maltrata con una de las más ingratas plazas de la ciudad, con medio pie en el vecino L’Hospitalet, podría tener un monumento durante el primer semestre de 2027.

A su manera, la inauguración sería una elegante forma de ponerle un broche a la programación del Any Cerdà. Están previstas un par de exposiciones (una en el COAC a partir de finales de julio, y otra itinerante, que tendrá la primera parada en su Centelles natal), homenajes varios y hasta ha salido a la venta un tratado completísimo sobre el ideario de aquel ingeniero y padre de la Barcelona actual, ‘Teoría Cerdà’, de Francesc Magrinyà.

El monumento al doctor Robert, retirado de la plaza Universitat en 1940.

El monumento al doctor Robert, retirado de la plaza Universitat en 1940. / Archivo

El punto exacto de la plaza Universitat en el que será colocado el monumento está por concretar, pero, vamos, no será muy lejos de donde estuvo el dedicado al doctor Bartolomé Robert, alcalde de Barcelona en 1899, un hombre de ideas bastante controvertidas, pero cuyo caso es oportuno por subrayar cuán difícil ha sido en esta ciudad tener una política escultórica en la calle continuada y coherente. Tras la Guerra Civil, el homenaje que le dedicaron en 1910 las autoridades municipales terminó en el almacén y no fue repescado hasta la recuperación de la democracia, pero entonces se mudó a la plaza de Tetuán.

También hay que mencionar oportunamente ahora la escultura que Rius i Taulet tiene junto a la Ciutadella. No deja de ser curioso que el alcalde que se acoquinó y le negó a Cerdà formar parte del arte urbano tenga en realidad un monumento de segunda mano. En 1896, cuando los miembros de la corporación municipal creyeron oportuno homenajear al alcalde que impulsó la exposición de 1888, sacaron de los archivos los bocetos del que tenía que ser para Cerdà y se limitaron a cambiarla la testa.

El monumento a Riu i Taulet, reciclado de un proyecto fallido anterior que iba a ser dedicado a Cerdà.

El monumento a Riu i Taulet, reciclado de un proyecto fallido anterior que iba a ser dedicado a Cerdà. / Archivo

La cuestión es que en los 150 años que han pasado desde que Cerdà falleció en Las Caldas de Besaya (Cantabria), solo durante 14 años tuvo un monumento en la plaza que lleva su nombre. Era, por decirlo de algún modo, como una torre de ‘castellers’, pero que en lugar de ‘enxanetes’, ‘quarts’ o miembros de la ‘pinya’ había unos bloques de cemento cual manzanas del Eixample. Aún hay quien cree que no estaba nada mal, pero en 1971 fue retirada y n siquiera fue guardada en los depósitos municipales. Dos décadas más tarde y en el mismo lugar, Pasqual Maragall encargó a Javier Mariscal que llenara aquel vacío. ‘Volem la lluna’. Ese era el título que eligió el padre de Cobi para su obra, pero cada vez que presentaba un boceto, la pieza era menos metafórica y más real, más y más alta, una barbaridad. Cayó en el olvido. Si nada se trastoca, en 2027 y en la plaza Universitat se saldará "la deuda", palabra expresamente subrayada por el alcalde Collboni, que Barcelona tiene con Cerdà.

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