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Tres noches a la intemperie

Los desalojados del B9 de Badalona tras pasar la primera noche bajo techo: "Estaba a punto de morir de frío, ya no aguantaba más"

Diez personas, al menos durante una semana, podrán pernoctar en el Casal Antoni Sala i Pont, cedido por organizaciones independentistas

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Algunos de los desalojados del B9 pasan la primera noche a cubierto: "Estaba a punto de morir de frío, ya no aguantaba más"

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Jordi Pujolar | ACN

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Algunas de las personas desalojadas el miércoles en el B9 de Badalona han podido dormir bajo techo, después de tres noches a la intemperie, con lluvia y bajas temperaturas. "Tenía mucho frío y ya no podía más. Lloraba y le pedía a Dios que me sacara de aquí", relata Samba Niang, una de las diez personas que, al menos durante una semana, podrá pernoctar en el Casal Antoni Sala i Pont, cedido por organizaciones independentistas.

Niang tenía el sábado la sensación de estar "a punto de morir de frío", pero este domingo ya se ve "recuperado en un 80%" tras dejar la calle. La solución de la pasada noche, sin embargo, solo ha sido para unos pocos escogidos y las entidades sociales esperan que el acuerdo con Drets Socials sea "el principio de algo importante".

A la espera de conocer los detalles del acuerdo y la capacidad de acogida para la próxima noche, el portavoz de Badalona Acull, Carles Sagués, ha asegurado que "el problema no se acaba hoy ni mucho menos". Con todo, la organización valora positivamente que se puedan ir dando pasos para que día a día haya menos gente que tenga que dormir "bajo un puente".

Uno de los que ya sabe lo que es eso es Samba Niang, un músico senegalés que había vivido en un pueblo de Murcia hasta hace pocas semanas, cuando se trasladó a Badalona para intentar proyectar su carrera artística. Lejos de ello, se vio abocado a vivir en el asentamiento del B9 y de allí a verse en la calle y habiendo perdido sus pocas pertenencias.

"No nos rendimos"

"La lluvia caía sobre nosotros y todo está mojado para tirar a la basura", se lamenta Niang en declaraciones a los medios de comunicación. El hombre, sin embargo, no abandona el optimismo y asegura que las últimas horas en el casal independentista han sido de "menos sufrimiento".

Han dormido un total de diez personas, entre hombres y mujeres. El cansancio de los últimos días les ha hecho despertarse pasadas las nueve y media de la mañana. Después de recuperar fuerzas con un poco de café caliente, pan y galletas, han recogido el local para convertirlo en un centro logístico para la acampada que todavía se mantiene bajo el puente de la C-31.

Durante la mañana se hará comida caliente para llevarla al resto de personas afectadas por el desalojo. "Tenemos que agradecer a mucha gente todo lo que está haciendo para que podamos resistir. No nos rendimos", ha exclamado Niang, que lamenta que, en cambio, desde el Ayuntamiento de Badalona se envíen mensajes para criminalizar a todo el colectivo.

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