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Movilidad

Del veto inicial a la nueva oferta de Alstom: la historia del megacontrato del metro de Barcelona

La multinacional, que se postuló inicialmente, quedó vetada por figurar en una base de datos de la ONU sobre asentamientos en Palestina

CONTEXTO | Alstom prepara una oferta económica para el gran contrato de 35 trenes del metro de Barcelona

El metro de Barcelona, en una imagen de archivo

El metro de Barcelona, en una imagen de archivo / Belén González / EPC

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Judit Bertran

Judit Bertran

Barcelona
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Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) publicó este julio la licitación la compra de 35 nuevos trenes para la red de metro, considerada la más importante de la historia del metro de Barcelona ya que parte con un precio base de 330 millones sin IVA y la posibilidad de comprar 4 trenes más.

La operación prevé absorber mejor el aumento de la demanda del transporte público, ante la subida de las validaciones en la red del 2,4% en 2005 respecto al año anterior, ascendiendo a un total de 479,9 millones. Sin embargo, la oferta es un proyecto relanzado que lleva más de un año marcado por varios contratiempos que obligaron a retrasar el trámite hasta publicarlo de nuevo.

Todo empezó el 2 de agosto de 2025, cuando TMB sacó una licitación inicial de 39 trenes por un valor de 321 millones previstos para 2029. La multinacional francesa Alstom, la cual ya se había hecho con megacontratos históricos años atrás, se postuló. Sin embargo, entre los pliegos del megacontrato se especificaba que cualquier empresa con vínculos en territorios palestinos ocupados por Israel quedaría automáticamente vetada, respondiendo a la decisión del Ayuntamiento de Barcelona de romper relaciones institucionales con el Estado israelí y aplicar los criterios de la lista de empresas vinculadas a asentamientos en territorios palestinos del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Y entre las incluidas en la lista se encontraba la empresa con fábrica en Santa Perpètua de Mogoda que también, según la coalición de 25 organizaciones Don't Buy into Occupation (DBIO), estaba "involucrada" en sus informes por la participación en proyectos de transporte en Jerusalén que conectaban con asentamientos israelís. Por ello, su postulación quedó desestimada inmediatamente.

Fábrica de Alstom en Santa Perpètua de Mogoda, donde se fabrican los nuevos trenes del metro de Barcelona.

Fábrica de Alstom en Santa Perpètua de Mogoda, donde se fabrican los nuevos trenes del metro de Barcelona. / ANNA MAS

No conformes con la situación, el 14 de agosto Alstom interpuso formalmente un recurso especial ante el Tribunal Català de Contractes del Sector Públic (TCCSP) para impugnar la cláusula de exclusión. Aseguró que no tenía ninguna actividad dentro de la zona afectada e informó que ya había solicitado ser formalmente eliminada de la base de datos de la ONU en diciembre de 2023, una solicitud que reiteró en 2024 y en julio de 2025 para corregir ese detalle. Finalmente, el 26 de septiembre de 2025, salió oficialmente de la lista negra.

La empresa había entrado en el registro de la ONU por el suministro de trenes de su modelo Citadis 302 para la Línea Roja del Tren Ligero de Jerusalén (JLR), inaugurada en 2011 y marcada por las críticas por su recorrido hacia los asentamientos ocupados del este del territorio. Su último contacto con Israel fue este mes de julio, cuando financió un proyecto ferroviario para unir las ciudades de Haifa y Nazaret ubicadas en el norte del país, pero sin relación con los asentamientos.

Pese al recurso, el tribunal no llegó a emitir una resolución final porque la misma empresa se retiró voluntariamente del proceso a finales de septiembre tras confirmar que la ONU la había borrado de la lista negra, un giro que le permitía presentarse finalmente al concurso de manera inmediata y sin esperar los tiempos de resolución judicial.

El tribunal aceptó formalmente este desistimiento el 3 de octubre de 2025 y no sancionó a Alstom porque no vio temeridad o mala fe en la interposición de la reclamación. Finalmente, en diciembre se hizo público que la multinacional no había tenido competencia y había sido la única que se había postulado para hacerse con el megacontrato. Pero la oferta era, según señala TMB, "inadecuada" porque no se cumplían las exigencias técnicas y funcionales que establecían los pliegos del megacontrato. Y, como además se había presentado una oferta técnica pero no económica, el concurso acabó desierto.

Operarios trabajan en las obras de mejora de la L1 del metro de Barcelona entre las paradas de Mercat Nou y Santa Eulàlia.

Operarios trabajan en las obras de mejora de la L1 del metro de Barcelona entre las paradas de Mercat Nou y Santa Eulàlia. / JORDI OTIX

Ahora, TMB ha tenido que reformular los pliegos y ha vuelto a lanzar un nuevo concurso modificado en julio de 2026, esta vez fijando una base de 35 trenes nuevos para situar la frecuencia de paso del metro por debajo de los 3 minutos y medio en hora punta. La mayor parte de los vehículos, 22 de ellos, estarán destinados al reforzar el tramo central de la L9 (moviendo los viejos de la L2 a la L9 y los nuevos destinándolos a la primera línea) y los otros 13 para las líneas convencionales, y abren la posibilidad de comprar otros cuatro más. Sin embargo, la diferencias entre lotes de convoyes y el poco tiempo hábil para la fabricación aumenta la exigencia de la participación.

Uno de los cambios más significativos es la opción de un mismo fabricante a optar a la totalidad del contrato, algo que en la primera oferta no era exactamente así porque los lotes de los trenes inicialmente se adjudicaban por separado y una misma empresa no podía ocuparse de todos, un detalle que echó para atrás a otras constructoras ferroviarias.

Lo que sí sigue es la sanción a empresas que figuran en la base de datos de la ONU sobre los asentamientos en Palestina, una condición que dejaría fuera a una de las mayores competidoras de Alstom, la empresa vasca CAF, que mantiene sus operaciones activas en un tranvía de Jerusalén.

Según ha podido saber EL PERIÓDICO, Alstom se halla ahora en pleno análisis del pliego de condiciones con "el objetivo de presentar la mejor propuesta tecnológica y económica, comprometida con el territorio, el empleo y el desarrollo de una movilidad sostenible y cercana al ciudadano", dejando atrás el último año de complicaciones y licitaciones fallidas. La multinacional francesa asegura, además, que TMB es un socio estratégico con el que llevan colaborando décadas y su objetivo es seguir siendo socios de referencia para el conjunto de operadores ferroviarios de Catalunya.

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