Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sábado, 4 de octubre

Los vecinos de la Esquerra del Eixample retan al ayuntamiento con un plantado de parterres abandonados

El cruce de Consell de Cent con Borrell amanece sembrado de señales de tráfico de cartón en protesta por la indisciplina viaria

Espai Nur, lo mejor que le ha pasado a la rambla de Consell de Cent

Uno de los parterres, incluso con sistema de riego, que el ayuntamiento ha decidido abandonar a su suerte.

Uno de los parterres, incluso con sistema de riego, que el ayuntamiento ha decidido abandonar a su suerte. / JORDI OTIX

Carles Cols

Carles Cols

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Lo que está a punto de acontecer en el eje verde de Consell de Cent perfectamente podría ser bautizado como la versión local de la shakesperiana batalla de Birnam. Los vecinos de la Esquerra de l’Eixample, convocados por la asociación del barrio, tienen previsto este próximo sábado defender los parterres del lado mar de Consell de Cent que el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido abandonar a su suerte. Ha concluido el gobierno municipal que no merece la pena cuidar más esas tierras que nacieron ajardinadas y que, en muchos casos, no han sobrevivido a la constate agresión de los conductores que no se conforman con los espacios expresamente reservados para la carga y descarga de mercancías. La decisión ha sentado especialmente mal en ese tramo de Consell que va de Rocafort a Borrell, donde la defensa de los ejes verdes y de la naturalización del espacio público ha sido tomada como una conquista irrenunciable, así que la protesta prevista para el sábado no podría ser más acertada: plantar, plantar y plantar…, vamos, retar al ayuntamiento a que envíe a las brigadas municipales a literalmente arranque las raíces de esa línea de defensa vecinal.

La noticia le fue comunicada a la Associació de Veïns i Veïnes de l’Esquerra de l’Eixample en plenas vacaciones estivales. Tras evaluar las luces y las sombras de los ejes verdes a los dos años de su implantación, el ayuntamiento comenzó a dar a conocer algunas conclusiones. En un primer momento dio a entender que los parterres de arbustos y flores que no están en las esquinas de Consell de Cent están poco soleados y que su mantenimiento, por lo tanto, es dificultoso. Todos los de menos de 20 metros cuadrados parecían sentenciados en una primera versión de los hechos. Lo que aquello comportaba en realidad se lo dio a conocer días después por correo electrónico, incluso con un plano en el que cartografiaba el futuro de ese eje verde con el tramo comprendido entre Urgell y Villarroel a modo de ejemplo. Los 46 metros cuadrados de los cuatro parterres del lado mar aparecían pintados de amarillo, color cuyo significado se especificaba en una leyenda adjunta: “solo se mantendrá la vegetación arbustiva si la hay”. Pues que la haya, han decidido los vecinos.

El plan del ayuntamiento enviado a los vecinos.

El plan del ayuntamiento enviado a los vecinos. / A. de B.

De Consell de Cent entre Borrell y Rocafort puede decirse, como poco, que es una feliz anomalía en mitad del Eixample. Una de las esquinas, la de Calàbria, es el fecundo Espai Nur, una suerte de refugio de plantas que quizá no han sobrevivido en pisos particulares y que con un cuidado coral han terminado por conformar un curioso ecosistema en que incluso anidan algunas especies de pájaro. El Espai Germanetes es otra feliz rareza de parecidas características, donde a de la estima por la naturaleza urbana los vecinos socializan. Aquel tramo de Consell de Cent es también la puerta de entrada a patio de la Lehmann, lugar de imprescindible visita para cuán distinta podría haber sido Barcelona si no se hubiera arrasado con tanta impaciencia su pasado.

Una furgoneta, aparcada a ras de parterre, fuera de las zonas autorizadas.

Una furgoneta, aparcada a ras de parterre, fuera de las zonas autorizadas. / JORDI OTIX

Aquel es un entorno, además, muy reivindicativo. El cruce de Consell de Cent con Borrell, donde, por cierto, los sábados ha arraigado un mercado de productos frescos de la huerta, amaneció un día del pasado febrero con señales de tráfico de cartón que algún o algunos vecinos instalaron para exigir a los conductores el respeto de las áreas peatonales.

Es todo ese tejido de defensores de los ejes verdes el que el próximo sábado hará las veces de Malcom y Macduff, los personajes de ‘Macbeth’ que hace realidad la profecía de las brujas, que el bosque de Birnam caminará hasta el castillo de Dunsinane. Una comisión formada, entre otros, por los gestores del Espai Nur y el Espai Germanetes está ultimando los preparativos para plantar los parterres. Lo que sucederá después es por ahora un final por escribir.