La guinda de un proyecto de éxito
Barcelona inaugurará en enero su primera 'bibliococina' de préstamo de utensilios en Sant Antoni
Vecinos y comerciantes de Sant Antoni colaboran con el ayuntamiento en una campaña de civismo para mejorar el barrio

'All i ceba', una de las actividades de la cocina comunitaria. / A. de B.
Ha cumplido ya más de dos años de vida la cocina comunitaria del Mercat de Sant Antoni, un proyecto vecinal muy poco conocido fuera de ese barrio y, sin embargo, un éxito rotundo a poco que se sabe de él. Han pasado por sus fogones (para socializar, para ayudar, como terapia, para aprender recetas y, de paso, catalán…) unas 7.000 personas solo en 2024 y un balance de todas sus actividades fue presentado el pasado martes por la noche en el Consell de Barri de Sant Antoni. En un barrio en el que los conflictos tanto dividen (a favor y en contra de la peatonalización de la ronda, lo mismo, pero de la calle Parlament, con enfrentados puntos de vista sobre qué hacer con quienes duermen en la calle…), esa cocina, medio escondida en la planta subterránea del mercado, parece ser lo único que no se discute, vamos, un éxito que a partir del próximo enero crecerá con algo hasta hora insólito en la ciudad: una ‘bibliococina’, la primera de Barcelona.
El Ayuntamiento de Barcelona subvenciona con 27.300 euros la cocina comunitaria de Sant Antoni. Quizá es una de las partidas más provechosas del presupuesto municipal o al menos eso es lo que pareció indiscutible en el balance presentado en el consejo de barrio. En ese espacio se realizan un amplio abanico de actividades. ‘Veus al plat’, como su nombre y sugiere, es una oportunidad para sacar provecho de lo literalmente más rico de la mezcla de culturas y comunidades que viven en esa esquina del Eixample. El Grup de Dones de Sant Antoni aprovecha el calor del fuego y los aromas para hablar de feminismo. Hay talleres para que niños y adultos cocinen juntos y, también, proyectos en los que se trabaja la salud mental gracias a lo terapéutica que puede ser una actividad de este tipo. De hecho, para algunos de esos 7.000 participantes eso es lo más parecido que tienen a un hogar, porque muchas de esas personas viven en habitaciones de alquiler, algo cada vez más frecuente en Barcelona, de ahí el acierto de la ‘bibliococina’.

Un taller de cocina entre niños y adultos, con productos del mercado. / A. de B.
No prestará libros. No se trata de eso. El propósito es facilitar instrumental de cocina a quien lo requiera para un día quizá especial. Durante los últimos meses, además de las donaciones de productos que han recibido de parte de las tiendas del mercado para llevar a cabo los talleres con producto fresco, la cocina comunitaria ha recibido de vez en cuando donaciones inesperadas, una fuente de chocolate, un equipo completo de ‘foundé’, una ‘raclette’…, vamos, piezas de uso ocasional. El préstamo requerirá un pago mínimo, un euro, que no pretende ser solo simbólico. Permitirá reparar piezas en el caso de que sea necesario y, cuando sea posible, ampliar el repertorio de menaje.
La ‘bibliococina’ de Sant Antoni será formalmente presentada en público a finales de enero, con motivo de la fiesta mayor del barrio.
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