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7 de junio de 1926

'Aquí fue atropellado Gaudí por un tranvía': dos entidades reclaman significar el lugar del accidente, Bailèn con Gran Via

"Llamaron a la puerta, había desaparecido don Anton"

La Sagrada Família supera ya por 138 centímetros al Dedo de Dios de Ulm, el campanario más alto del mundo desde 1890

El tranvía regresa al corazón del Eixample tras 53 años de ausencia

El carruaje con el féretro de Antoni Gaudí, a su paso por la Rambla.

El carruaje con el féretro de Antoni Gaudí, a su paso por la Rambla. / EPC

Carles Cols

Carles Cols

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Antoni Gaudí falleció el 10 de junio de 1926, pero la causa de su muerte no fue una larga enfermedad. Ni una súbita dolencia, sino que fue un accidente. Tres días antes, 7 de junio, le embistió un tranvía de la línea 30 en la confluencia de la calle de Bailèn con la Gran Via y ahora, a ocho meses del centenario de aquel deceso, al menos un par de entidades, como por ejemplo CorEixample, han reclamado que, de algún modo u otro, se rinda homenaje a aquel genial arquitecto en esa esquina de la ciudad. Se podría “dignificar aquel lugar y convertirlo en un espacio de memoria”, sostiene uno de los defensores de esa iniciativa, Xavier Llobet.

Aunque no de forma habitual, pequeños grupos de turistas acompañados por un guía se detienen justo en la confluencia de esas dos calles para conocer los detalles de aquel fatal accidente. Gaudí, al parecer, se detuvo para evitar un tranvía que venía en un sentido y, en la maniobra, no se percató del que se aproximaba por el otro lado. Iba camino de Sant Felip Neri. Era un hombre de costumbres fijas. Probablemente llevaba en la mano o en el bolsillo de su gabardina ‘La Veu de Catalunya’, de la que era lector. Era un personaje muy popular en la ciudad, pero su fama iba de boca en boca y a través de los artículos de la prensa, no a través de la televisión, como resulta lógico por la época de la que se trata, ni tampoco por fotografías. No era un hombre preocupado por su imagen. Tanto es así, que cuando fue trasladado al Hospital de la Santa Creu nadie le reconoció. Pudo balbucear su nombre, pero no le entendieron y en la ficha de su ingreso quedó registrado como Antonia Samdi.

Sus amigos, Domènech Sugranyes, al ver que pasaban las horas y nadie sabía dónde estaba, iniciaron una búsqueda por toda la ciudad. “Don Antón ha desaparecido”, decían. Le encontraron al final postrado en la cama del hospital. Las heridas eran muy graves y no sobrevivió.

A la petición de CorEixample, que Llobet ha llevado a la audiencia pública del Eixample, ha respondido el concejal del distrito, Jordi Valls, que no descarta estudiarla. De aquí a junio de 2026, son decenas lo actos previstos alrededor de su figura, los más significativos, pilotados por la Sagrada Família, su última obra, pero es que, además, el centenario coincide con el hecho de que Barcelona será entonces Capital Mundial de la Arquitectura, hecho que multiplicará aún más los homenajes. A su manera, la iniciativa de señalar de algún modo el lugar exacto en el que murió Gaudí sería de más largo recorrido, para que, en forma de placa o como sea, deje constancia de aquel trágico hecho mucho más allá de 2026.

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