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Venta truncada

Conservas Dani se interesó por la compra de las patatas Corominas de Badalona hasta el revés judicial a la marca

La documentación del concurso de acreedores de la sociedad badalonesa revela negociaciones comerciales entre las dos populares empresas

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CONTEXTO | Las famosas patatas Corominas de Badalona cambiarán de color y ubicación a raíz de una sentencia judicial

NUEVA TIENDA | Abre la nueva tienda de las famosas patatas Corominas de Badalona

CLAVES | Una tienda que abre y otra cerrada: ¿qué ocurre con las famosas patatas Corominas de Badalona?

Las famosas patatas Corominas de Badalona cambiarán de color y ubicación a raíz de una sentencia judicial

EL PERIÓDICO

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Badalona
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Antes de su particular 'cerrojazo', la facción familiar que gestionaba las populares patatas Corominas de Badalona —la de Joan Corominas y Josep Garcia— trató de vender la empresa que ahora se halla en concurso de acreedores por su insolvencia para asumir deudas. En ese proceso de intento de venta, se interesó por la compra de la casi centenaria marca badalonesa la también popular marca Conservas Dani, especializada en conservas y productos de aperitivo, tal y como revela la documentación relativa al concurso de la mercantil Patates Fregides Corominas SL a la que ha accedido EL PERIÓDICO.

Desde Conservas Dani confirman el documentado interés comercial por Corominas a este diario. "Hicimos unas tres reuniones con ellos porque nos interesaba Corominas como producto complementario al nuestro, pero el tema acabó cayendo cuando nos dijeron que ya no eran propietarios de la marca y que no íbamos a poder usarla", comenta por teléfono un responsable comunicativo de Conservas Dani, quien precisa que no llegaron a presentar oferta formal de compra.

El cambio de titularidad de la marca al que se refiere lo avanzó este diario: una sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona resolvió que la marca Corominas pertenece a la ramificación familiar que representa Anaïs Duran Corominas, heredera —cuarta generación de la familia— de la titularidad de la marca original registrada el año 1968. Ella es, de hecho, la propietaria de la nueva tienda que una renovada Corominas de color azul turquesa abrió en el centro de Badalona este pasado mes de agosto.

En consecuencia, la marca Corominas saltaba de las manos de Joan Corominas (primo de la madre de Anaïs Duran Corominas) y Josep Garcia (cuñado de su madre), quienes gestionaban la sociedad —con una facturación anual de un millón de euros en 2023— y la histórica fábrica de la calle Miquel Servet de Badalona, y quienes negociaron el intento de venta a Conservas Dani.

El interés de la marca de conservas, sin embargo, se mantuvo "hasta que fue informada de la situación judicial que impedía seguir utilizando la marca Corominas, que hacía tantos años que se venía utilizando y cuya implementación en el sector alimenticio del aperitivo era una razón para poder valorar la compra de la sociedad o, en su defecto, de su unidad productiva", reza la documentación concursal consultada.

Corominas VS Corominas: claves de la pugna judicial

La particular pugna judicial de los Corominas se remonta a abril del 2021, cuando la facción familiar que representa Anaïs Duran Corominas, heredera —cuarta generación de la familia— de la titularidad de la marca original registrada el año 1968, llevó a los tribunales a la otra parte en que la familia está dividida, la que representan Joan Corominas y Josep Garcia, al entender que una nueva marca Corominas que estos habían registrado en el 2017 perjudicaba sus derechos como titulares de la marca original.

En primera instancia les dio la razón el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Barcelona el 1 de abril del 2022, que en una sentencia a la que ha tenido acceso este diario recriminó a los Corominas que habían registrado la nueva marca hacerlo con "mala fe". El juez llegó a esta conclusión aduciendo que el registro de la segunda marca Corominas se produjo "sin conocimiento ni consentimiento" de la titular de la misma —la madre de Anaïs Duran Corominas— y "con claro abuso de confianza", con el objetivo de lograr "previsibles beneficios" para la sociedad Corominas SL.

Dichos "previsibles beneficios" los dedujo el juez especialmente de la vía de venta telemática, muy relevante por el prestigio de las patatas artesanales en todo el territorio estatal. Esta cuestión fue clave en el juicio porque, mientras los Corominas que registraron la segunda marca defendieron haberlo hecho para proteger la tienda 'online' y el dominio 'www.patatescorominas.com', el juez justificó la nulidad absoluta de la misma en que su validez hubiera supuesto la "exclusión" de los titulares de la marca original de un canal como la venta 'online', "notoriamente en auge y en constante crecimiento [económico]".

El 28 de julio del 2023, la Audiencia Provincial de Barcelona ratificó en sentencia firme —no recurrida— la resolución de primera instancia tras la apelación de los Corominas que perdieron el primer pleito. En ella, el juez reafirma la "mala fe" tras el registro de la segunda marca Corominas al entender que la misma "dificulta y perjudica la explotación de la marca anterior por sus legítimos propietarios", a quienes protege criticando que la facción familiar apelante "era consciente" de que la nueva marca "era incompatible" con la primera y que, en todo caso, debió registrarse "a nombre de la titular denominativa [la madre de Anaïs Duran Corominas] o, como mínimo, con su autorización".

Además, el juez consideró asimismo relevante que, pese a usar la marca desde los años 90 sin oposición de los propietarios de la misma, quienes gestionan la empresa Corominas SL lo hacían en condición de licenciatarios y no de propietarios. Este hecho lleva al juez a apreciar que los propios apelantes eran conscientes de su condición de no propietarios, ya que da por probado que habían llegado a ofrecerse, tras intentar adquirir la marca sin éxito, a "cesar en el uso y no transmitirla o cederla a un tercero".

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