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Dos décadas de éxitos

Los halcones de la Sagrada Família incuban (en directo) tres huevos que eclosionarán en Semana Santa

La Sagrada Familia de las tinieblas

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La halcona de la Sagrada Família incuba tres huevos.

La halcona de la Sagrada Família incuba tres huevos. / GALANTHUS SAGRADA FAMÍLIA

Carles Cols

Carles Cols

Barcelona
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El nido está desde hace más de 20 años en la Torre de San Bartolomé, o sea, en la Fachada de la Pasión de la Sagrada Família, y lo más adecuado, visto que ha sido una prolífica sala de partos desde entonces, sería que estuviera en la Fachada del Nacimiento, pero la noticia no es esa. Lo que toca una vez más reseñar es que los halcones del templo vuelven a estar de enhorabuena. Ella ha puesto tres huevos y es posible contemplar en directo cómo los incuba. Una cámara retransmite en directo y las 24 horas del día lo que sucede en esa suerte de ‘nursery’ a 85 metros de altura. Los responsables de Galanthus, fenomenal entidad medioambiental de Catalunya, gran especialista en murciélagos, rapaces y un sinfín de aves, calcula que los huevos eclosionarán más o menos en Semana Santa. Será un ‘parto’, si se tiene en cuenta el lugar y la presencia de una cámara, visible ‘urbi et orbi’.

Lleva las cuentas del éxito de ese nido Sergi García, presidente de Galanthus. Solo dos años desde 2005 ha fracasado Cupido en este hogar de la Sagrada Família. El resto de primaveras, la pareja que anida en el templo ha incubado de media unos tres huevos y, con ello, han contribuido de forma espectacular a la recuperación de esta especie en el área metropolitana. Los halcones, al contrario de lo que cabria suponer, han tenido desde siempre una predilección por los entornos urbanos o, como mínimo, habitados. Uno de los polluelos alumbrados años atrás en la Sagrada Família, dice García, domina ahora, por ejemplo, los cielos del puerto de Barcelona.

Que es una especie urbana queda sobradamente subrayado precisamente por el nido de la Sagrada Família, uno de los puntos más densamente transitados de la ciudad y, además, en obras permanentes, con grúas y trabajadores a gran altura. Nada de todo eso ha aconsejado a la pareja de halcones una mudanza, ni siquiera al otro nido a más altura que en el mismo templo acondicionó Galanthus y que jamás ha sido ocupado.

La retransmisión en directo de la incubación es emocionante, pero más lo será la aparición en escena de los polluelos. No suelen hacerlo de forma sincronizada. El año pasado, sin ir más lejos, lo hicieron en tres días consecutivos. Una vez hayan salido de las cáscaras, el espectáculo será aún mejor, aproximadamente un mes de ir y venir de los progenitores para alimentarlos. No les faltará comida. Los halcones son implacables cazadores de palomas y, si es necesario, de cotorras, eso a pesar de que esta última especie sabe que la Sagrada Família es un lugar peligroso y, según cuentan, por eso vuelan calladas en los alrededores del templo.

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