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Anteproyecto adjudicado

Barcelona tramita la reforma del parque de Joan Miró a la espera de que acaben las obras de Ferrocarrils

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Las obras de la futura L8 de Ferrocarrils que ocupan hoy parte del parque de Joan Miró.

Las obras de la futura L8 de Ferrocarrils que ocupan hoy parte del parque de Joan Miró. / Territori

Carles Cols

Carles Cols

Barcelona
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El Ayuntamiento de Barcelona acaba de dar el primer paso para cumplir la palabra dada a los vecinos de la Esquerra de l’Eixample. Cuando el departamento de Territori de la Generalitat ponga fin a las obras de la futura línea L8 de Ferrocarrils que ocupan el centro del parque de Joan Miró, habrá ya disponible en un cajón municipal un proyecto para refundar esa gigante zona verde de la ciudad, el equivalente a cuatro manzanas enteras. No será necesario entonces iniciar los trámites desde cero. A través de la empresa pública BIMSA, el ayuntamiento acaba de adjudicar al estudio arquitectónico AR47 la redacción del anteproyecto de la profunda reforma prevista. Quedarán aún etapas por recorrer (proyecto ejecutivo, licitación…), pero hay tiempo. Como poco tardará algo más de dos años y medio Territori en cerrar el cráter que ha abierto para extraer las tierras que devorará la tuneladora de la L8 entre plaza de Espanya y Gal·la Placídia. Cuando eso suceda, de inmediato podría ya, más que restañar el parque, refundarlo.

Es un parque, en cierto modo, simbólico. Tras las primeras elecciones democráticas, el gobierno municipal, que entonces presidía como alcalde Narcís Serra, quiso mandar un mensaje sobre el cambio de era que se avecinaba. Esas cuatro manzanas habían sido entre 1891 y 1979 el matadero central de la ciudad. Los vecinos se movilizaron para reivindicar que fuera una gran zona verde, y lo lograron, pero el resultado, visto con la perspectiva del tiempo, fue un parque en parte desafortunado, por una parte porque no se acondicionó para que la vegetación creciera exuberante, y, por otra, porque se convirtió también en un cajón de sastre de varios servicios, como un depósito de aguas pluviales, una planta subterránea de tratamiento de residuos, un párking de vehículos municipales. Y a todo eso hay que añadir la guinda amarga de que la fachada de Aragó fue ocupada de forma en principio provisional y fuera de la ley por un parque de bomberos, que también está previsto que salga de ahí.

El solar del matadero, en el interregno de 1979 a 1983.

El solar del matadero, en el interregno de 1979 a 1983. / .

La redacción del anteproyecto ha sido adjudicada al mismo estudio de arquitectos que acaba de comenzar las obras de reforma de la avenida de Roma. A los profesionales de este taller les pasará ahora el ayuntamiento un ordenado resumen del proceso de consulta que durante los últimos meses han llevado a cabo funcionarios municipales para conocer cómo desean los vecinos de Joan Miró, escuelas cercanas incluidas, que sea el redivivo parque cuando sea posible iniciar las obras. ¿Qué han sugerido? Cosas de buen sentido común. Por ejemplo, que la superficie de césped situada más debajo de la escultura ‘Dona i ocell’ sea eliminada, primero porque ese tipo de vegetación requiere unos cuidados incompatibles con el clima de Barcelona y, sobre todo, porque en realidad se ha convertido en una zona para perros no todo lo limpia que cabe desear.

La idea que ha decantado el concurso de BIMSA consiste, en esencia, en convertir bastante más de la mitad del parque en un bosque de vegetación más variada, densa y colorida que la actual, en cierto modo, un dignísimo colofón del eje verde de Consell de Cent. Y, de manera casi imperceptible a vista de pájaro, esa calle tendría continuidad bajo la copa de los árboles para salir del distrito a través de la calle de Tarragona, y del mismo modo la calle de Llança tendría su ruta para ir de Aragó a Diputació. Todo esto, en cualquier caso, informan fuentes municipales, es solo un primer esbozo que a partir de ahora se concretará con más calma y con la participación ineludible de los responsables de Parques y Jardines. Las especies que han sobrevivido en Joan Miró estos últimos 43 años, entre ellas una colección de palmeras procedentes de Elche, se conservarán, por supuesto, pero el proyecto prevé, en esa primera aproximación, mejorar la calidad del suelo que las alimenta, para que la reforma sea realmente un punto de inflexión.

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