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Celebración en Barcelona

La plaza de la Vila de Gràcia se rinde a los castells de la fiesta mayor a golpe de abanico

La diada de los Castellers de la Vila de Gràcia y los Xiquets de Reus reúne a vecinos y turistas en una mañana marcada por las altas temperaturas y el ambiente festivo

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Los Castellers de la Vila de Gràcia.

Los Castellers de la Vila de Gràcia. / Daniela

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Daniela Cabeza

Daniela Cabeza

Barcelona
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A las 11.30 horas, cuando todavía faltaba media hora para que comenzara la diada castellera, la plaza de la Vila de Gràcia ya presentaba una imagen de gran afluencia. La llegada de asistentes ha sido constante y, conforme se acercaba el mediodía, encontrar un sitio desde el que seguir las construcciones resultaba cada vez más difícil. Vecinos, aficionados a los castells y turistas se han ido concentrando alrededor de la plaza para no perderse una de las citas de la Festa Major.

La actuación ha reunido a los Castellers de la Vila de Gràcia y los Xiquets de Reus, que han ido levantando sus construcciones ante un público que seguía cada movimiento con atención. El espectáculo se ha prolongado durante una hora y media. Durante buena parte de la mañana, las miradas se han mantenido puestas en las dos agrupaciones, mientras los asistentes buscaban el mejor lugar desde el que contemplar el espectáculo. La plaza se ha convertido en un punto de encuentro entre quienes ya conocían la tradición castellera y quienes se acercaban por primera vez a descubrirla.

El sol y las altas temperaturas han acompañado la jornada y han obligado a los asistentes a buscar maneras de sobrellevar el calor. Abanicos, gorras y sombreros han sido algunos de los complementos más habituales, junto a los pequeños ventiladores portátiles que muchos llevaban en la mano.

Pese a las condiciones meteorológicas, nadie parecía dispuesto a perderse el espectáculo. El ambiente se ha mantenido animado y festivo, durante toda la mañana, con aplausos que acompañaban cada avance de las estructuras.

Una tradición que sorprende a los turistas

Entre quienes seguían atentamente las actuaciones también había numerosos turistas. Algunos contemplaban por primera vez cómo los castellers levantan las torres humanas, mientras otros aprovechaban para sacar fotografías y vídeos con sus teléfonos móviles. Las pantallas se levantaban entre el público para intentar guardar una imagen de las construcciones.

Las camisas azules de los Castellers de la Vila de Gràcia y avellana de los Xiquets de Reus ponían color a la escena y permitían distinguir a las dos agrupaciones entre la multitud.

La presencia de visitantes extranjeros ha dejado una estampa muy característica de estas fiestas, con turistas compartiendo espacio con vecinos y aficionados a los castells.

Los Xiquets de Reus en la Plaça Vila de Gràcia.

Los Xiquets de Reus en la Plaça Vila de Gràcia. / DANIELA

Silencio antes de la ovación

Cada construcción ha concentrado las miradas. Durante los momentos de mayor tensión, la atención se centraba por completo en los castellers y, cuando el enxaneta conseguía alcanzar la parte superior, el silencio daba paso a los aplausos.

Las estructuras se elevaban varios metros sobre las cabezas de los asistentes, que seguían cada movimiento con expectación antes de celebrar con una ovación la culminación de los castells. La Festa Major vuelve a mostrar así una combinación entre tradición local y presencia internacional, con personas llegadas de fuera del barrio que se acercan a conocer algunas de las actividades más representativas de la celebración.

Las calles pierden protagonismo

La celebración también ha cambiado durante unas horas el ritmo habitual de Gràcia. Mientras la actividad se concentraba alrededor de la actuación castellera, las calles cercanas estaban mucho menos concurridas de lo habitual. La plaza de la Vila se ha convertido así en el punto de encuentro de buena parte de quienes querían disfrutar de la mañana festiva.

Gran parte de quienes paseaban por el barrio había hecho una pausa para acercarse a la plaça de la Vila de Gràcia y seguir las construcciones. Algunos se han quedado durante toda la actuación, mientras otros se acercaban durante unos minutos para observar el espectáculo antes de continuar su recorrido por las calles decoradas de Gràcia.

Entre aplausos, abanicos y teléfonos móviles levantados para captar cada momento, la tradición castellera ha convertido la plaza de la Vila en uno de los puntos neurálgicos de la Festa Major durante esta jornada. Una mañana de mucho calor, turistas, vecinos y castells que ha vuelto a llenar de vida uno de los espacios centrales de Gràcia.

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