Memoria feminista
Una grieta en una fachada del Born hace visibles los nombres de 150 víctimas de violencia machista
La obra 'L’Escletxa' transforma una pared de Barcelona en un memorial permanente
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L'escletxa / Ajuntament de Barcelona

Una grieta abierta en una pared del Born proyecta los nombres de mujeres asesinadas por violencia machista. Es 'L’Escletxa', una intervención artística que el Ayuntamiento de Barcelona ha presentado este lunes como un "nuevo espacio de memoria y denuncia" en la calle d’en Tripó.
Revestida de espejos, la instalación utiliza el reflejo de la luz para hacer visibles los nombres de las víctimas. El proyecto convierte este rincón de Ciutat Vella en un espacio permanente de recuerdo y reflexión sobre los feminicidios, con alrededor de 150 nombres de mujeres, niñas y niños víctimas de feminicidios y violencia vicaria, tanto en el ámbito internacional como, mayoritariamente, en todo el país.

L'escletxa / Ajuntament de Barcelona
Más allá de espacios como la plaza del 25 de noviembre, se trata del primer proyecto artístico de memoria permanente que Barcelona dedica a las víctimas de la violencia de género. El proyecto forma parte de las iniciativas de memoria feminista y es fruto del trabajo conjunto de la Plataforma Unitària Contra les Violències de Gènere y otras entidades feministas, con la colaboración del Consell de les Dones de Barcelona y el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.
La teniente de alcaldía Raquel Gil ha asegurado este lunes ante los medios que 'L’Escletxa' permite recordar a las víctimas haciendo visible una «cicatriz» que no siempre se percibe. A través de este homenaje, se pretende evitar que sus voces e historias caigan en el olvido y contribuir a mantener la lucha contra la violencia machista.
En este sentido, Teresa Vidal, miembro de la junta de la Plataforma Unitària Contra les Violències de Gènere, ha destacado la voluntad de "sensibilizar" a la sociedad y promover una reflexión sobre aquello "que no se hace bien". También ha reclamado más recursos y educación para combatir esta violencia y ha reivindicado que «se debe acabar con esta lacra".
Por su parte, Esperanza Sánchez, también voluntaria de la Plataforma, ha definido 'L’Escletxa' como un monumento "de recuerdo, memoria y esperanza", pero también como "una llamada de atención" a las administraciones para tratar de frenar los feminicidios.
Un espejo en el que todo el mundo puede reflejarse
La artista Coral Vicent, del colectivo Ilium, ha explicado que L’Escletxa simboliza "la ruptura de la estructura y el sistema patriarcal". El espejo permite que los viandantes se reflejen en él, de manera que "todo el mundo es partícipe y responsable de la herida" causada por la violencia de género.
Además, ha señalado que los nombres representan diferentes tipos de feminicidio. Por ello, se han incluido mujeres, menores víctimas de violencia vicaria y mujeres trans.
Los nombres han sido seleccionados por las entidades y recogen diferentes casos desde el primer feminicidio registrado oficialmente en Barcelona, el de Ana María Fábregas Escuder, hace veinte años. Vicent ha explicado que la parte superior de la instalación permanece en blanco para visibilizar "la contundencia de los feminicidios", una violencia que "no acaba ni tiene fin".
La intervención artística se inaugurará formalmente durante la semana del 25 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. El proceso de creación ha contado con el apoyo de la comunidad de vecinos y del Institut Municipal de Paisatge Urbà, y ha supuesto un coste de 142.500 euros.
Programa de recuperación de medianeras
La intervención de L’Escletxa también forma parte del Programa de recuperación de medianeras del Ayuntamiento de Barcelona. En este caso, la transformación de la pared del edificio del número 2 de la calle Pescateria ha permitido crear una nueva fachada hacia la placita de la calle d’en Tripó, con la obra artística como elemento central.
La reforma no se ha limitado a mejorar el aspecto de la pared: también ha incorporado nuevas ventanas, balcones y dos accesos en la planta baja, que conectan el edificio con la placita. El proyecto, apoyado por la comunidad de vecinas y el Institut Municipal del Paisatge Urbà (IMPU), ha supuesto una inversión de 142.500 euros.
A través de este programa, el Ayuntamiento de Barcelona ofrece ayudas para transformar y rehabilitar medianeras visibles desde la calle. La intención es que estas paredes dejen de ser espacios residuales y puedan convertirse en nuevas fachadas, mejor integradas en el entorno, con mejoras como aislamiento térmico, ventanas y balcones.
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