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Casa Papallona y bloque Sant Agustí

Las víctimas de la 'plaga de coliving' en Barcelona denuncian ante Consum 44 anuncios de alquiler fraudulento

El calvario de Rosario, la única vecina fija en un bloque de Barcelona reconvertido en 'coliving' de estudiantes extranjeros

La 'Casa Papallona' toma el relevo de la Casa Orsola como campo de batalla contra los fondos inmobiliarios

Vecinos afectados por 'coliving', frente a la sede del grupo NAD, en la calle de Buenos Aires.

Vecinos afectados por 'coliving', frente a la sede del grupo NAD, en la calle de Buenos Aires. / Pau Gracià

Carles Cols

Carles Cols

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A falta aún de que un cuerpo de inspectores vele por el cumplimiento de las leyes que aprueba el Parlament con la buena intención y poco más de evitar los abusos inmobiliarios, los vecinos de la llamada Casa Papallona (Lança, 20) y de un bloque de viviendas del número 14 de la calle de Sant Agustí han presentado una batería de 44 denuncias ante la Agència Catalana del Consum y ante la Agència d’Habitatge de Catalunya contra el fondo inversor New Amsterdam Developers (NAD) y contra Live It por los anuncios de alquiler de habitaciones que publicitan en distintas plataformas digitales. Con habitaciones a 950 euros el mes en varios casos, los vecinos, amparados y asesorados por el Sindicat de Llogateres de Catalunya y por el Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya, sostienen que esos precios son una burla de la ley catalana que regula los alquileres, porque en ningún caso la suma de lo que paga cada uno de los inquilinos del piso (tres, cuatro, cinco…, a veces hasta siete) puede superar el precio de referencia de la vivienda. Lo hace claramente con creces. Uno de los afectados de Sant Agustí, por ejemplo, paga 811 euros al mes por su hogar de tres habitaciones. En el piso de debajo, ya reformado, cada habitación se arrienda por 950.

“Si no cumplen con las leyes de este país, será mejor que se vayan”. Junto a una de las sedes de NAD en Barcelona, en el 60 de la calle de Buenos Aires, finca en pleno proceso de ser un enjambre de habitaciones, los dos sindicatos y los vecinos han denunciado la (en el mejor de los casos) parsimonia con la que la administración encara la crisis de la vivienda. La cita era en esa esquina del Eixample porque un par de vecinos han subido a la sede de NAD, que posee unos 13 edificios en la ciudad, para reclamar una negociación conjunta de renovación de alquileres. No han podido pasar más que un paso dentro de las oficinas, donde se han encontrado el muro de un representante de la sociedad que se ha limitado a repetir que todo cuanto hacen, aunque sea un negocio muy lucrativo en perjuicio de los vecinos, es plenamente legal.

Formas de engaño

Los sindicatos y los vecinos, por supuesto, discrepan. Por una parte, sostienen que empresas como NAD se dividen en un sinfín de sociedades para simular que las obras que realizan en las fincas son menores. También sostiene que anuncian el ‘coliving’ como una estancia recreativa o lúdica en la ciudad y a la hora de la verdad no son más que alquiles puros y, sobre todo, muy duros.

Txema Escorsa, uno de los afectados, presenta su queja ante un portavoz de NAD.

Txema Escorsa, uno de los afectados, presenta su queja ante un portavoz de NAD. / Pau Gracià

Desde que se aprobó la ley hace dos años y desde que hace uno se acordó un régimen sancionador, la Generalitat, según datos de esos dos sindicatos, solo ha impuesto tres sanciones en Catalunya. No se sabe ni dónde ni por cuánto. De nada sirve aprobar nuevas leyes, como la más reciente, que propone terminar con las compras especulativas, si después no se cumplen. En opinión de Enric Aragonès, del Sindicat de Llogateres, los lobis inmobiliarios retratan a menudo Catalunya como un territorio en el que gobierna la inseguridad jurídica ante tanto cambio normativo, cuando quien realmente no respeta la ley es precisamente ese tipo de inversores.

El enfrentamiento entre los vecinos amenazados de expulsión y las empresas es una lucha de David contra Goliat, pero precisamente esa metáfora es un sinónimo, a veces, de la victoria del débil ante el más fuerte. En lo que va de conflicto, los sindicatos de inquilinos han conseguido, por ejemplo, que Enter Coliving, una sociedad que se alió con NAD con el propósito de comercializar una 1.000 habitaciones en Barcelona, haya dado una significativa marcha atrás.

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