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Balance cuestionable

Eixample Respira denuncia que la mejora de la calidad del aire en 2025 se basa en datos 'contaminados'

La década que transformará el Eixample

Eixample Respira urge a reformar la calle de Aragó antes de 2030

La estación de medición del Eixample, en Urgell con València.

La estación de medición del Eixample, en Urgell con València. / Ángel García Martos

Carles Cols

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La estación de medición de la contaminación del Eixample registró en 2025 un notable descenso de la presencia de dióxido de nitrógeno en el aire. La presencia media de ese veneno para la salud fue en 2024 de 32,52 microgramos por metro cúbico y el año pasado cayó hasta los 29,07, en apariencia una gran noticia. El problema, porque lo hay, es que la estación que mide esa y otras sustancias contaminantes que produce el tráfico de vehículos está en la calle de Urgell, una calle que, por culpa de las obras de la línea L8 de Ferrocarrils ha pasado de ser troncal en la red viaria a muy secundaria. Eixample Respira, a través de un comunicado, ha invitado al Ayuntamiento de Barcelona a no celebrar de ningún modo esas cifras como un éxito y admitir, por el contrario, de que no dispone de ningún indicador fiable en el distrito de la ciudad más castigado por la presencia de vehículos.

La estación de medición está en la esquina de Urgell con la avenida de Roma. Durante buna parte de 2025 el número de carriles pasó de cuatro a dos, y a la altura de Rosselló, en un determinado momento de las obras de Ferrocarrils, a cero. Según recuerda Eixample Respira, la directiva europea sobre calidad del aire establece en uno de sus puntos que esos laboratorios de toma de muestras tienen que estar en lugares coherentes para poder así certificar que las ciudades avanzan en buena dirección para alcanzar los objetivos de contaminación fijados por las autoridades comunitarias. La estación, según la plataforma medioambientalista, debería estar situada en la calle de Aragó o en la Gran Via.

Los datos recogidos en otros distritos de la ciudad avalan que, efectivamente, una cierta mejora sí se ha producido, pero mucho más modesta de lo que sugiere la estación del Eixample. La reducción del dióxido de nitrógeno en otros puntos de toma de datos ha oscilado entre 0,62 microgramos por metro cúbico y 1,67. En opinión de Eixample Respira, la ambición del Ayuntamiento de Barcelona en esta materia es demasiad tímida. Ponen como ejemplo que nada se sabe aún de la estación de control que debería estar ya en funcionamiento en la Meridiana. A su manera, los datos de la estación del Eixample avalan lo obvio, que reducir el tráfico mejora la calidad de vida de los vecinos.

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