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Un nido muy fecundo

Dos de los tres polluelos de la pareja de halcones de la Sagrada Família rompen el cascarón

Los halcones de la Sagrada Família incuban (en directo) tres huevos que eclosionarán en Semana Santa

Dos de los tres polluelos de la pareja de halcones de la Sagrada Familia rompen el cascarón

Sara Fernández

Carles Cols

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Ha salido del huevo ya dos de los tres polluelos (el tercero probablemente lo hayan hecho ya cuando lean esta buenanueva) que desde hace casi un mes ha estado incubando en una de las torres de la Sagrada Família pareja de halcones que habita en el templo. Bueno, de hecho, ha sido ella la que, como se ha visto en directo por Youtube, gracias a una pequeña cámara colocada en el nido, la que ha realizado esa labor de dar la correcta temperatura con su cuerpo a los huevos. De vez en cuando, cuando se reacomodaba, se los podía ver. Hasta que este fin de semana, por momentos ha podido ser contemplada la primera de las crías, que ha nacido como las de las los humanos, desvalida y torpe, pero que cuando crezca, de nuevo como nuestra especie, será un animal que se situará en la cima de su particular cadena trófica.

El nido está en la Torre de San Bartolomé, a unos 80 metros de altura y con vistas a la calle de Sardenya. Es un hogar de esta especie de desde hace 20 años y, por lo que parece, les agrada. Solo en dos primaveras no ha habido puesta de huevos. A su manera, la basílica ha contribuido enormemente al crecimiento de la población de esta especie en el área metropolitana. Y lo podría haber hecho más si otra pareja se hubiera instalado en el otro nido que la asociación ecologista Galanthus acondicionó en otra de las torres, pero que jamás ha sido empleado. Quizá sea porque, como en las películas del oeste, aquella es una zona en la que no cabe un segundo pistolero. Los cielos de la Sagrada Família son propiedad de la pareja que acaba de repetir paternidad, tanto que, según cuentan, las cotorras suelen volar en silencio cuando pasan cerca de la basílica. Son parte de su dieta. También, claro, las palomas, que las hay y que se enfrentan cada día a dilema de elegir entre ser presa de esa ave rapaz o caer en la tentación de las patatas fritas y otros restos que los turistas abandonan en las terrazas de los establecimientos de ‘fast food’.

Lo que los próximos retransmitirá la cámara merece la pena no perdérselo. Con suerte, nacerán vivos los tres polluelos y crecerán cara al público, alimentados por sus padres.  

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