Bisagra del Eixample y Ciutat Vella
Presión de comercios, hoteles y vecinos para frenar la degradación de la calle Trafalgar de Barcelona
El tramo, de creciente afluencia entre Urquinaona y Arc de Triomf, sufre este verano problemas de incivismo, utilización de sus aceras para pernoctar y algunos robos nocturnos
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Una de las 'habitaciones' en la acera de la calle Trafalgar hecha con colchones y sábanas detrás de un andamio de obras / MANU MITRU / EPC

Los comerciantes y vecinos más madrugadores del eje que dibujan las calles de Trafalgar y la ronda de Sant Pere caminan muchos días sorteando colchones sobre las aceras, o los restos de la presencia de algunos incívicos que se instalan por la noche en sus portales. Con una creciente afluencia de gente en ambas calles, como conexión natural cada vez más turística entre las plazas de Catalunya y Urquinaona con el Arc de Triomf, los veranos complican la convivencia en la zona. Pero residentes, hoteles y empresarios de la zona coinciden en que los últimos meses han sido especialmente delicados, coincidiendo algunos robos nocturnos, así como cortes eléctricos que han afectado a algunos bajos comerciales.
El distrito del Eixample confirma haber recibido una instancia de hoteles de la zona con quejas al respecto. Pero el distrito enfatiza que en zonas de mucho paso es habitual que se incrementen los hurtos, por lo que se activa un mayor control policial de estos puntos en temporada alta, al igual que un refuerzo de las tareas de limpieza.

Las vallas complican la accesibilidad en la zona de Trafalgar, que ha vivido varios apagones en julio. / MANU MITRU / EPC
A mitad de la semana pasada, una jornada normal comenzaba con más de media docena de colchones de tamaño matrimonial sobre distintos puntos de la acera de Trafalgar, entre Méndez Núñez y el paseo de Lluís Companys. La escena era llamativa, porque se sumaba a la presencia de personas que duermen sobre cartones en los portales o confluencias. "Se marchan cuando levantamos la persiana", dice una trabajadora de una cafetería que vive en primera persona el trajín estival en la vía pública, y donde además paralelamente han sufrido dos robos nocturnos en pocos días, con un vidrio roto que da fe del último.
La profusión de personas que duermen en el perímetro, con amplias aceras, es común en otros puntos del Eixample y Ciutat Vella, dos distritos fronterizos en el centro. En verano, este fenómeno se alimenta de distintas situaciones, que abarcan desde nómadas urbanos que recorren la capital catalana y duermen sin problema al raso, como retrató EL PERIÓDICO este domingo, hasta personas sintecho o colectivos vulnerables que recogen chatarra y la aparcan en la zona. También hay algunos usuarios que acuden a una narcosala cercana, señalan diversos empresarios y trabajadores de tiendas y restaurantes, así como vecinos. Pero más allá de las problemáticas sociales, para las que reivindican más recursos públicos, los entrevistados aluden a la suciedad e incivismo con los que se topan de buena mañana.

Uno de los comerciantes, en Mendéz Núñez, que denuncia los problemas en la zona y reclama recursos. / MANU MITRU / EPC
Un florista apunta al importante problema de higiene que conllevan algunas actitudes incívicas. "Por la mañana la zona está llena de caca humana, de los que hacen sus necesidades en plena calle", lamenta.
Movimiento de cartón
Colateralmente, los comerciantes sufren otra consecuencia del movimiento de contenedores y residuos en la zona. El titular de un colmado ecológico que lleva una década en la zona y se ha convertido en un referente del menguante comercio de proximidad --en un entorno donde se abren paso acelerado el 'fast food' y los productos 'take away' de procedencia asiática--, cuenta las incidencias que han sufrido con la gestión del cartón de sus establecimientos. Es habitual que depositen las cajas en la calle en el horario y ubicación estipulados para su recogida, pero aparezcan en otros puntos horas depués porque alguien las ha usado o dispersado durante la madrugada. En muchos casos consta en el cartón alguna identificación del comercio del que procede y entonces el ayuntamiento al encontrar los residuos desperdigados impone multas al tendero pensando que es quién ha cometido la infracción.

Un carrito de chatarrero olvidado en la zona de Trafalgar-Méndez Núñez, este agosto / MANU MITRU / EPC
Esa percepción de "degradación" contrasta con un imparable incremento del precio de los alquileres y traspasos de negocios --algunos de los cuales están disponibles--, porque su céntrico emplazamiento ha disparado la presencia de turistas en esta parte baja del barrio de la Dreta de l'Eixample. El mismo tendero, Víctor L., señala que el tórrido verano ha estado marcado además por diversos apagones que durante días afectaron a algunos bajos comerciales. "La compañía nos dijo que en algunas fincas las instalaciones están obsoletas", relata. Y se han sobrecargado por el mayor consumo de energía para combatir el calor. Los trabajos de reparación han conllevado la apertura de zanjas, cuyas vallas aún se ven por los puntos afectados y complican la accesibilidad a los negocios.

Personas duermen en la calle sobre colchones junto a comercios de la zona de Trafalgar-Méndez Núñez, a primera hora de la mañana este agosto / MANU MITRU / EPC
Carme N., clienta y vecina de muchos años, suscribe las quejas: "Yo me quedo en el barrio todos los agostos, pero este verano lo veo especialmente degradado, por la noche no voy tranquila, y por la mañana está todo sucio en algunas calles".
Instalaciones y consecuencias
Distintos establecimientos de hostelería cuentan que los apagones les han dejado varias jornadas sin facturación o con pérdidas de género, que ahora tratan de reclamar a las aseguradoras. Pero la paciencia de los afectados estas semanas choca también con las frecuentes inspecciones sanitarias o de comercio municipales o de la Generalitat. "No puede ser, con lo que estamos pasando, que nos multen porque un cartel de un solo producto no estaba traducido al catalán puntualmente", se queja un vendedor, que pide anonimato porque ha recurrido la sanción.
Fuentes municipales señalan que al ser una zona de gran afluencia en verano, los operativos de seguridad y mantenimiento están reforzados. Por lo que a primera hora es posible ver a agentes de la Guardia Urbana despejando las aceras. "La policía viene, pero cada noche vuelve a haber mucha gente instalada para dormir en la calle", señalan en un restaurante muy consolidado, pidiendo que se pongan medidas para evitar que sus fachadas se conviertan en urinarios.
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