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Una iniciativa de Gaudí Shopping

La Fundació Kalida de Sant Pau se tiñe de rojo por el Año Nuevo Chino

El Hospital de Granollers tendrá un centro de atención psicosocial gratuito y sin cita previa para pacientes con cáncer

El Recinto Modernista de Sant Pau descubre ser dueño de una pinacoteca barroca

Tres bailarinas tradicionales chinas, en el patio de entrada a la Fundació Kalida.

Tres bailarinas tradicionales chinas, en el patio de entrada a la Fundació Kalida. / MANU MITRU

Carles Cols

Carles Cols

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Se han iluminado de rojo en más de una ocasión en Barcelona para celebrar el Año Nuevo Chino edificios archifamosos, la Torre Glòries, como un gigante géiser bermellón, y la Casa Batlló, con su cubierta de piel de dragón, animal reverenciado en el lejano Oriente, pero en este 2026 ese honor ha recaído también en uno de los más recónditos rincones del Recinto Modernista de Sant Pau, la sede de la Fundació Kalida, una entidad que desde hace siete años acompaña a los enfermos de cáncer y a sus familias sea cual sea el diagnóstico, para bien o para mal. Es un edifico pequeño y acogedor, inaugurado en 2019 y diseñado por Benedetta Tagliabue, pareja del también arquitecto Enric Miralles, al que un cáncer se llevó por delante en el año 2000. En presencia de la cónsul de China en Barcelona, Meng Yuhong, la Fundació Kalida ha dado la bienvenida al Año del Caballo.

La idea de juntar todas estas piezas del puzle (China, Sant Pau, Kalida…) fue de la presidenta de la asociación Gaudí Shopping, Loreto Almirall, que se alió con la Asociación de Amistad Unida de Mujeres Chinas de España para que, además de la preceptiva iluminación en rojo del edificio, la jornada contara con una muestra previa de cultura en un escenario (un marco incomparable, se suele decir en estos casos) como la arquitectura de Lluís Domènech i Montaner. Según explica Almirall, celebraciones como esta son un eficaz modo de que la comunidad china con comercios en el entorno de la avenida de Gaudí se sientan parte de barrio. Sin ir más lejos, justo al lado de donde la presidenta tiene su tienda está a punto de llenarse esta misma semana un vacío de varios años, el que dejó el cierre de un establecimiento de Pans & Company, en la esquina de la calle Indústria, que renacerá ahora como un nuevo comercio de Trigo Coffee, un sello de capital chino.

La cónsul de China en Barcelona, Meng Yuhong, y, a la izquierda, Joan Raventós, director de Kalida.

La cónsul de China en Barcelona, Meng Yuhong, y, a la izquierda, Joan Raventós, director de Kalida. / MANU MITRU

El protagonista de la celebración del Año Nuevo, en cualquier caso, ha sido, sin duda, la Fundació Kalida, un proyecto que, como explica su director, Joan Raventós, es una feliz importación del Reino Unido. La idea es simple. La ejecución, compleja. Tras un diagnóstico de cáncer hay un tratamiento médico, el que sea, pero también muchas dudas, miedos y preguntas que los facultativos no siempre tienen a mano resolver. Fue para disipar esa neblina de incógnitas que en 1996 nació en Edimburg la fundación Maggie’s, de la que Kalida es un miembro más. El patrón suele ser casi siempre el mismo, disponer de un lugar al que ir y, si puede ser, no con una arquitectura cualquiera. Los centros Maggies’s del mundo llevan la firma de Frank Gehry, Norman Foster, Zaha Hadid…, y, en Barcelona, de Benedeta Tagliabue, víctima colateral de cáncer.

Ceremonia del té, durante la celebración Año Nuevo Chino, en la Fundació Kalida.

Ceremonia del té, durante la celebración Año Nuevo Chino, en la Fundació Kalida. / MANU MITRU

El edifico, a los pies casi del nuevo Hospital de Sant Pau, fue durante años el menos agraciado de los espacios del antiguo recinto modernista, el lugar en el que se gestionaban las basuras de la actividad cotidiana del centro sanitario. Hoy es todo lo contrario, una suerte de oasis de vegetación y arquitectura minimalista que, por ejemplo, en 2025 atendió a unas 2.500 personas, algunas con la necesidad de que alguien las acompañe durante el tratamiento de la enfermedad, otras, mucho más duro, con la pregunta de cómo encarar lo que los médicos dicen que será el final. “A lo que invitamos es a vivir, el tiempo que sea”, explica Raventós. Las lecciones aprendidas a través de la red de Maggie’s son muchas y, a su manera, la celebración del Año Nuevo es una posibilidad de traspasar ese testigo también a la comunidad china de la ciudad, pues aunque en su país natal la medicina se ha situado en la cabeza mundial en eficacia, todo lo que acompaña al cáncer más allá de la atención de los doctores y enfermeras es aún un camino por desbrozar.

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