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Reapertura el 2 de abril

Phenomena muestra en petit comité el resultado de seis meses de obras y, sencillamente, enamora

Nacho Cerdà: "Es el mejor momento para ofrecer al público un espectáculo arrollador"

Phenomena, la puerta del tiempo

La sala Phenomena, instantes antes de revelar el resultado de sus seis meses de obras.

La sala Phenomena, instantes antes de revelar el resultado de sus seis meses de obras. / A. de Sanjuan

Carles Cols

Carles Cols

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Como la segunda parte de ‘El Padrino’, que pasa por ser incluso mejor que la primera y ya es decir, la sala Phenomena está a menos de una semana de reabrir sus puertas y esta nueva vida, tras seis meses de obras, tiene todos los boletos ser más memorable que la anterior. Nacho Cerdà, artífice desde diciembre de 2010 de esta audaz aventura cinéfila, invitó anoche en petit comité, a gentes, sobre todo, de la industria local y a muchos amigos, a conocer por fin el resultado de los trabajos llevados cabo. No se veía nada igual desde que hace más de medio siglo la familia Balañá encargó al interiorista Antoni Bonamusa el diseño de sus más célebres salas, en los que el espectador entraba y salía por un ‘hall’, nunca tan bien dicho, de cine, jamás por una puerta trasera, como ocurre hoy tan a menudo.

El patio de butacas mantiene su arquitectura, la conocida por todos los espectadores, pero todos los asientos, eso sí, son nuevos. La cortina de la pantalla no faltará tampoco en esta nueva etapa. El espectáculo, porque merece ese calificativo, está antes, desde la marquesina de acceso hasta las puertas de la sala. Tiene algo de ‘art déco’, aunque hay también un espacio, el Nexus Cocktail Lounge, en homenaje, cómo no, a los replicantes de ‘Blade Runner’, que hasta se podría decir que tiene algo del Bocaccio barcelonés, o al menos eso le pareció a Toni Vall, uno de los privilegiados invitados, que de eso sabe un rato.

La sala más noble del nuevo Phenomena, con una ventana a Los Ángeles de 'Blade Runner'.

La sala más noble del nuevo Phenomena, con una ventana a Los Ángeles de 'Blade Runner'. / A. de Sanjuan

Hay una primera barra, la de las palomitas y los refrescos, nada más entrar, pero, por supuesto, nada convencional, con un aire retro que no deja indiferente. La segunda, la de los cócteles, está al fondo. Podría ser la cualquier buena película, en una sala que, según Cerdà, está pensada para conversar, de cine preferentemente, o para convocar presentaciones. Al fondo, con un efecto hipnótico, una gran pantalla, algo curvada, parece tal cual una ventana por la que asomarse a la noche de Los Ángeles distópicos de 2019, de nuevo los de ‘Blade Runner, con ese bosque de edificios oscuros que se iluminan por instantes por las llamas de no se sabe muy bien qué.

Fotos y fetiches que reconocerá todo buen cinéfilo en el Phenomena.

Fotos y fetiches que reconocerá todo buen cinéfilo en el Phenomena. / A. de Sanjuan

Phenomena cerró sus puertas a mediados de septiembre de 2025 tras recibir un premio que la reconocía como la mejor sala de Europa. Volverá a abrir sus puertas a los espectadores el próximo 2 de abril y con una película cincuentona, ‘Tiburón’, que para Cerdà es casi un talismán. Con ella regresará ahora. Su ilusión por recuperar el espíritu de los cines de su infancia, o sea, los de Bonamusa, comenzó en 2010 con esa película. Entonces, Phenomena era, como tantos barceloneses, un cine sin hogar propio. Programó aquel primer pase en el antiguo Cinema Urgell. Era una de las salas gigantes de la ciudad, con más de 1.800 butacas. Se vendieron todas las entradas. Increíble. Fue toda una señal de que, con una programación adecuada, los cines no estaban condenados a una lenta extinción. Por eso buscó ‘piso’. Se instaló en los restos del antiguo cine Nápoles. Los dueños, Antonio y Ramón Riba, han resultado ser los mejores caseros del mundo. Estaban también entre los invitados. Se llevaron un merecido aplauso.

El pobre Han Solo, congelado en carbonita, en la antesala del Nexus Cocktail Lounge.

El pobre Han Solo, congelado en carbonita, en la antesala del Nexus Cocktail Lounge. / A. de Sanjuan

No se le puede poner casi ningún pero a la reforma. No alcanza ni siquiera la categoría de crítica o mancha, pero han pasado a mejor vida aquellas letras que de noche, una a una, se cambiaban en la marquesina para anunciar las películas de la jornada siguiente. Fue en su día un empeño personal de Cerdà. No las había en España y las fue a buscar a Estados Unidos. Aquella escena, la de alguien en lo alto de una escalera, como Shosanna Dreeyfus en su cine de ‘Malditos Bastardos’, era muy romántico. Las ha jubilado una pantalla digital, pero nada más entrar, en una de las vitrinas, allí están.

El homenaje de Phenomena a todos los Bond, James Bond.

El homenaje de Phenomena a todos los Bond, James Bond. / A. de Sanjuan

Esa es otra de las novedades de la reforma, los fetiches de cinéfilo que pueblan todos y cada uno de los rincones del ‘hall’. La foto que se toman los intocables de Eliot Ness antes de que Al Capone acabe con la mitad de ellos. Retratos estupendos de cada uno de los actores que se han vestido de James Bond, George Lazenby incluido. Hans Solo congelado en carbonita. King Kong encadenado. Ejemplares de coleccionista de revistas de cine… Todo aquello no alcanza la categoría de museo, de acuerdo, pero reafirma la sensación de que hacía tiempo que en Barcelona no levantaba la persiana un negocio que no transmitiera una inevitable sensación de ‘déjà vu’, porque salta a la vista que la mayoría de tiendas y franquicias que se inauguran en calles como el paseo de Gràcia, pese a su exquisitez, son clones exactos de comercios idénticos a los de otras ciudades. Como el nuevo Phenomena no hay nada igual.

La primera de las dos barras.

La primera de las dos barras. / A. de Sanjuan

Se pasó Cerdà la fiesta de puesta de largo de la reforma recibiendo felicitaciones. El verdadero examen, sin embargo, será el de su público habitual, espectadores dispuestos a hacer colas como cuando iban al antiguo Urgell, porque no se pueden elegir previamente las butacas. Para combatir la abstinencia de seis meses que han padecido ha programado una selección de sus éxitos garantizados, ‘Interestellar’, la saga de Indiana Jones, ‘El mago de Oz’, ‘Chungking express’, ‘The Rocky Horror Picture Show’, ‘Canando bajo la lluvia’, ‘La la land’, ‘Psicosis’ y varios títulos más, uno de ellos, un estreno, ‘Proyecto salvation’. No está en esa primera lista otra de sus filmes ‘llenasalas’, ‘Mad Max’, con Charlize Theron y Tom Hardy, y es una pena porque pocas películas como esta sirven para retratar, como colofón, cuán cinéfilo es el público del Phenomena. Sucedió hace meses. Una larga cola esperaba que se abrieran las puertas. Llegó a la carrera un joven. No tenía entrada y temía que ya no las hubiera. “Quiero ser testigo”, le gritó en broma a la taquillera. Todo el mundo en la cola entendió la frase, señal de que todos habían visto ya aquella película y que, aún así, repetían.

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