El Periódico

Bellaterra,

Cerdanyola, Sant Cugat:

historia de un triángulo poco amoroso

Un reportaje de Clàudia Mas

Fotos de Manu Mitru y diseño de Ramon Curto

Bellaterra, un núcleo de unos 3.000 habitantes con Entidad Municipal Descentralizada (EMD), ha entrado en 2026 en la fase decisiva de un pulso territorial que se enquistó hace años. Aunque pertenece a Cerdanyola del Vallès y cuenta con autonomía administrativa y de gestión -financiada por el propio ayuntamiento-, una comisión vecinal inició en 2019 una recogida de firmas para impulsar la incorporación a Sant Cugat, ciudad a la que se sienten más próximos identitaria y socioeconómicamente. El proceso contó con el apoyo del 61% del vecindario, que se manifestó a favor mediante 1.230 firmas.

El procedimiento se reactivó en 2024 tras una sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), que obligó a Cerdanyola a elaborar un expediente informativo con la aportación de documentación de distintas administraciones locales y supramunicipales.

La novedad política, sin embargo, ha llegado ahora: por primera vez, Sant Cugat ha emitido un informe que anuncia la viabilidad de la anexión. Un posicionamiento que ha levantado polvareda en Cerdanyola, cuyo gobierno municipal ha tildado la postura de "desleal". La decisión final queda ahora en manos de la Generalitat, que previsiblemente resolverá este verano.

rotonda

Media de edad

Fuente: Idescat 2024

Con educación superior

(personas de más de 15 años)

Viviendas de alquiler

Viviendas de más de 120 m2

Rentas por cápita

IBI

Recibo medio urbano

Las comunicaciones

Las comunicaciones entre Bellaterra y Sant Cugat son más fluidas que con Cerdanyola, en gran parte porque Bellaterra cuenta con Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), el mismo sistema que conecta directamente con Sant Cugat, mientras que en Cerdanyola predomina Rodalies. Esa diferencia se nota en el día a día: el trayecto en transporte público desde Bellaterra hasta Cerdanyola ronda los 26 minutos, mientras que hasta Sant Cugat se reduce a unos 8 minutos, lo que refuerza la percepción de una conexión más natural con Sant Cugat.

Vista general de las edificaciones del núcleo de Bellaterra

Alumnos de las escuelas de Bellaterra dirigiéndose hacia la estación de FGC de Bellaterra

Vista de una calle de Bellaterra, con coches estacionados

La fachada de la estación de FGC de Bellaterra

Jóvenes en el Bar Bonaparte de la plaza central de Bellaterra, tras salir del trabajo

Qué era antes Bellaterra

Bellaterra empezó a dibujarse a finales de los años 20 del siglo pasado, cuando el farmacéutico de Cerdanyola Bartomeu Bartomeu impulsó la urbanización de unos terrenos familiares y consiguió que el ferrocarril incorporara una parada. Nació como enclave de veraneo a fabricantes e industriales. Fue creciendo entre torres y antiguas masías, con un urbanismo singular que todavía hoy marca el paisaje. Con el tiempo, la llegada de grandes infraestructuras -la Universitat Autònoma de Barcelona y la autopista- consolidó una separación física y funcional respecto de Cerdanyola, y esa distancia terminó reforzando una identidad propia.

Ese desenganche del municipio matriz acabó trasladándose al terreno institucional. El primer intento formal de independencia llegó en 1992, pero chocó con las limitaciones legales. El salto más relevante se produjo en 2008, cuando la Generalitat aprobó la creación de la Entidad Municipal Descentralizada (EMD), que empezó a operar plenamente en 2010 y dotó a Bellaterra y a sus 3.000 habitantes de un autogobierno administrativo y representación política. La pulsión soberanista volvió a emerger con fuerza en septiembre de 2015, con una consulta vecinal impulsada bajo la presidencia de la EMD de Ramon Andreu, que registró una participación y un respaldo muy elevados a la independencia de Bellaterra. Apoyaron la ruptura con Cerdanyola 1.115 personas (el 54% de las que tenían derecho a voto) y solo 49 se pronunciaron en contra.

Foto aérea del centro de Bellaterra

Foto aérea del centro de Bellaterra

Un año después, en 2016, el Parlament rechazó la creación de un nuevo municipio, pero instó a Cerdanyola y a la EMD a pactar un mayor autogobierno. El bloqueo de esas negociaciones entre 2016 y 2018 abrió una vía alternativa: dejar de reclamar un término municipal propio y apostar por la segregación de Cerdanyola y la anexión a Sant Cugat. La propuesta se formalizó en 2019 con el apoyo del 61% del censo y, desde entonces, se ha convertido en el eje del debate territorial que ahora entra en su fase decisiva.

Josep Maria Riba, presidente de la EMD: "Ir a Sant Cugat como barrio supondría un paso atrás"

Josep Maria Riba (Bellaterra Endavant) preside la EMD de Bellaterra desde 2023. Defiende que el proceso para integrarse en Sant Cugat responde al compromiso adquirido en 2019 y asegura que el actual gobierno local asume esa decisión como una “obligación democrática”. Según Riba, los informes remitidos a las distintas administraciones acreditan que se cumplen los requisitos legales para tramitar el expediente. Asimismo, subraya que la EMD es "irrenunciable" porque garantiza autonomía política, capacidad de interlocución institucional y acceso directo a financiación y subvenciones; un marco que, a su juicio, se perdería si Bellaterra pasara a ser un barrio sin personalidad jurídica.

El presidente sostiene que el apoyo vecinal se explica por una percepción histórica de déficit de inversiones y servicios por parte de Cerdanyola y por una mayor proximidad territorial y emocional con Sant Cugat. "Cerdanyola nos ha tenido abandonados", afirma, aunque reconoce que la relación con el consistorio ha mejorado en los últimos años. Con todo, insiste en que el malestar es estructural y viene de lejos. Admite que no se sabe cuántos vecinos aceptarían el cambio de municipio si ello implicara renunciar a la EMD -un punto que genera división, pero mantiene que el traslado es legalmente viable y que la desaparición automática de la EMD no queda establecida de forma explícita en la normativa.

Chus Cornellana, Comisión Vecinal: "Que Bellaterra decida: con EMD o sin ella"

Chus Cornellana, impulsora de la comisión Bellaterra és Sant Cugat, sostiene que la relación con Cerdanyola ha sido históricamente "difícil" y marcada por una distancia territorial, económica y social que, a su juicio, se traduce en una sensación persistente de abandono. Denuncia un déficit de inversiones y de equipamientos básicos -biblioteca, polideportivo o espacios comunitarios- y defiende que el malestar no responde a un gobierno concreto, sino a una dinámica municipal prolongada. En este sentido, remarca que Bellaterra no sería una carga para nadie: asegura que el territorio es autosuficiente con la recaudación del IBI y que, pese a ello, la parte del presupuesto que revierte en el barrio es "bajísima", lo que alimenta la percepción de agravio.

Cornellana defiende que la vía emprendida se apoya en un mandato vecinal contundente y en un expediente tramitado "de manera oficial", y considera que el desenlace debería resolverse por criterios estrictamente técnicos, no políticos. En este marco, critica como "poco afortunadas" las declaraciones procedentes de Cerdanyola, formuladas tras el pronunciamiento de Sant Cugat, y reprocha al alcalde cerdanyolense lo que califica de "rabieta" institucional. También pone el foco en el debate interno sobre la continuidad de la EMD y reclama una consulta directa y simple para despejar la división: ir "con EMD o sin EMD".

Qué dice Cerdanyola

El Ayuntamiento de Cerdanyola ha cerrado filas contra la anexión de Bellaterra y ha cargado contra Sant Cugat por haber avalado técnicamente el proceso, una posición que el gobierno local ha calificado de falta de lealtad institucional. El alcalde, Carlos Cordón, ha sostenido que el informe favorable supone un giro "inesperado" que rompe la confianza entre administraciones.

El alcalde de Cerdanyola, Carlos Cordón Núñez, del PSC

El alcalde de Cerdanyola, Carlos Cordón Núñez, del PSC

Cerdanyola defiende que cualquier cambio de término municipal debería nacer de acuerdos entre ayuntamientos, no de movimientos unilaterales, y añade una lectura más amplia: la segregación, según el consistorio, pondría en riesgo el modelo de cohesión y redistribución asociado al Estado del bienestar. Frente a la anexión, el gobierno municipal apuesta por mantener la unidad y reforzar la EMD con más competencias y financiación.

En paralelo, el ayuntamiento ultima un informe técnico para sostener la inviabilidad de la segregación y prepara el terreno para trasladar la disputa -si hace falta- al plano político y judicial.

Qué dice Sant Cugat

El Ayuntamiento de Sant Cugat ha avalado técnicamente la viabilidad de la anexión de Bellaterra en un informe solicitado por Cerdanyola dentro del expediente que este municipio ha tenido que reactivar por orden judicial. El documento, que ahora se remitirá al consistorio cerdanyolense, concluye que la operación cumple los requisitos legales en términos demográficos, de continuidad urbana y de capacidad económica.

La clave, sin embargo, ya no está solo en si la anexión es posible, sino en qué ocurriría con la Entidad Municipal Descentralizada (EMD): ahí se concentra ahora el debate. El informe subraya que Sant Cugat no asumiría automáticamente la actual estructura de autogobierno de Bellaterra y que cualquier decisión sobre su encaje -mantenerla, reformularla o integrarla en la organización municipal- correspondería al pleno santcugatense.

Desde el gobierno de Sant Cugat, cuyo alcalde es Josep Maria Vallès (Junts), se ha insistido en que su papel se limita a una respuesta técnica, exigida por la normativa y por la sentencia del TSJC, y ha rechazado haber actuado con deslealtad institucional. La alcaldía ha remarcado que el proceso parte de la voluntad vecinal expresada en Bellaterra y de una tramitación que, formalmente, ha impulsado el Ayuntamiento de Cerdanyola.

Qué dice Bellaterra

En Bellaterra crece la presión vecinal para dejar Cerdanyola y pasar a Sant Cugat, una opción que la comisión promotora considera la mejor salida tras años de desconexión territorial y falta de servicios e inversiones. El movimiento sostiene que el cambio de municipio responde a una realidad cotidiana que ya mira más hacia Sant Cugat y reclama que se respete la voluntad mayoritaria expresada en la recogida de firmas.

El principal punto de fricción es el encaje institucional: la comisión defiende que primero hay que marcharse y después acordar la fórmula (con EMD u otra). En cambio, el presidente de la EMD, Josep Maria Riba, fija una condición: si la anexión implica perder la EMD, el gobierno local no la avalará. Así, la opinión en Bellaterra se concentra en un 'sí' a irse, pero con debate abierto sobre si debe ser con autonomía propia o como un barrio más.

Qué opina el vecindario

Muchos vecinos dicen sentirse desatendidos por Cerdanyola y hay quienes critican el mal mantenimiento y el funcionamiento de la EMD. Por eso, varios ven la anexión a Sant Cugat como una opción para mejorar servicios y coordinación, sin perder identidad. Otros, en cambio, dudan por la posible pérdida de identidad de Cerdanyola y por las consecuencias económicas, además de la incertidumbre sobre servicios como el CAP.

Miguel Montesinos y Carmen Armenteros, vecinos de Bellaterra

Miguel Montesinos y Carmen Armenteros, vecinos de Bellaterra

Hace 43 años que Miguel Montesinos y Carmen Armenteros viven en Bellaterra y ambos dicen sentirse abandonados por Cerdanyola. Apoyan la anexión a Sant Cugat, aunque reconocen que no saben si la situación mejoraría, porque no ven garantías claras. Critican que Cerdanyola los desatiende y que la EMD no funciona como debería. También apuntan que les preocupa cómo quedarían servicios como el CAP y subrayan que el movimiento vecinal se mantiene activo desde hace años y que la reivindicación viene de lejos.

Joan Montero, vecino de Cerdanyola

Joan Montero, vecino de Cerdanyola

Joan Montero, que vive en Cerdanyola desde hace más de 20 años, afirma que no ve clara la marcha de Bellaterra a Sant Cugat. Sostiene que el cambio supone una pérdida de identidad para Cerdanyola y que también tiene consecuencias económicas. Explica que usa la estación de Bellaterra para desplazamientos familiares y reconoce que, para llegar a Sant Cugat, el trayecto resulta más sencillo. Aun así, insiste en que no considera adecuado modificar el término municipal.

Víctor Pérez y Gerard Treseño de 22 años

Víctor Pérez y Gerard Treseño de 22 años

Víctor, vecino de Bellaterra de toda la vida, se muestra favorable a la anexión al municipio de Sant Cugat. Asegura percibir un trato deficiente por parte de Cerdanyola, que atribuye al mal estado de las calles, la falta de mantenimiento y la escasez de servicios. También critica la falta de respuesta de la EMD y denuncia fallos frecuentes en el alumbrado de la vía principal y de las calles de conexión. Asimismo, señala que, en el marco del debate, se ha instalado un rótulo con el nombre de 'Cerdanyola' a la entrada de Bellaterra, una actuación que, según afirma, supone un gasto elevado.

Por su parte, Gerard, que ha residido tanto en Sant Cugat como en Bellaterra, asegura con total convicción que se sentiría más cómodo si Bellaterra se anexionara a su actual municipio.

Anna Contra, vecina de Sant Cugat

Anna Contra, vecina de Sant Cugat

Contra explica que vive en Coll Favà (Sant Cugat) y que lleva a sus hijos a Bellaterra, al colegio Ramon Fuster. Comenta que una anexión puede servir para unificar festividades y normativas y para mejorar la comunicación, creando un vínculo más estrecho entre Sant Cugat y Bellaterra. Añade que le ilusiona que Bellaterra se integre en Sant Cugat sin perder su identidad propia. También señala que entiende que exista debate, porque influyen factores económicos y porque algunos vecinos lo perciben como un paso atrás.

Gemma Luque Romero, junto a su hija, alumna del colegio La Vall

Gemma Luque Romero, junto a su hija, alumna del colegio La Vall

Gemma, de 52 años, indica que vive en Bellaterra desde hace una década y que ve con muy buenos ojos una posible incorporación a Sant Cugat. Argumenta que la cercanía se traduce en mejores servicios. Se muestra muy crítica con la EMD y sostiene que la relación con Cerdanyola es casi inexistente, más allá del cobro de impuestos y tasas, y que los servicios son limitados. Sobre la basura, explica que la recogida se hace puerta a puerta y que el servicio se reparte por días entre la EMD y Cerdanyola.

Cuál es el siguiente paso del conflicto

El Ayuntamiento de Cerdanyola debe completar y remitir a la Generalitat el expediente técnico iniciado en 2019 -ahora en su tramo final y con envío previsto para marzo- incorporando, tal como obligan sentencias judiciales firmes, los informes técnicos de todas las administraciones implicadas, entre ellas la EMD, el Ayuntamiento de Sant Cugat, la Diputación de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) o el Consell Comarcal del Vallès Occidental. Una vez llegue la documentación, la Generalitat tendrá la última palabra y contará con un plazo aproximado de seis meses para resolver, de modo que la decisión sobre el futuro de Bellaterra -si se integra en Sant Cugat o permanece en Cerdanyola- podría conocerse después de verano.

Un reportaje de EL PERIÓDICO

Textos: Clàudia Mas

Fotografías: Manu Mitru

Infografías: Ramon Curto

Coordinación: Rafa Julve

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