Emblema local
El cierre de las viejas patatas Corominas de Badalona se debe a su "insolvencia" por concurso de acreedores
Un juez acredita la imposibilidad de pagar deudas de la facción familiar que perdió judicialmente la marca, cuyo local lleva meses clausurado
CONTEXTO | Las famosas patatas Corominas de Badalona cambiarán de color y ubicación a raíz de una sentencia judicial
NUEVA TIENDA | Abre la nueva tienda de las famosas patatas Corominas de Badalona
CLAVES | Una tienda que abre y otra cerrada: ¿qué ocurre con las famosas patatas Corominas de Badalona?

EL PERIÓDICO

No hay vecino de Badalona que haya pasado por la vieja fábrica de las famosas patatas Corominas en el número 254 de calle Miquel Servet y no se haya preguntado por qué el emblemático establecimiento permanece cerrado desde hace meses. Un cartel en la puerta lo corrobora: "Cierre provisional".
La razón tras el cierre no es menor. La empresa que gestionaba el local, Patates Fregides Corominas SL, ha presentado concurso voluntario de acreedores por hallarse en estado de "insolvencia actual", tal y como reza un auto del Juzgado de lo Mercantil núm. 6 de Barcelona del pasado 4 de octubre al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO.
La resolución judicial da trámite a la declaración de concurso de acreedores voluntario solicitada por la mercantil. El juez da por acreditada la insolvencia e inicia el concurso de acreedores, a partir del cual la empresa solicita la correspondiente liquidación de su patrimonio. El procedimiento tiene por objeto, ante la imposibilidad de la empresa de cumplir regularmente sus obligaciones exigibles, que la mercantil —el deudor— y sus acreedores puedan llegar a un acuerdo para evitar la quiebra total.

Auto de concurso de acreedores de la empresa de las patatas Corominas de Badalona. / El Periódico
La empresa que se declara insolvente es la que lideran Joan Corominas y Josep García, familiares —primo y cuñado de la legítima heredera de la marca Corominas —que perdieron el juicio sobre la titularidad de la marca, según ratificó la Audiencia Provincial de Barcelona, tal y como reveló este diario.
No debe confundirse a esta empresa de las viejas patatas Corominas, de la facción familiar que perdió el juicio, con el nuevo proyecto empresarial que encabeza Anaïs Corominas, hija de la heredera —facción familiar que ganó el juicio— y que acaba de abrir una nueva tienda en el centro de Badalona, a la cual proveerá una nueva fábrica ubicada en Montcada i Reixac. Este diario ha intentado contactar sin éxito con Joan Corominas y Josep García en repetidas ocasiones para recabar su versión sobre el nuevo escenario del concurso de acreedores.
El contexto judicial: Corominas VS Corominas
La particular pugna judicial de los Corominas se remonta a abril del 2021, cuando la facción familiar que representa Anaïs Duran Corominas, heredera —cuarta generación de la familia— de la titularidad de la marca original registrada el año 1968, llevó a los tribunales a la otra parte en que la familia está dividida, la que representan Joan Corominas y Josep Garcia, al entender que una nueva marca Corominas que estos habían registrado en el 2017 perjudicaba sus derechos como titulares de la marca original.
En primera instancia les dio la razón el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Barcelona el 1 de abril del 2022, que en una sentencia a la que tuvo acceso este diario recriminó a los Corominas que habían registrado la nueva marca hacerlo con "mala fe". El juez llegó a esta conclusión aduciendo que el registro de la segunda marca Corominas se produjo "sin conocimiento ni consentimiento" de la titular de la misma —la madre de Anaïs Duran Corominas— y "con claro abuso de confianza", con el objetivo de lograr "previsibles beneficios" para la sociedad Corominas SL.
El 28 de julio del 2023, la Audiencia Provincial de Barcelona ratificó en sentencia firme la resolución de primera instancia tras la apelación de los Corominas que perdieron el primer pleito. En ella, el juez reafirma la "mala fe" tras el registro de la segunda marca Corominas al entender que la misma "dificulta y perjudica la explotación de la marca anterior por sus legítimos propietarios", a quienes protege criticando que la facción familiar apelante "era consciente" de que la nueva marca "era incompatible" con la primera y que, en todo caso, debió registrarse "a nombre de la titular denominativa [la madre de Anaïs Duran Corominas] o, como mínimo, con su autorización".
Además, el juez consideró asimismo relevante que, pese a usar la marca desde los años 90 sin oposición de los propietarios de la misma, quienes gestionan la empresa Corominas SL lo hacían en condición de licenciatarios y no de propietarios. Este hecho lleva al juez a apreciar que los propios apelantes eran conscientes de su condición de no propietarios, ya que da por probado que habían llegado a ofrecerse, tras intentar adquirir la marca sin éxito, a "cesar en el uso y no transmitirla o cederla a un tercero".
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