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Institución amenazada

El Ayuntamiento de Barcelona ofrece la clausurada Escola del Carme al Institut de Estudis Fotogràfics de Catalunya

Barcelona se asoma al abismo de dejar caer el gran tesoro fotográfico del IEFC

Barcelona ofrece para la Agencia Estatal de Salud Pública una perla arquitectónica apenas gozada en la ciudad

El laboratorio de revelado analógico del instituto, un equipamiento en peligro de extinción.

El laboratorio de revelado analógico del instituto, un equipamiento en peligro de extinción. / IEFC

Carles Cols

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El Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC) ha encontrado, gracias al Ayuntamiento de Barcelona, un nuevo hogar en la ciudad. Pendía sobre esta institución sin ánimo de lucro y con un currículum encomiable una espada de Damocles. Desde hace medio siglo ocupa una minúscula porción de la Escola Industrial, pero ese recinto está a las puertas de una profunda transformación y, como mínimo mientras duren las obras, el IEFC tiene que mudarse. Eso, claro, en una ciudad en la que los alquileres no facilitan la supervivencia de academias como esta, con 400 alumnos actualmente inscritos.

El S.O.S. que lanzó el director, IEFC, ha sido atendido al final por el ayuntamiento. Le cederá durante seis u ocho años las instalaciones de la antigua Escola del Carme, a caballo de Sants y Les Corts. A través de un comunicado a sus más fieles defensores, el equipo del IEFC ha querido agradecer la generosidad del gobierno municipal.

La escuela concertada Nostra Senyora del Carme, en el número 79 de la calle Vallespir, cerró definitivamente sus puertas a finales del curso 2023-2024 con 97 años de historia a sus espaldas. La progresiva pérdida de alumnos hizo inviable su supervivencia. Se sopesó su paso a la red de educación pública, pero la baja natalidad y la edad de las instalaciones desaconsejó esa solución. Desde entonces ha permanecido cerrada.

La llegada del IEFC será una, por una parte, una buena noticia para los comercios del barrio, no solo por el volumen de estudiantes habitual del centro, sino porque se trata, además, de una institución que periódicamente organiza actividades.

El acuerdo con el ayuntamiento, pendiente de firma, es por seis u ocho años porque el propósito inicial es regresar a la Escola Industrial cuando finalicen las obras previstas. Ese futuro, sin embargo, es desde hace una semana muy incierto: Barcelona ofreció la semana pasada la residencia de estudiantes Ramon Llull como posible sede de la Agencia Estatal de Salud Pública.

En un principio, el propósito de la Diputación de Barcelona, dueña de ese recinto, era remozar la residencia para que pasara a ser un hogar temporal de investigadores. En caso de que la agencia vaya a otra ciudad, se retomará esa iniciativa, en la que el IEFC podría regresar a los bajos de ese edificio a otro espacio de la Escola Industrial. Pero si finalmente la agencia recala en Barcelona, el retorno será incierto.

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