En el Poblenou
Barcelona prevé que La Escocesa acoja viviendas adaptadas, un vivero de empresas y una fábrica artística en tres años
El ayuntamiento calcula que se requerirán al menos 51,8 millones de euros para transformar el complejo fabril del siglo XIX, de los que el consistorio financiará 27,2 millones y el resto tendrán que aportarlo socios y empresas participantes
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Interior del recinto de La Escocesa, en el barrio del Poblenou, en Barcelona. / Belén González

El Ayuntamiento de Barcelona se reta a que La Escocesa, la antigua fábrica textil decimonónica del Poblenou en desuso desde hace unas cuatro décadas y refugio de artistas, se transforme en poco más de tres años en un complejo de viviendas adaptadas para personas con discapacidad, una fábrica de creación artística y un vivero de empresas tecnoalimentarias y de economía social. El histórico recinto fabril aguarda remodelación desde que el consistorio lo adquirió en 2017, por 10,1 millones de euros. Entonces con idea de construir viviendas sociales, ahora se pretende combinar 72 pisos reservados para colectivos con dependencia y vulnerables con actividades de inserción laboral para personas con discapacidad intelectual, al mismo tiempo que conviven con los artistas residentes que ya disponen de talleres en su interior y se propulsan nuevas compañías del sector social y gastronómico dentro de sus muros.
Para tratar de hacerlo realidad, se calcula que se requiere una inversión mínima de 51,8 millones de euros. El consistorio se compromete a aportar 27,2 millones de euros y el resto se condiciona a que se financien con fondos de las demás instituciones, entidades del tercer sector y empresas que se incorporen al proyecto y participen de la rehabilitación. Entre ellas, se cuentan la Generalitat, Mercabarna y la Fundación AMPANS, que se hará cargo de los domicilios con asistencia y servicios para personas con discapacidad y un centro de inclusión de unos 4.500 metros cuadrados, repartido entre tres de las siete naves del viejo núcleo industrial.

Recreación del interior de la nave Shield, una vez que se reforme en La Escocesa para albergar el Barcelona FoodLab. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
“Es un proyecto de transformación que debe permitir pasar de un proyecto industrial a uno colectivo de ciudad, de economía del siglo XIX a otro de economía de transformación social y cooperativa”, ha definido el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Se confía en que el grueso de las obras comience en 2027 y la remodelación concluya a finales de 2029. Para este año, ya se programan labores de refuerzo de la estructura de la nave Shield, la más grande del conjunto, con 2.170 metros cuadrados. Allí se concibe que arraigue el Barcelona FoodLab, una incubadora de empresas de innovación agroalimentaria que aspira a ser pionera.
Siete naves
Los distintos usos previstos para dar un nuevo influjo al espacio se repartirán entre todas sus naves. Las de Johnston y Foseco seguirán albergando a una treintena de artistas de la fábrica de creación ya existente, que cuenta con otra cuarentena de creadores que esporádicamente acuden a sus instalaciones. El año pasado se desahució a una decena de artistas y 56 personas dedicadas a la chatarra que ocupaban una parte del recinto.
Las de Steegmann -cuya compra se está ultimando-, Birkhead y Paul concentrarán el centro de inclusión de personas con discapacidad. Las naves Steegman y Birkhead acogerán actividades de inserción laboral para trabajadores con discapacidad intelectual y se habilitarán 72 domicilios, con servicios ajustados a una treintena de personas con discapacidad y el resto para otras beneficiarios en situación de desamparo.
"No serán viviendas al uso, están vinculadas al proyecto de inclusión de la Fundación AMPANS y se dirigen a personas que no pueden aspirar a otra promoción de la ciudad", ha acotado la concejala de Promoción Económica, Raquel Gil. Además, en la nave Paul se encajará un centro de arte inclusivo. La reforma de las tres naves destinadas a la inclusión de personas con discapacidad se presupuesta en 24 millones de euros.

Antigua entrada a La Escocesa, actualmente clausurada, en la calle Pere IV de Barcelona. / Belén González
Collboni ha enlazado el plan con la remodelación de la calle Pere IV y lo ha enmarcado con una "nueva visión" del distrito tecnológico 22@, en que las viviendas y los proyectos sociales cohabiten con las oficinas. "Recuperamos 11.528 metros cuadrados para la ciudad y recuperamos también patrimonio industrial", ha enfatizado el alcalde. Hace un par de décadas, se especuló con que La Escocesa se compartimentaría para comercializarse 'lofts' de lujo. "Es importante el impulso del sector público, solo con la lógica del mercado no pasaría y sería otra cosa si no fuese por la intervención del ayuntamiento", ha apelado el edil.

Recreación del interior de la nave Klein, en La Escocesa, tras la reforma que el Ayuntamiento de Barcelona planifica. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Puestos de trabajo
A su vez, la nave Klein está en proceso de adjudicarse para que se erija en un polo de economía social y solidaria. Gil ha explicado que se busca a un operador del sector de la economía social para que aterrice en ese edificio de La Escocesa. Debe afrontar una importante renovación, tasada en 2,5 millones de euros. El adjudicatario tendrá que costear parte de la puesta al día y dispondrá de una concesión por la que tendrá que abonar 7,5 millones de euros, con unas tres décadas para amortizar la operación. Gil ha comentado que candidatos del sector cooperativo, social y energético han mostrado interés por afincarse.

Recreación del interior de la nave Shield, una vez que se reforme en La Escocesa para albergar el Barcelona FoodLab. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
La edila ha apostillado que, en los inmuebles del complejo que son propiedad municipal, el ayuntamiento aporta una subvención "y el resto lo asume el promotor del proyecto". Ha defendido que esa fórmula mixta de financiación permite acelerar la rehabilitación para que esté lista en 2029. "Si no, sería más larga y más complicado hacerlo tan rápido", ha alegado.
Collboni ha observado que La Escocesa "tiene un potencial de transformación grande" y su modelo quiere replicarse en otros puntos de Barcelona, para no gentrificar proyectos de economía social que acaben marchándose de la capital, incapaces de asumir los costes para asentarse. "Tenemos que propiciar otras formas de producir, trabajar y dar oportunidades, sobre todo a emprendedores sociales y del sector de la alimentación, que son sectores emergentes, pero que necesitan muchas veces del apoyo de las instituciones para ser viables y hacer su camino", ha señalado el socialista.

El interior del recinto de La Escocesa, en el barrio del Poblenou, en Barcelona. / Belén González
Aparte, Collboni ha sostenido que el plan para el viejo conjunto fabril encara el "gran reto de Barcelona". Ha opinado que se trata de "prosperar, progresar y tener éxito, pero que no vaya en detrimento de vivir y trabajar en el barrio y la ciudad". "Es posible conciliarlo con intervención pública y colaboración con las entidades", ha postulado.
El alcalde ha estimado que se crearán unos 100 puestos de trabajo directos y unos 500 indirectos. Al respecto, Gil ha apuntado que es una proyección "prudente". Ha concretado que los primeros empleos que atisban irán ligados a las rehabilitaciones de espacios, a lo que irán seguidos un centenar de puestos para la puesta en marcha de los proyectos que convivirán en La Escocesa. Incluyen 60 empleos en el centro de inclusión y el resto tienen que ir aflorando con las contrataciones. "Como son polos de creación económica, pueden multiplicarse, al crearse empresas y haber otras que acompañan y colaboran", ha puntualizado.
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