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Plusmarca muy pobre

El bus H12, reforzado con ocho vehículos, aún recorre la Gran Via a 9 kilómetros por hora

La línea H12 del bus añade ocho vehículos al tramo central, que usa el 80% de los pasajeros

La exasperante velocidad del H12, el bus que cruza todo el Eixample por la Gran Vía

Una unidad del H12, a su paso por la plaza de Espanya.

Una unidad del H12, a su paso por la plaza de Espanya. / Sandra Román

Carles Cols

Carles Cols

Barcelona
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El andorrano Nahuel Carabaña ganó el pasado domingo la 47 edición de la Cursa Moritz Sant Antoni en la categoría de cinco kilómetros de recorrido. Empleó 14 minutos y un segundo en ir de la salida a la meta, una buena marca que alcanzó a una velocidad media de 21,43 kilómetro por hora. Un día después, el bus 8.536 de la línea H12 tardó 33 minutos y 31 segundos en recorrer idéntica distancia, cinco kilómetros. Hace un año y medio, en un examen cronometrado de esta línea de la red del bus ortogonal de Barcelona se concluyó que probablemente era la más lenta de la ciudad y, por ello, mereció el calificativo de exasperante. Consciente de ello, Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha innovado para resolver lo que no niega, que entre Glòries y Espanya el H12 no puede presumir de veloz. Esa unidad antes citada, la 8.536 fue de media a nueve kilómetros por hora. En la Cursa Moritz habría entrado en meta en el puesto 885 de la clasificación.

La novedad del día, nada despreciable, todo hay que decirlo, es que TMB ha añadido ocho nuevos vehículos en el tramo central de la línea H12, o sea, entre Glòries y la Ciutat de la Justícia. La línea nace en el Gornal y termina en el Besòs (o viceversa, según se mire), vamos, que cubre de punta a punta la Gran Via, pero el 80% de los pasajeros no van más allá de, lo dicho, Glòries y la plaza de Cerdà. El refuerzo forma parte de la nueva estrategia barcelonesa para el bus con horizonte 2030, presentada este enero.

Esos ocho nuevos buses se quedarán en esa franja. ¿Problema resuelto? Como se decía hace años, en una expresión caída en desuso, no hay que confundir el tocino con la velocidad. La cuestión de fondo sigue ahí. En dirección Llobregat, el H12 nada contra la corriente. Tiene un carril propio en el lateral del lado montaña de la Gran Via, pero la secuencia semafórica de esa avenida premia a los vehículos que circulan en sentido Besòs. Aunque la ruta esté totalmente despejada de obstáculos, sin coches particulares y furgonetas paradas en maniobras de carga y descarga, la tarea cotidiana de los conductores es arrancar y parar, arrancar y parar, arrancar y parar…, a veces para recorrer solo 10 metros o menos, los que van desde la parada hasta el siguiente semáforo. Más allá de la Ciutat de la Justícia, por ejemplo, eso mismos buses parecen cimarrones, pero en el corazón de Barcelona raramente superan esos nueve kilómetros por hora de velocidad media.

Jaume Collboni, por un día pasajero del H12 con motivo de la incorporación de ocho nuevos vehículo a la línea.

Jaume Collboni, por un día pasajero del H12 con motivo de la incorporación de ocho nuevos vehículo a la línea. / Sandra Román

Descartada la alternativa de Diputació

En su día, el Ayuntamiento de Barcelona sopesó la opción de que el tráfico de esa línea en sentido Llobregat empleara la calle Diputació para prestar un mejor servicio, con una secuencia semafórica adecuada a sus necesidades. En sentido contrario, o sea, Besòs, ya se cosechó una notable mejora con la redistribución de los carriles centrales de la Gran Via, que en una parte del trayecto reserva dos al transporte público. Se descartó la alternativa de Diputació porque, en cierto modo, traicionaría la filosofía de la red ortogonal.

Lo que se estudia ahora es independizar el ritmo semafórico del lateral del lado montaña de la Gran Via, pero es una medida muy delicada, pues podría afectar a la comodidad de los peatones. En un horizonte más lejano, no dentro del actual mandato municipal, está la reforma integral de la Gran Via, en la que lleva meses trabajando el equipo del alcalde Jaume Collboni. Uno de sus ejes primordiales será el transporte público, aseguran fuentes de ese equipo, pero por ahora no dan más detalles.

Menos pasajeros a desencochar

Hasta entonces, la cuestión es que la línea H12 ha pasado de 20 a 28 vehículos, un incremento notable, pero la infraestructura viaria es la misma. Cuando hace un año y medio se sometió a examen ese tramo central a examen, cronómetro en mano, los resultados fueron aún más alarmantes. Cuarenta y un minutos tardó el bus elegido en cubrir esos cinco kilómetros. Esta vez han sido 33. La diferencia puede atribuirse a muchos factores. ¿Es el uso de más vehículos uno de ellos? En principio, lo que ha mejorado es la frecuencia de paso. Cada cinco minutos llega un bus a la parada. No está mal. Pero de nuevo surge la duda del tocino y la velocidad y, según TMB, alguna relación guardan ambos conceptos. Con más unidades, el número de pasajeros que suben y bajan en cada parada son menos y así se acortan los tiempos. El conductor puede pisar antes el acelerador…, aunque sea para parar unos metros más allá en el semáforo en rojo.

Solo un par más de datos para, más que contextualizar el tema, ponerle un lazo. De Glòries a Espanya, como se contó al principio, el bus 8.536 tardó 33 minutos y 31 segundos. Ese mismo recorrido se puede hacer en metro. De nuevo cronómetro en mano, el suburbano de la L1 emplea 12 minutos y 50 segundos en cubrir esos cinco kilómetros de la Gran Via, no en línea recta. Nahuel Carabaña habría perdido esa competición, pero no el Ugandés Joshua Cheptegei, que en agosto de 2021 rompió el récord mundial de esa distancia con 12,35 minutos.

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